
Animación 3D para chicos, hecha en Perú
Llega Dragones : destino de fuego
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El cine de América latina sigue dando sorpresas. Perú acredita una producción cinematográfica anual mínima. Sin embargo, en los últimos tiempos ha incursionado con éxito en el cine de animación en 3D. Tras Piratas en el Pacífico (como aquí se conoció en 2006 Piratas en el Callao ), Eduardo Schuldt y la productora Alpamayo Entertainment se lanzaron con Dragones: destino de fuego , que Pachamama Cine estrenará mañana.
El cuento, original de Hernán Garrido Lecca, cuenta la historia de un dragoncito. Comienza cuando una familia de cóndores encuentra un huevo abandonado que suponen es de su especie, sin imaginar que en realidad se trata del de un dragón. Así, el pequeño John John (al que también llaman Sinchi) crecerá convencido de que es un cóndor, pero que por no poder volar -sí puede nadar-, otras torpezas y sus varias diferencias físicas, recibirá burlas de sus hermanos que lo sacan de quicio. Para saber quién es en verdad, John John emprenderá un viaje en el que conocerá a otros protagonistas de la naturaleza, con los que compartirá las aventuras y los peligros que se les presentarán durante el trayecto, y con los que aprenderá el significado de la justicia, la tolerancia, la amistad, la lealtad, el amor, que cada ser en la tierra es único y el secreto de un mundo mejor está en ser profundamente respetuoso de las diferencias.
En diálogo telefónico con LA NACION, Schuldt explicó las razones de esta apuesta por un tipo de producto que tiene que competir con la tecnología, los presupuestos y la publicidad de los grandes tanques de Hollywood.
-¿Por qué una película de animación en 3D en un país en el que se hace tan poco cine?
-Efectivamente, en el Perú se produce poco cine y es básicamente de carácter local. En 2003, los peruanos de este proyecto decidimos hacer dos o tres películas aisladas. Nos pareció oportuno empezar a construir una industria del entretenimiento. Asimismo, identificamos un vacío en los largometrajes animados ya que habitualmente no reflejan historias locales o regionales.
-¿Con qué tecnología?
-La tecnología es un commodity. Los software y el hardware están al alcance de todos. Nuestra empresa utiliza 3DMax, Combustion, Cat y recientemente ha adquirido La Captura de Movimiento, que le da una dinámica más real a nuestra animación. La gran diferencia radica en que estas compañías disponen de departamentos de investigación y desarrollo y crean programa. Salvando las notables diferencias también hemos desarrollado algunos propios y hemos podido crear multitudes a través de inteligencia artificial por grupos para animar una escena con 6000 personajes. Este nuevo desarrollo será empleado en nuestra cuarta película que está en la etapa de producción. Otro elemento de suma importancia es la capacitación de nuestro personal con instructores del exterior. El costo total de la producción fue de 800.000 dólares.
- ¿A qué público apuntan?
-Nuestro tárget primario son niños de 5 a 11 años. Obviamente, los chicos no van solos y no descuidamos el mensaje a los padres.
-¿Cuál es el mensaje?
-Todas nuestras animaciones tienen como común denominador transmitir valores. En Dragones es la lucha por los ideales y la unidad en la familia.
-¿Recuperaron lo invertido con la explotación en el Perú?
-Definitivamente no. Es un proyecto ambicioso. En el Perú fue un blockbuster, le ganamos a Cars y Monster House: la casa de los sustos (ambas se estrenaron en el mismo período) y todas las ventitantas películas animadas. Sólo fue superada por La era de hielo 2 y apenas por Vecinos invasores , pero nuestros ingresos no se centran sólo en la taquilla. Hicimos un gran despliegue de licencias y en julio se vivió una dragomanía. Por ejemplo, se hicieron 50.000 muñecos para las cajitas de hamburguesas del fast food líder en el Perú, y una semana antes del estreno se agotaron. Un operador de telefonía celular imprimió 13 millones de tarjetas para recargas... Son ingresos muy importantes. Además, ya se estrenó en Chile, Bolivia, Ecuador, México y Honduras. En estos días en la Argentina, Uruguay y Panamá, el 22 en Nicaragua y en marzo en Colombia.






