Corazón Valiente: vuelve Braveheart

Segunda película de Mel Gibson como director, fue la primera de cuatro incursiones sucesivas en el pasado: a partir de Braveheart (Corazón valiente), todo su cine como realizador se ubicó allí; luego vendrían La pasión de Cristo, Apocalypto y Hasta el último hombre. Desde esa constatación tiene mucho sentido que Braveheart vuelva a la pantalla grande 22 años después de su estreno. También podemos apuntar que fue nominada a 10 Oscars y que ganó 5, entre ellos, mejor película y mejor director. Pero los motivos de este reestreno son en realidad otros: la película fue de esas que marcaron a quienes la vimos en su momento en el cine y a muchos que la vieron después en la pantalla hogareña. Braveheart, entre otras cosas, era una historia de venganza, pero era sobre todo la demostración de que Gibson podía filmar el movimiento como casi ningún otro realizador contemporáneo. Hubo comparaciones entre las batallas de Braveheart y las de Alejandro Nevsky de Eisenstein, hubo acusaciones de homofobia hacia el director, hubo imitaciones y parodias de los gritos guerreros de la película ("¡Freeedom!") y mucha fascinación ante alguien que demostraba que tenía un modo de hacer cine sanguíneo, que se repetiría en cada película. Un modo visceral, volcánico, alejado de cualquier medianía. Pero Gibson no hizo y no hace un cine pasional embarullado: hizo y hace del movimiento una forma inteligible de la narrativa, una manera clara de contar cuentos cabalmente emocionantes. Lo podrán comprobar, una vez más, al ver o al volver a ver Braveheart en pantalla grande.
Corazón Valiente
Mañana, a las 19
Cadenas Cinemark y Hoyts






