
Apocalypto, según Mel Gibson
Se estrena el film ambientado en los tiempos finales de la civilización maya
1 minuto de lectura'
Buena parte de la crítica de los Estados Unidos definió Apocalypto como uno de los films más raros de los últimos tiempos y, sin dudas, el más violento. No sorprenden tales características tratándose de la nueva película de Mel Gibson, cuyo nombre precede al de la película en los afiches promocionales.
Y tampoco llama la atención, a esta altura, la controversia que se desató durante el rodaje y antes del estreno alrededor de una historia ambientada en tiempos de la decadencia del imperio maya (con enfrentamientos internos, traiciones y sacrificios humanos entre distintos grupos de esa civilización precolombina), hablada íntegramente en una antigua lengua de la región (como ocurría en La Pasión de Cristo , cuyos personajes se expresaban en latín y en arameo) y con actores desconocidos.
Lo cierto es que hasta aquí los hechos parecen haberle dado una vez más la razón al controvertido Gibson. El film, cuyo estreno local anuncia Fox para mañana, no encontró reparos concluyentes entre la crítica, logró el respaldo de la taquilla (costó 40 millones de dólares y ya lleva recaudados 88 millones en todo el mundo) y obtuvo tres nominaciones al Oscar: maquillaje, sonido y montaje de efectos de sonido.
" La historia es en realidad muy simple, con una trama muy directa, pero la carne pegada al hueso es bastante compleja. Hay mensajes acerca de las civilizaciones y tratamos de ser fieles a la historia tanto como fue posible. Quisimos que todo eso cuajara con alguna buena teoría sobre por qué declinaron estas civilizaciones, por qué se debilitaron y se derrumbaron. Porque así fue, desaparecieron", dijo Gibson durante una entrevista que acercó a LA NACION la distribuidora del film en la Argentina.
-¿El film no es casi bíblico por momentos?
-Es bíblico. Si usted lee a Joseph Campbell, que ha escrito libros sorprendentes sobre mitología y religión, verá que todos ellos confluyen en cierto punto. En la Biblia hay algunas de las mayores historias que existen. El libro de los Macabeos es un guión cinematográfico. Se puede acceder a eso en muchos niveles, y el espíritu y la mente humanos responden a esos temas porque reconocen su veracidad. Son cosas reales. A veces trasciende la lógica, es sólo una cierta sensación.
-En su film los sacerdotes hablan de estar más cerca de los dioses.
-De eso se trataba todo, todos estaban buscando una experiencia más elevada. Por eso construyeron esas pirámides... como una torre de Babel o algo así.
-¿Qué investigación hizo?
-Había un libro realmente muy bueno de Diego De Landa, que era un franciscano que ofrece una visión de primera mano de los usos y costumbres. Vio cómo se producían los sacrificios humanos. Creo que también fue responsable de haber decodificado la lengua. Examinó los jeroglíficos y le enseñó español a alguien y le pidió que tradujera, así que dejó un registro de eso que en realidad no fue hallado hasta después de la Segunda Guerra Mundial, porque estaba perdido detrás de la Cortina de Hierro.
-¿Es la clase de film que impulsa a la gente a saber más de esa época de la historia?
-Eso espero, están descubriendo más cosas cada día. Eso es lo asombroso. Fuimos a los lugares y nos paramos en la cumbre de las pirámides para ver la huella de la sofisticación que había existido alguna vez. Es pasmosa, es como Manhattan. Allí está la pirámide más grande del mundo, más grande que las de Egipto. Son cosas enormes desde las que se puede mirar alrededor y ver el contorno de todas esas ciudades con caminos que convergen. Tenían sentido del equilibrio, todo tenía su lugar correcto, todo estaba unido al firmamento. Sabían todo acerca de las estrellas y el sol y la luna y sus movimientos. Tenían un calendario muy complejo, mucho más complejo que el nuestro. Sabían muchas cosas. Era una sociedad muy sofisticada y también bastante salvaje.
-Usted no evita mostrar ese salvajismo porque ellos mismos no se consideraban salvajes. Consideran lo que hacen (sacrificios humanos) como una manera de mantenerse en contacto con su dios.
-Así es. Eso es lo que les dije a los actores. Les dije: ustedes no son mala gente, no quiero que se les ocurra esa idea. Son parte de su cultura y están haciendo lo que deben. Eso es todo lo que saben y fueron educados para hacerlo. No están diciendo «¡Soy un malvado!» ni retorciéndose el bigote. Están haciendo lo correcto y si alguien viene a atacar a su hijo ustedes van y lo persiguen.
-¿Podemos hacer una comparación entre la realización de este film y La Pasión de Cristo ?
-Ambos comparten muchas cosas. Creo que uno progresa, pero que hay ciertos ritmos que son propios y por eso uno deja su marca. Hay ciertas cosas que hago viscerales para afectar emocionalmente al público, con cambios de velocidad y sonido, y otras cosas. Sin dudas hay vínculos, hay en los dos la misma clase de sensibilidad y trabajé en el guión para que hubiera un énfasis en la minimización del diálogo tanto como fuera posible, una concentración en lo visual para expresar todo en otro lenguaje, por cierto.
-El film sonaría muy crudo si estuviera hablado en inglés.
-Así es. Eso solía arruinarme las películas cuando era niño. Veía una idea muy buena, pero después hablaban y decían cosas horribles y eso destruía toda la imagen para mí. La imagen desaparecía súbitamente. Es como una escena en la que los vikingos están por saquear un convento y matar a todo el mundo. El tipo se baja de la nave y dice algo así como... "Aquí tengo el hacha de mis ancestros". Y de repente uno piensa que es del este de Los Angeles. Pero podría pronunciar esa misma frase en un alemán gutural y uno tendría que leerla, pero por Dios que conseguiría asustar. Se supone que debe resultar aterrador, y lo mismo ocurre con la gente de este film.
-Usted nunca hizo una película fácil. ¿Esta fue la más difícil?
-Fue la más dura, por lejos. Algunas de las cosas resultaron verdaderamente difíciles de lograr porque trabajábamos con animales... jaguares, tapires, serpientes, monos. Ni siquiera recuerdo a todos los animales, Los pecaríes eran terribles.
-¿Cómo fue el clima durante el rodaje?
-Empezamos en la estación seca. No queríamos lluvia por razones obvias. Pero estábamos en una selva pluvial, así que llovió. Dijeron que nunca ocurría en esa época del año. Que era raro que lloviera tanto. Pero eso nos demoró. Creo que perdimos un mes a causa de la lluvia.
-Ahora se toma un descanso.
-Sí, uno necesita un tiempo para descomprimirse, para recuperarse y regenerarse y empezar a cocinar otra idea. El próximo film será en inglés... para variar. No sé si podré hacerlo (se ríe).
-¿Y volver a actuar?
-Bueno, no estoy desesperado por estar ante las cámaras. Si aparece algo realmente bueno y es oportuno y verdaderamente me gusta, allí estaré sin dudarlo. Pero disfruto demasiado de esto, es más divertido.





