Viejos rivales, blancos y colorados imaginan una alianza
Podrían sellar un acuerdo para enfrentar en segunda vuelta al Frente Amplio
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MONTEVIDEO.- Nacieron como bandos y su bautismo fue en una batalla de los primeros meses de esta república: unos con la divisa blanca, y otros con la colorada, que originalmente fue celeste, pero, para evitar confusiones por desteñido, adoptó ese color que marcó su historia.
Blancos o nacionalistas, y colorados han estado enfrentados por más de un siglo y medio, pero con el ascenso de la coalición de izquierda Frente Amplio (FA) aprendieron la lección de cooperación para competir con posibilidades de alcanzar el poder.
Cuando falta una semana para las elecciones presidenciales y legislativas, con la convicción de que será necesaria una segunda vuelta blancos y colorados ya piensan en unirse nuevamente, con la confianza de sentir que una victoria histórica está en sus manos.
Para el ballottage de 2009, en el que se impuso José Mujica, el colorado Pedro Bordaberry anunció que votaría al blanco Luis Lacalle (padre del actual candidato), aunque sin un acuerdo de coalición.
Ahora, blancos y colorados tendrán enfrente nada menos que al médico socialista Tabaré Vázquez, que en 2010 terminó su gobierno con un 75% de aprobación y que desde 1990 es el político con mayor simpatía popular. Los candidatos del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, y del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, dijeron a LA NACION que después del 26 de octubre conversarán por un acuerdo amplio, que ofrezca al electorado garantías de un buen gobierno.
Pero, por ahora, quieren concentrarse en captar la mayor cantidad de votos para el próximo domingo, cuando se definirán las 99 bancas de Diputados y 30 del Senado.
"A partir del 27 de octubre, será necesario el diálogo para conformar mayorías parlamentarias y sin perjuicio de los acuerdos políticos; la convocatoria al ballottage debe ser al ciudadano directamente", porque hay que lograr "acuerdos para un «gobierno de Convicción» y con mayorías sociales para lograrlo", dijo Lacalle Pou.
¿Cómo hacerlo? "Ya hay acuerdos puntuales sobre los temas más importantes y urgentes en el país. La gran debilidad ha sido la gestión, la determinación, el relativismo, y [ahora] hay que hacerse cargo."
"Educación, seguridad e inclusión social determinan nuestra agenda. Un fuerte respeto al pagador de impuestos al cual no se le devuelve el esfuerzo con servicios de calidad", dijo Lacalle. "Seguramente avancemos con acuerdos de gobierno con el Partido Colorado e intentaremos acordar con el Partido Independiente", confió.
Bordaberry se mostró satisfecho por su recuperación en las encuestas, y dijo que "ahora hay que concentrarse en ganar votos y bancas en el Parlamento y luego dialogar" para buscar acuerdos.
"Tengo decidido hablar con el Partido Nacional y con el Partido Independiente; si gano el 26, lo haré para pedir gobernabilidad, y si no gano, lo haré para dar gobernabilidad", respondió Bordaberry.
"¿Recuerda quién utilizó esa expresión?", preguntó Bordaberry. Es que su alusión no era casual, porque fue la que usó el entonces caudillo blanco Wilson Ferreira para dar "gobernabilidad" a Julio María Sanguinetti, en 1985, durante el primer gobierno después de la dictadura.
Todo indica que a fines de octubre habrá negociación entre los dos líderes, y aunque ello no será fácil, se descuenta un acuerdo para el ballottage, con el compromiso de un gobierno de coalición.
Los partidos tradicionales son los desafiantes para esta elección. El Partido Nacional y el Partido Colorado, en ese orden, son los que dan la batalla. Desde 1836 hasta 1970, el escenario político era de un bipartidismo con tendencia a que una leve mayoría fuera de los colorados. El FA es una coalición surgida en 1971 como la unión de los partidos de izquierda (comunista, socialista, trotskistas, maoístas, anarquistas) y escindidos de los partidos tradicionales (batllistas socialdemócratas o blancos dirigistas), así como el Partido Demócrata Cristiano.
En la primera elección, esta coalición debutó con un 18% de los votos y comenzó a amenazar el bipartidismo. En 1994, el sistema quedó en tercios y luego la tendencia ascendente llevó al FA al gobierno, con una victoria en primera vuelta de Tabaré. El sistema quedó con una división pareja entre la izquierda y entre colorados y blancos.
El politólogo Ignacio Zuasnábar, director de opinión pública de Equipos Mori, dijo a LA NACION que entre los uruguayos, el 36% siente pertenencia con el FA; 19%, con el Partido Nacional, y 9%, con el Partido Colorado. Pero, además, hay otro 9% que se siente de un partido tradicional, cualquiera sea. O sea, que son tan colorados como blancos.
Los dirigentes de los partidos comprendieron eso y se animaron a un paso histórico. Crearon el Partido de la Concertación, lema con el cual votarán unidos blancos y colorados para competir con el FA en la elección del gobierno de Montevideo. Y eso podrá ser un ensayo para las próximas elecciones nacionales.
El Partido Independiente evalúa acuerdos
- El candidato presidencial del Partido Independiente de Uruguay, Pablo Mieres -que según las encuestas tiene un 3% de intención de voto-, no descarta la posibilidad de aliarse con otras fuerzas de cara a la casi segura segunda vuelta electoral, siempre como "contrapeso hacia la moderación". Su decisión podría ser clave para inclinar la balanza a favor del Frente Amplio o del Partido Nacional en un hipotético ballottage.
- "Lo más importante es que terminemos con la época de mayoría absoluta de un solo partido", dijo Mieres, cuyo partido es más cercano ideológicamente al Frente Amplio.





