
Barrio chino
Un bazar de lo que no abunda
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Fábricas de sonidos
El mundo del hágalo usted mismo puede desafiar cualquier barrera, hasta la del sonido. Porque los sonidos, por más electrónicos que sean, suenan distinto si se fabrican a mano. Ya hace casi una década que, desde Amsterdam hasta Santiago, Chile, y desde Chicago hasta vaya a saberse dónde, grupos de aficionados se reúnen en torno de mesas de taller con herramientas como soldadores, estaño, testers, percloruro férrico y componentes electrónicos como plaquetas, cables, potenciómetros (potes, en confianza), jacks, transistores, capacitores, integrados, resistencias... Y las tendencias son dos. Una, el circuit bending: modificación de circuitos en juguetes, teléfonos y demás aparatos con sonidos digitales. La otra, el armado desde cero de sintetizadores analógicos (clásicos como WSG, Atari Punk, Lunetta..., y otros más personalizados), también con la idea general de desarrollar sonidos propios.
"Algo curioso en estos talleres es que se acerca mucha gente que no es técnica ni siquiera músicos", cuenta Manuel Osorio, profesor de armado de módulos para sintetizadores analógicos en el centro cultural Departamento Único y en Fundación Telefónica, con Juan Pedro Luzuriaga. Osorio (www.flickr.com/photos/oosoorioo), a punto de terminar la carrera de Filosofía, empezó a los 15 años armando sus guitarras y bajos, y con el tiempo llegó a desarrollar incluso un sintetizador de peluche.
Otro taller que cualquier interesado en el tema tendrá que visitar es el Laboratorio de Juguete de Jorge Crowe (www.toylab.wordpress.com). Si, más que fabricar, lo que uno quiere es comprar algún aparato, convendrá hacerse miembro del grupo de Facebook Argensynth, plataforma para intercambiar información, comprar y vender.
Y para los indecisos entre fabricar o comprar, ahí está la oferta de Los Aparatos (www.losaparatos.net), el proyecto del tucumano Mateo Carabajal: ofrece kits con manual para armar desde un Theremingo ("el theremin amigable", lo presenta) hasta un Drawdio (un lápiz que suena según lo que se dibuja). Dice Carabajal: "La propuesta es armar uno mismo sus artefactos sonoros sin pasar por la típica experiencia frustrante del que debuta en electrónica, algo que conocí en carne propia, porque soy un ser de naturaleza bastante torpe y me quemé mucho hasta hacer andar mi primer circuito sonoro".
Hippie chip
Otro destino distinto, pero igual de digno, para los componentes electrónicos son los accesorios de Electron Memories. El diseñador, Hernán Bressan, se presenta como "artista inquieto y técnico curioso". Así, en www.electronmemories.com muestra anillos, colgantes, llaveros y demás cosas que alguna vez encontró en monitores y fuentes tirados en la calle, que desoldó y desarmó con mucha paciencia. Hay tres líneas: Ambertronics! (en resina, en la foto de al lado, con personajes salidos como de otra galaxia), Hippychip (más de feria) y Tech guy (más ciberpunk).ß



