Cannes, de la excitación al enojo

Los repentinos cambios de estado de ánimo son una constante del festival de cine
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22 de mayo de 2003  

CANNES.- Los cambios en los estados de ánimo, el paso de la excitación al enojo, definen este festival. Bastante de eso se vivió ayer: de la ovación que recibió el canadiense Denys Arcand con "Les invasions barbares" se pasó al abucheo de "The brown bunny", del estadounidense Vincent Gallo. También hubo controversia a partir de las sanciones anunciadas por el gobierno chino a los dos directores que participaron del festival, y de la presentación de un notable documental de Errol Morris sobre uno de los hombres más poderosos de la historia estadounidense del siglo XX: el ex militar y funcionario Robert S. McNamara.

Arcand es un director favorito de Cannes: sus dos consagratorias películas, "La decadencia del imperio americano" y "Jesús de Montreal", fueron premiadas aquí. En su sexta incursión en la Croisette es muy probable que este cineasta nacido en Montreal hace 61 años se lleve alguna estatuilla con esta suerte de continuación de "La decadencia..." Casi dos décadas después, el realizador reunió al elenco de aquel film y construyó una película convincente, pero con algunos golpes bajos.

Tragicomedia que sintoniza con los cuestionamientos ideológicos y el cambio de expectativas que provocó el ataque a las Torres Gemelas, "Les invasions barbares" narra la historia de un hombre de unos cincuenta años al que le descubren un cáncer terminal. Su ex mujer, sus amantes, sus amigos dispersos por Canadá y su hijo -un exitoso ejecutivo que vive en Londres- regresan para acompañarlo en sus últimos días. Arcand maneja las situaciones más lacrimógenas con altura, apelando a un cínico sentido del humor y a una cuestionadora visión de la intelectualidad progresista.

La presentación de "The brown bunny" fue una de las mayores decepciones del festival, ya que Vincent Gallo había recibido muchos elogios con su opera prima, "Buffalo `66". Su segundo film como director se ubica entre lo peor de esta edición. Película producida, fotografiada, editada, escrita, dirigida y protagonizada por un Vincent Gallo que está casi todo el tiempo solo en pantalla, se trata del penoso ejercicio de narcisismo de un ególatra, sin sustento dramático y lleno de planos innecesarios que provocó un efecto devastador: la mitad de los críticos se retiró y la otra, después de reírse durante todo el film (sin que haya una sola broma), le regaló un larguísimo abucheo. Esta película sobre un corredor de motocicletas que cruza los EE. UU. añorando a su novia muerta desmerece a los seleccionadores de un festival de la categoría y la tradición de Cannes.

El punto más alto de la jornada fue la proyección digital de "The fog of war", nueva realización del siempre provocativo director norteamericano Errol Morris ("Gates of heaven", "A thin blue line", "Fast, cheap & out of control", "Mr. Death"), que luego participó de un debate. Este largometraje se centra en Robert S. McNamara (de 85 años) que participó como militar en la Segunda Guerra Mundial, fue presidente de Ford y del Banco Mundial, y tuvo una decisiva intervención durante los siete años en que acompañó a las administraciones de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson como secretario de Defensa (1960-1967) en los ataques a Fidel Castro, en la crisis de los misiles en Cuba y en el conflicto de Vietnam.

A través de una larga entrevista con McNamara y una excelente utilización de materiales de archivo y de grabaciones de la época que fueron desclasificadas por la CIA, Morris construye un thriller apasionante, lleno de revelaciones, que resume aspectos esenciales de la vida de un hombre que convivió con el poder y devela la trastienda de grandes hechos de la historia mundial. "Quise mostrar las contradicciones, los aspectos absurdos y la complejidad de uno de los sobrevivientes de nuestra historia reciente", dijo Morris.

Otro de los temas del día fue el anuncio de los censores del gobierno chino de que castigarán a Yu Lik-wai y Wang Xiaoshuai por participar sin autorización en la sección Un certain régard. El primero (conocido por su opera prima "Love will tear us apart") presentó "All tomorrow parties", una mirada desesperanzada sobre el futuro de ese país en el que además hace referencia a la aparición de nuevos cultos; el segundo (responsable de las premiadas "So close to Paradise" y "Beijing bicycle") trajo "Drifters", retrato de las desventuras emocionales de un joven emigrado a los EE. UU. que es deportado a China. Ambos directores son referentes principales de la Sexta Generación del cine de ese país, que suele filmar sin autorización y al margen de las rígidas estructuras oficiales. El responsable de China Film Bureau, Zhou Jiandong, aseguró que serán "muy duros" con los dos artistas, pero no dio precisiones respecto de las sanciones que les esperan.

Premio

  • El argentino Pablo Reyero, de 37 años, fue elegido ayer como el mejor director latino de todas las secciones del festival por el jurado del Instituto Internacional del Audiovisual de los Países Latinos, presidido por Gillo Pontecorvo. El premio fue por la realización de "La cruz del sur"
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