Bovary, según Ripstein

Hoy se conocerán todos los ganadores de esta edición
Claudio Minghetti
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24 de septiembre de 2011  

SAN SEBASTIAN.- Sin firmes candidatas para la premiación, que tendrá lugar esta noche en el Kursaal, culminaron ayer los pases de la competencia oficial de esta nueva edición del festival donostiarra. Como viene ocurriendo en las últimas ediciones, no existe todavía un potencial ganador y, como también es costumbre, las películas reservadas para el último día fueron de las más concurridas; en este caso, la mexicana Razones del corazón y la francesa Americano .

Comienza la proyección y suena el bolero "Perfume de gardenias". La música, el blanco y negro de grano grueso y la imagen de una mujer madura y bonita, pero vencida por la vida, sirven de presentación a una historia de amor patético. No es para menos, porque sabemos que su director, el mexicano Arturo Ripstein, acostumbra meterse en universos donde mujeres y hombres son sometidos a la vida y a sus miserias. En Razones del corazón vuelve a torturar al espectador, esta vez con una enésima versión, actual y mexicana, de Madame Bovary , de Flaubert. Hace seis días, aquí mismo, el inglés Terence Davies mostró, en su caso desde la visión que en la década del 50 tuvo Terence Rattigan, igual tópico: el adulterio. La historia de una mujer desesperada por huir de todo, atormentada por la pasión que siente por un amante indiferente, el afecto contradictorio por su hija y la piedad que alguna vez fue amor por su marido pusilánime, entusiasmó al director de obras maestras como El castillo de la pureza y La mujer del puerto . No es casual que la película comience con esta sentencia de Blas Pascal: "El corazón tiene razones que la razón ignora". Se percibe en el film la mano segura de Ripstein, que, a pesar de sus altibajos, nunca renuncia a su desmesurada pasión por el cine. "Ella, católica; yo, judío... -dijo aquí el cineasta-; ella pone el pecado; yo, la culpa."

El último de los films en competencia fue Americano , ópera prima de Mathieu Demy. El hijo de dos cineastas -Jacques Demy y Agnès Varda- juega a la road movie y las cosas no le van demasiado bien. La historia tiene como figura central a Martin, un joven que decide irse a Tijuana en busca de una mexicana que conoció de pequeño y que encontrará en el club Americano, un local en el que es stripper . Demy es pretencioso y, cuando eso se nota, el producto deviene fallido. El mismo en el papel central tampoco funciona, a pesar de que lo rodean Salma Hayek, Geraldine Chaplin, Chiara Mastroianni y Carlos Bardem.

Los cinéfilos a la vieja usanza, es decir, aquellos que disfrutaron de la retrospectiva dedicada a Jacques Demy, que anteayer recibió la oportuna visita de Catherine Deneuve, o la exposición multimedia dedicada a Federico Fellini en el Museo San Telmo, esperan ansiosos la función anunciada para esta tarde en el Velódromo, donde se proyectará en versión restaurada y coloreada a mano cuadro por cuadro (tal como se estrenó en 1902) de Viaje a la Luna , de Georges Méliès. La película, de dieciséis minutos de duración, es todo un emblema del nacimiento del cine de ciencia ficción. La versión se creía perdida, hasta que un coleccionista la donó a la Cinemateca de Catalunya en 1993; la entidad, con la colaboración de varias fundaciones, llegó a esta copia que ya estuvo en Cannes y hoy se exhibirá aquí.

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