Amigos son los amigos
Adam Sandler, junto a un grupo de experimentados comediantes, cuenta la historia de una amistad
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CANCUN, MEXICO.- Los chicos crecen y, aunque a veces se resistan, los comediantes también. Claro que lo hacen a su modo. Basta con ver a Adam Sandler y a sus amigos en Son como niños , el film que estrena Sony Pictures mañana en la Argentina. De hecho, basta con verlos juntos ante la prensa internacional, incluida LA NACION, para entender que crecer es una cosa y madurar es otra muy distinta. Sandler, que hizo una carrera muy exitosa y lucrativa escribiendo e interpretando a hombres aniñados e irresponsables, es el que lleva la batuta de una conferencia que comparte con otros cuatro comediantes (Rob Schneider, David Spade y Kevin James) y la bella Salma Hayek, su esposa en el film. El cuarteto de graciosos, más Chris Rock (ausente con aviso), hacen de sus amigos de la infancia, reunidos en una casa de veraneo para un fin de semana de nostalgia y experiencias compartidas.
"¿Sabes qué me resulta muy raro de ser padre? Que para mí, cuando mis chicos miran Scooby Doo, es como si tomaran una lección de historia. Pienso: «Esto es bueno para mi hija porque está aprendiendo sobre mi generación». Intento mostrarles las cosas que hacía cuando era chico", cuenta Sandler, dando una pista sobre la inspiración del film que escribió, protagonizó y produjo.
Más cómodo siendo el hijo que el padre en sus historias, esta vez, el cómico se pasó del otro lado del escritorio y obligó a sus compañeros de elenco a hacer lo mismo. Así, él interpreta a Lenny, un exitoso agente de Hollywood, padre de tres hijos que todavía recuerda su infancia como un idílico período de juegos junto a sus cuatro mejores amigos: Rob (Schneider), Marcus (Spade), Kurt (Rock) y Eric (James).
Desesperado por las costumbres sedentarias y caprichosas de sus chicos -usan ropa de diseñador y piden la merienda por mensajes de texto-, Lenny decide llevarlos a la casa de vacaciones de su niñez, donde se encontrarán con sus amigos y la prole de cada uno de ellos. Claro que, una vez allí, los mejores planes se encontrarán con la realidad de la diferencia entre lo que padres e hijos consideran divertido. Y, para complicar aún más las cosas, el reencuentro con los viejos amigos llegará acompañado de antiguos resentimientos.
Para poner en escena esa extraña combinación de cariño, experiencias compartidas y cuentas pendientes que es la amistad, nada mejor que recurrir a la realidad.
"Conozco a todos estos muchachos desde siempre, crecí con ellos en Saturday Night Live " , recuerda Spade, el vocero no oficial del grupo. De hecho, en 1990, cuando Sandler, Rock, Schneider y Spade eran comediantes desesperados por triunfar, se cruzaron en el semillero televisivo Saturday Night Live y aunque después cada uno hizo su camino, cada escena que comparten en el film parece hecha a base de mucha improvisación y la confianza que sólo tantos años de amistad puede aportar. El seleccionado de la risa se completa con James, protagonista de la serie The King of Queens que ya compartió cartel con Sandler en Yo los declaro marido y... Larry.
"Soy absolutamente hilarante, muy bueno para la comedia física, muy rápido mentalmente e improviso bien. Además soy bastante lindo para mirar", explica James serio, pero en broma, como para compensar su falta de currículum comparado con el resto de los presentes. Y su declaración no sólo provoca las risas de los entrevistadores sino que abre el camino para que los entrevistados intenten definirse y, de paso, definir su trabajo en esta comedia.
"No me da miedo parecer un idiota para una escena. Si Adam dice que eso la hará más graciosa, lo hago. Además, en esta película nos entendemos sin hablar. Somos cinco comediantes con cien años de experiencia entre todos. Si nos salimos del guión sabemos que el resto nos seguirá. Eso genera una gran sensación de comodidad y confianza para intentar lo que sea", cuenta Schneider, que interpreta a ese integrante del grupo -en todos hay uno-, del que todos se ríen. Fanático de las terapias alternativas, enamorado de una mujer a la que confunden con su madre y padre ausente de tres hijas adolescentes, su personaje vive con sus emociones a flor de piel así como el de Rock hace gala de la graciosa ira que hizo famoso al comediante negro. Una estrella por derecho propio tan popular en los Estados Unidos como Sandler, la participación de Rock en el film sorprendió a muchos. Sin embargo, está claro que cuando Sandler invita, nadie quiere quedarse fuera de la fiesta. Especialmente si involucra escenas en un parque de agua.
Comedia familiar
"Les avisé con anticipación y vinieron. Tuve la idea para esta película hace un año. Les dije que quería hacer un film con todos sobre estos viejos amigos y que probablemente la íbamos a rodar este verano. Así que todos mantuvieron sus agendas abiertas para mí. Fueron amables", dice Sandler con lo que parece una buena dosis de honesta modestia. Podría ser falsa porque lo cierto es que este hombre de 43 años lleva más de la mitad de su vida siendo una de las estrellas de cine más taquilleras y un productor prolífico de comedias populares. Así que para trabajar con él, que se viste siempre como si estuviera saliendo del gimnasio no importa si está en la alfombra roja, en una conferencia de prensa con periodistas de todo el mundo o, efectivamente, saliendo del gimnasio, sus colegas cambian compromisos previos. Excepción hecha de Salma Hayek, que la primera vez que charló con el actor y guionista respecto de un personaje que estaba escribiendo para ella le tuvo que pedir disculpas y que por favor no la hiciera mexicana. "Es que estaba embarazada y no iba a poder hacer la película. Creo que Adam fue la primera persona que se enteró de que iba a ser madre", se ríe Hayek, mucho más simpática y relajada de lo que sus compatriotas suelen pintarla. (Ver aparte)
Claro que por aquella oportunidad la actriz, que ahora aparece en los títulos como Salma Hayek-Pinault (su apellido de casada) encontró compensación con su personaje en Son como niños, dónde interpreta a Roxanne, una exitosa diseñadora de modas algo desconectada de la vida de su marido e hijos. Y de su propia infancia. De hecho, el restablecimiento de esos lazos con el pasado y cierta mirada nostálgica sobre él están en el centro del relato de la película.
"Fue genial ponerse a pensar e intentar recordar las cosas que hacíamos de chicos. Me encanta pensar acerca de eso. Cuando improvisábamos tirábamos temas como : «¿Cual fue el primer concierto al que fuiste? ¿Cuál era tu disco favorito cuando eras chico?» Después, esos diálogos no quedaron en la película, pero fue muy divertido hablar de todo eso", cuenta Sandler. Alcanza con ver un par de escenas de la comedia para detectar esos momentos en los que la improvisación se llevó puesto al guión y los actores se ríen con naturalidad mucho más allá de las indicaciones del director. Unas carcajadas que cualquiera con un grupo de amigos podrá reconocer.




