Bonanza, casi un personaje de ficción
Mañana se estrenará el primer largometraje de Ulises Rosell, de tono documental
1 minuto de lectura'
"Bonanza" es el título de un film argentino que llegará a los cines mañana. Y "Bonanza" es el apodo del protagonista de esa película, un tipo barbudo y panzón que vive con su familia debajo de la autopista de La Plata, donde compra, vende, arregla, tira, caza, pesca: un sobreviviente que se llama Norberto Muchinsci. En la casa de Bonanza sus hijos conviven con cachorritos de zorro, perros, gatos, cotorras y boas. Alguna gente del barrio sabe que Bonanza es un hombre clave a la hora de conseguir un repuesto de cualquier cosa, de hacer funcionar un auto destartalado, de concretar insólitos trueques, hasta de domar serpientes. Desde que enviudó, Bonanza se ocupa de sus hijos, ya también hábilmente entrenados en la supervivencia diaria. Nadie se queja ni parece estresado, aunque todos trabajan todo el día.
Sin Manu Chao
La idea de la película surgió hace siete años, cuando Ulises Rosell buscaba una gomería para filmar un cortometraje. Por casualidad llegó hasta la puerta de Bonanza. Atraído por ese mundo lo incluyó en el corto que filmó con Andrés Tambornino, "Dónde y cómo Oliveira perdió a Achala", y lo eligió para protagonizar éste, su primer largometraje, "Bonanza".
Fue una aventura que tardó siete años en llegar a los cines. Cuatro años duró el rodaje con un pequeño equipo de gente y una cámara de video. Y luego, los problemas de dinero para terminar la película, más un problema legal por derechos de la música de Manu Chao. El ex integrante de Mano Negra le había cedido a Rosell unos demos que había grabado para "Clandestino" y otras canciones inéditas. "Como no se resolvía por cuestiones que ni Manu Chao entendía la cosa se destrabó cuando escuché en un casamiento la música de Kevin Johansen. Pero tampoco me alentaba a estrenar "Bonanza" el fracaso de "El descanso", entonces decidí guardarla hasta un momento mejor", contó a LA NACION Ulises Rosell, que hace unos meses volvió de París, donde cursaba la beca que ganó en el Festival de Cannes para realizar el guión de su próxima película, "El proyecto de la intrusa".
La película tardó en llegar a las dos salas en donde se verá (Malba, viernes y sábados, y el cine Gaumont), pero ya fue vista en Canadá, Alemania, Francia, Italia y Taiwán, según dice el director en su cómoda casa de San Telmo, mientras la familia de Bonanza lo mira atenta. "Está la gente que piensa "¡qué terrible! ¿Cómo puede haber gente viviendo así?". Y también otra que entiende que la cosa es mostrar "mirá cómo hay gente que no vive como vos y la pasa bien igual, gente que vive en la situación de no tener plata y hace lo que quiere." Norberto, el hijo mayor de los Muchinsci, de 24 años, explica: "Es sencillo: él puede estar tomando mate en la rotonda, yo puedo estar tomando una cerveza debajo de los árboles con mis amigos y ella puede estar jugando al voley con sus amigas, cosas que ustedes llaman "pasarla bien". Pero si vemos un negocio dejamos de pasarla bien para hacer el negocio. Se terminó el negocio y seguimos pasándola bien hasta que aparece otro negocio. Vivimos así".
Bonanza, de 72 años, señala su liderazgo en el barrio donde vive, el hecho de haberle dado animales a Armando Bo para las películas "Sabaleros" y "La burrerita Ypacaraí"; su "capital" en chatarra y repuestos usados y haber sido "el único cazador de cotorras de la provincia de Buenos Aires". "Ulises una vez dio una buena definición de mí. Dijo: "Bonanza quiere tener un montón de cualquier cosa". Y es así. El decía que yo no quiero tener el auto 0 km, sino un montón de autos que pueda armar y desarmar." A Bonanza se le enrojecen los ojos cuando recuerda a su mujer. Cuenta cómo le cuesta educar a sus hijos. Comenta que perdió la casa que construyó cortando maderas con una cuchilla. Advierte que no mata ningún animal si no lo come. E insiste: "Si hay laburo hay todo", y dice que como no lo hay estuvo siete meses vendiendo cartones.
La hija menor, "La Vero", tenía 7 años cuando comenzaron a filmar la película. A los 11 ya sabía manejar un auto en la ruta y cazar cotorras. Ahora, a los 17, dicen que es capaz de cambiar las ruedas de un camión. Pero La Vero les dice con la mano que se callen y cuenta que quiere estudiar veterinaria, aunque alguna vez pensó en ser policía.
Para Ulises Rosell fue fácil entrar en el mundo de los Muchinsci, y la comprensión fue mutua. "En ningún momento tuve que decirles: "No hay que mirar a cámara", porque todos sabíamos que las cosas servían cuando uno hacía como que la cámara no estaba." Y pasaba varios días con ellos.
De todos modos, Rosell no se quedaba a dormir allí "porque me parecía que podía saturar. Llega un momento en que un rodaje en una casa es molesto". Y como una forma de retribuirles su colaboración esencial en la película, Rosell decidió anotar a la familia en la Asociación Argentina de Actores para que puedan cobrar por el sindicato cuando la película se estrene.
En "Bonanza" también hay lugar para la nostalgia "de un tiempo más lindo". Fotos viejas, peinados prolijos, otros muebles. "Antes fue la bonanza verdadera", dice el jefe de la familia. "Porque la bonanza de nuestra vida fue el laburo. Pero hoy te digo que me quedo mil veces con la villa en la que vivo que con las que se ven por acá, en Constitución." Y dice La Vero: "Ninguno de los tres podría vivir en otro lugar. Ni siquiera en esta casa (se refiere a la de Rosell). Somos inquietos, nos llama la atención el ruido, la gente, el hacer cosas todo el tiempo".
Cuatro meses en París
El año pasado, Ulises Rosell fue el argentino elegido para cubrir la beca del Festival de Cannes en la realización de guión, así como ya lo hizo Lucrecia Martel con "La niña santa" y tal vez lo haga Ariel Rotter con "El otro". Rosell trabaja sobre "El proyecto de la intrusa". "Trata sobre una mujer que va a vivir con una familia compuesta por tres varones y una madre. Y su llegada modifica la rutina de la casa", cuenta el director. En París, Rosell convivió con otros realizadores de diversos países. "Estuve cuatro meses. Fue una gran experiencia, como me sucedió durante la realización de "Bonanza". Es un poco raro también encontrarse con contrastes, con gente que se dedica a lo mismo que vos pero que vive en Sri Lanka o en Corea."
Rosell todavía no terminó de definir su guión y aún está tratando de digerir y de dar curso a su experiencia. "Es que el paso siguiente de esa experiencia es ver qué hacés para poder incorporar eso al proyecto que estás haciendo. No se trata de ir a Francia a capturar un productor para la película, sino de relacionarte con un montón de gente con la que tal vez llegues a algún acuerdo."




