
El juez más poderoso de Brasil quedó en el centro de un escándalo sin precedente por un banquero preso
Difundieron indicios de una relación indebida de Alexandre de Moraes con Daniel Vorcaro, protagonista del llamado Caso Master
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BRASILIA.– Un terremoto político e institucional sacude los cimientos del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil. Alexandre de Moraes, considerado el juez más poderoso del país y relator del proceso por el intento de golpe de Estado en 2023, quedó este martes en el centro de un escándalo sin precedentes, tras revelarse indicios de una relación indebidamente próxima con el exbanquero Daniel Vorcaro, preso e investigado por fraudes financieros multimillonarios con el liquidado Banco Master.

La crisis estalló cuando el juez del STF André Mendonça -exministro de Justicia de Jair Bolsonaro, que lo llevó a la Corte en 2021- levantó el secreto de sumario sobre un informe de la Policía Federal (PF) elaborado en la operación Compliance Zero, que analiza un celular incautado a Vorcaro y describe una presunta organización criminal con capacidad de infiltración en el Estado brasileño.
En un despacho de seis páginas, Mendonça subrayó que la PF encontró indicios de una red de monitoreo e influencia con “potencial infiltración en las más elevadas instancias” de la república, capaz de acceder a información secreta y hasta de preparar un plan de fuga.
Los peritajes exponen un flujo constante de mensajes de Vorcaro hacia un contacto agendado como “Alexandre de Moraes BRASILIA”. Según la causa, el banquero accedió con anticipación a datos reservados de expedientes penales y auditorías en curso en el Banco Central. La PF detectó además rastros de al menos seis encuentros entre el banquero y el juez entre noviembre de 2024 y agosto de 2025, algunos en la casa de Vorcaro.
Todo lo que reconstruyó la PF proviene de un solo lado, el celular de Vorcaro. Los textos se redactaban en la aplicación de notas, se enviaban como capturas de pantalla y se borraban solos. Los peritos no recuperaron una sola respuesta del otro extremo.
En noviembre de 2025, dos días antes de ser arrestado en el aeropuerto de San Pablo cuando intentaba abordar un vuelo privado hacia Malta, Vorcaro escribió: “¿Crees que el lunes ya tengo que estar afuera?”. El día de la detención aún enviaba: “¿Conseguiste tener noticias o bloquear?”. Tras uno de los encuentros previos había escrito: “Tengo la gratitud de mi vida contigo”.
La trama salpica también a la cúpula de otros organismos del Estado. En sus anotaciones, Vorcaro remarcaba la necesidad de “reforzar con Andrei y Paulo para no dejar que nadie de abajo haga una maldad”. Las referencias apuntan a Andrei Rodrigues, director general de la PF, y a Paulo Gonet, procurador general de la República, que según los registros mantuvo contactos con el banquero a través de emisarios y aceptó invitaciones a degustaciones privadas de whisky en Londres.
En marzo de este año, cuando trascendieron en la prensa brasileña los primeros mensajes, Moraes había calificado la versión de “inferencia mentirosa”. Este martes, no se pronunció sobre las nuevas revelaciones.
El tenor de los hallazgos llevó a Mendonça a enviar el material a la Procuraduría General de la República (PGR) y a pedirle al presidente de la Corte, Edson Fachin, una sesión presencial del plenario. El camino al pleno es “inevitable”, escribió, cualquiera sea la posición que adopte la PGR, y reclamó que la deliberación sea “pública y transparente”. De concretarse, el resultado de la deliberación podría marcar un precedente absoluto: nunca antes el STF investigó penalmente a uno de sus propios integrantes.
La sospecha de promiscuidad se agravó con los vínculos económicos entre el entorno familiar del magistrado y el financista.
La PF encontró metadatos que revelan que el propio Moraes editó un borrador de contrato por unos 130 millones de reales (24 millones de dólares) entre el Banco Master y el estudio jurídico de su esposa, Viviane Barci de Moraes. Vorcaro advertía a sus ejecutivos que no se retrasaran las cuotas mensuales de 3,6 millones de reales: “Es el pago más importante que tenemos”. A eso se sumó un segundo contrato por 50 millones de reales por la transferencia de cuotas de un jet privado y un helicóptero al bufete de la esposa de Moraes, y tarjetas de crédito con límites de 300.000 reales para los dos hijos del juez.
A diferencia de las otras autoridades salpicadas, el estudio Barci de Moraes emitió una respuesta pública. Alegó que su área de compliance consultó al magistrado en calidad de cónyuge, para descartar causas abiertas en su despacho, y que no había impedimento legal. Sobre las aeronaves, sostuvo que la propuesta quedó extinguida tras la liquidación del banco; sobre las tarjetas, que jamás fueron utilizadas.
Para la política brasileña, el impacto es sísmico por el peso propio de Moraes.
Conocido como “Xandão”, Moraes ha sido la figura más temida y polarizante de los tres poderes. Como relator de megacausas sobre milicias digitales, desinformación y el asalto golpista, acumuló atribuciones extraordinarias que lo erigieron, para sus defensores, en “guardián” de la institucionalidad frente al bolsonarismo y en némesis del expresidente.
Esa centralidad le valió una hostilidad que excedió las fronteras de Brasil. En julio de 2025, el gobierno de Donald Trump le revocó la visa y lo sancionó bajo la Ley Magnitsky por su papel en el proceso contra Jair Bolsonaro y por sus órdenes de remoción de contenidos a plataformas norteamericanas. En septiembre, Washington sumó a la lista a Barci de Moraes. Finalmente, en diciembre, el gobierno norteamericano dio marcha atrás y retiró a ambos de la lista de sancionados.
Moraes también fue blanco del presidente argentino, Javier Milei. En julio pasado, en el acto de lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro en San Pablo, Milei lo llamó “basura calva”, después de que le bloqueara la posibilidad de visitar a Jair Bolsonaro en su prisión domiciliaria en Brasilia.
El escándalo encendió de inmediato el tablero electoral hacia las presidenciales del 4 de octubre. Flavio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), exigió la salida del magistrado. “Es algo gravísimo. Moraes no tiene más condiciones de continuar siendo ministro de la Corte. Tiene que renunciar”, disparó.
Con el caso en manos del plenario, el hombre que personificó al máximo tribunal de Brasil se apresta a encarar la prueba más dura contra su propia investidura.
