Antonella Costa, actriz en ascenso
En el transcurso de esta temporada se la podrá ver en cinco largometrajes
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En el día de su cumpleaños estalló la guerra y a Antonella Costa no le fue fácil apagar las veintitrés velas de su torta. Temperamental, a pesar de su aspecto frágil, Antonella se comprometió poniendo el cuerpo y el alma a la María de "Garage Olimpo", de Marco Bechis, para quien vuelve a transitar el camino del dolor, como la mujer que, en cautiverio, parirá a los "Hijos" del nuevo film del director chileno, que se estrenó anteayer. "Esta película -dice acerca de "Hijos"- me ayudó a reafirmar el hecho de que la historia de "Garage Olimpo" no hablaba sólo de María, sino de muchas Marías y ahora de sus hijos."
Dos hombres y un bebe
Una mujer está pariendo en la Argentina de 1977. Dos hombres esperan afuera para llevarse el bebe. Nacen gemelos, un varón y una nena. Sólo se llevan el varón, mientras la obstetra logra esconder a Rosa, la beba. Veinte años después, Rosa (Julia Sarano) encontrará a su hermano (Carlos Echevarría), que vive en Milán con la familia apropiadora. De eso habla "Hijos", de los niños nacidos en los campos de detención clandestina durante la última dictadura militar.
"Para mí es muy importante que este tipo de películas se vea, que se vuelva a hablar de este tema", dice.
Si hay algo que caracteriza a Antonella es el compromiso que asume en cada proyecto. Quizás ésta sea una de las razones por lo que, a pesar de su fragilidad y de sus rasgos diminutos, esta italiana de nacimiento (sus padres se exiliaron en Roma) sea buscada para componer personajes fuertes, como María y como la Silvia de "Diarios de motocicleta", de Walter Salles ("Estación Central"), que recientemente rodó en Perú. "Son el tipo de personajes que más me gustan, porque son los que te permiten componer -dice-, te exigen investigar y meterte en distintas situaciones."
Preparación
Presenciar partos, pasar días enteros en el hospital y junto a otras embarazadas hacer el curso de preparto, la ayudaron para actuar en "Hijos". "El personaje de esta mujer no tiene control sobre sí misma", dice Costa. Para "Diarios de motocicleta" debió prepararse para hacer de una joven peruana leprosa que se relaciona con Ernesto "Che" Guevara (Gael García Bernal). "Fue muy fuerte sumergirme en esta enfermedad que era considerada maldita y que, por sobre todo, era discriminada socialmente."
Semanas intensas
La experiencia de trabajar con Salles fue única, de hecho está feliz de haber formado parte de un verdadero seleccionado. "Intensas -dispara-, así fueron mis tres semanas de rodaje en Perú, como esa chica enferma de lepra que está entregada a la muerte y que me permite mantener cierto paralelismo con lo que le pasa y siente Ernesto. Es una presencia simbólica, que parte de la ficción y que vive con Guevara situaciones en las que se sienten hermanados en su agonía y en su renacimiento tanto espiritual como físico."
No hay duda de que éste va a ser el año de Antonella Costa y no es para menos: durante la temporada la veremos en cinco películas, entre ellas "Hijos", "Diarios de motocicleta" y "Nadar solo", una de las más esperadas por la actriz. Está previsto que el primer largometraje de Ezequiel Acuña compita en el próximo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Si no llegara a ser así, el propio Acuña se anima a anticipar su estreno comercial para mediados de mayo. "Que salga a la luz para mí es una alegría enorme. Todos los que la hicimos la queremos -se sincera Costa-, porque además de ser bellísima uno logra sentirse identificado. Odio usar esta expresión porque está muy trillada y ya parece no significar nada, pero es así. "Nadar..." habla de una crisis por la que todos pasamos, individualizando cada personaje y su problemática."
Es que la película de Acuña es el resultado de novelas adolescentes, de films con la estética de los años ochenta, que el director sintetiza en estas palabras: "Los diecisiete años, el desaliento, el pasado que no es suficiente y un futuro incierto acercándose".
Diversos proyectos
Con "Pernicioso vegetal", de Mariano Mucci; "Madame Bovary soy yo", de Mario Levin; y "Hoy y mañana", de Alejandro Chomski, se completa la lista. "Son un misterio -dice de las dos últimas-. Las hice totalmente convencida y eso es lo que importa. En este momento es lo que me motiva a sumarme a diversos proyectos."
En su pasado hizo publicidad "exclusivamente por el dinero y por el placer de obtenerlo trabajando en un set y no en un negocio de comidas rápidas -aclara-, ni en cualquier otro trabajo digno, pero que a mí me aburre"; también realizó teatro (pisó las tablas por primera vez a los once años) y televisión. "En ese medio trato de manejarme con mucho cuidado -dice de la pantalla chica, que la tuvo como protagonista en "El hacker"-. En TV estás mucho más expuesto en algo que responde a una extraña química, porque nunca sabés a quién le puede gustar, por qué, por qué no. Es cierto que se puede armar una carrera y mostrar cosas interesantes. Pero lo mío pasa por una cuestión de satisfacción personal, aunque eso implique sacrificar la fama multitudinaria."
Improvisación
Hoy, la divierten más otras cosas, como explorar en el campo de la improvisación, bajo la tutela de Mosquito Sancinetto. "Se recibió de libre -explica sobre su maestro en el arte de la improvisación-, porque hay un método en su libertad, tan bien aplicado y tan riguroso en un punto, que es admirable."
En eso anda Antonella, agradecida y feliz por el año que tuvo. "Eminem dice que la gran oportunidad se da una vez en la vida y si no la tomás, desaparece. Eso es mentira, uno va haciendo sus oportunidades, nadie te va a decir que sos un loser (perdedor). Lo importante es cómo realmente se siente uno consigo mismo."
Un viaje de Roma a Buenos Aires
Nació en Roma, en una islita llamada Teverina, por el exilio de sus padres (papá chileno y mamá argentina). A los cuatro años llegó a Buenos Aires y se mudó, según ella, "muchas más veces que un vagón de circo".
Temprano debut
Tenía once años cuando pisó las tablas por primera vez en el Teatro San Martín, con "Woyzecg", dirigida por Ricardo Holcer. Se formó con Lorenzo Quinteros, Holcer, Hugo Men y actualmente lo hace con Mosquito Sancinetto.
Hizo de todo, publicidades, cortos, obras de teatro, como "Israfel", de Abelardo Castillo, que se presentó en el Cervantes dirigida por Raúl Brambilla; y televisión. Siete meses de "Grande Pá", "Gerente de familia", "Son de diez" y "El hacker".
Pero fue en el cine donde Antonella supo sacar lo mejor de ella y "Garage Olimpo", por la que su actuación ganó el Globo de Oro, en Italia, la marcó y la seguirá acompañando. Al film de Marco Bechis le siguieron "Alma mía" (1999), de Daniel Barone; "El camino" (2000), de Javier Olivera; "La sombra de las luces" (2000), de Baltasar Torkman que se estrenó en La Manzanas de las Luces; "La fuga" (2001), de Eduardo Mignogna e "Hijos", de Marco Bechis, que se estrenará este jueves.
Pronto la veremos en el primer largometraje de Ezequiel Acuña, "Nadar solo"; "Madame Bovary soy yo", en el regreso de Mario Levin, el director de la recordada "Sotto Voce"; "Hoy y mañana", de Alejandro Chomski, "Pernicioso vegetal", de Mariano Mucci, basada en la novela homónima de Alejandro Rozitchner; y la esperada "Diarios de motocicleta", del brasileño Walter Salles.
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