
El ilusionista: nostalgias del Music Hall
El animador francés Sylvain Chomet, el mismo de Las trillizas de Belleville, rinde homenaje a un género y al inolvidable comediante Jacques Tati en el film que se estrenará aquí
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Sylvain Chomet no hace animaciones en 3D. Todo lo contrario. Si bien por su diseño gráfico son planas, son, por su concepto estético y su profundidad emotiva, mucho más relevantes. Su relieve quedó demostrado hace cuatro años, cuando presentó Las trillizas de Belleville , que fue candidata al Oscar. Lo volvió a demostrar en Berlín, donde presentó hace poco menos de un año El ilusionista , una producción que insumió más de 16.000.000 de dólares y casi tres años de trabajo (también se vio en el último festival de Mar del Plata), que concreta un guión inédito del comediante y también cineasta francés Jacques Tati.
"En la actualidad es más difícil hacer 2D que 3D, porque todos los animadores se dedican principalmente a lo que más vende. A la vez un animador 2D necesita saber muchas cosas más de animadores 3D porque ellos manejan marionetas sin cuerdas, en un espacio virtual", declaró Chomet a su paso por Berlín.
El ilusionista en cuestión, un veterano prestidigitador francés cuya carrera empieza a declinar igual que el viejo music hall empujado por el ritmo del rock ?n' roll, no es más que una versión dibujada del auténtico Tati, ese tan particular artista cuya carrera pegó un salto sorprendente cuando empezó a dirigirse a sí mismo en una lista de clásicos que incluye Día de fiesta, Mi tío y Play Time , entre otras comedias igual de originales al promediar la década del 50 que en la del 60 (ver aparte). Crítica y público se dejaron llevar por su particular mirada de un personaje elegante y a la vez humilde, metido a supervivir a los cambios de aquellos que empezaban a darse en un mundo cada vez más veloz y adicto a la tecnología.
<b>El trailer de <i>El ilusionista</i></b>
Viaje al pasado
Si el personaje acuñado por Tati con guiños a su propia personalidad, igual que su universo, remite a la estética del dibujante argentino Luis J. Medrano (responsable en La Nacion de los célebres Grafodramas , maestro del guiño pintoresco, del juego de planos, los claroscuros y las transparencias, así como frecuentador de una paleta de ocres), la historia parece tomada de un aguafuerte acerca de la vida y pasión de los prestidigitadores con galeras y mazo de naipes, y su razón de ser en un mundo que a fuerza de golpes de modernidad prestaba cada vez menos importancia al arte de sacar conejos de galeras o lamparitas de la boca.
Chomet muestra a su personaje preocupado por seguir trabajando a pesar del ninguneo, cada vez más significativo, de los empresarios del espectáculo. El encuentro con una adolescente aniñada, menesterosa de la pensión en que vive el artista, que se convierte en su asistente personal y cambiará por completo el curso de su vida, dedicada hasta entonces casi por completo a viajar de aquí para allá en busca de algún escenario y así vivir de su trabajo.
"Cuando murió, Tati se llevó su ánima", dijo Chomet refiriéndose a su alma. "Nosotros conseguimos devolverle un cuerpo animado para permitirle hacer su magia: abrirle los ojos al espectador", ha declarado el cineasta. "El music hall era la madre de todas las artes de la escena y, además, un espectáculo al que asistían los abuelos y sus nietos, gente de distintas generaciones. A fines de la década del 50 se terminó. Salieron a escena los adolescentes y al mismo tiempo que nacía una cultura para los jóvenes se consideró a lo conocido como viejo. Y ahí hay algo que se perdió: la relación tribal que reunía a los niños con los mayores", asegura.
Chomet se entusiasmó con la oferta de Sophie, la hija de Tati, de adaptar el material original (ver abajo). "Era una especie de novela, muy poética, que discurría en Praga. Pero, como me estaba mudando a Escocia, pensé que sería el mejor lugar para ambientar la película, ya que Edimburgo es una ciudad que tiene aún más que ver con la magia que Praga, por su cielo y su luz", dijo el cineasta.
"La primera cosa que vi en el guión fue la bella historia sobre un hombre que envejece y una muchacha que se convierte en mujer. Estos dos caminos se cruzan, luego se separan. Pero si algo queda en claro es que el ilusionista se parece más al auténtico Tati que al Sr. Hulot", confesó Chomet, y por lo visto, está plenamente justificado.
JACQUES TATI, EL ARTISTA DISTINGUIDO Y SU TIEMPO
De origen franco-ruso-italiano-holandés, Jacques Tati (en realidad Tatischeff) nació en Le Pecq, Francia, en 1907. Fue el heredero de los grandes comediantes norteamericanos y franceses del cine mudo, que hizo culto al gag visual y a un rico arsenal sonoro. Tras su origen en el music hall y sus primeros papeles en el cine en películas dirigidas por otros directores, aparece en los cinco largometrajes que dirigió desde Día de fiesta (1949), donde fue cartero; en Las vacaciones del Sr. Hulot (1953), donde encarna por primera vez a su singular Monsieur Hulot, y en la consagratoria Mi tío (1958), premiada con el Oscar, obras en las que hace observaciones agudas y risueñas a la moderna civilización urbana.
Al promediar la década siguiente, los proyectos empiezan a fluir y lanza su propia productora, que respaldará sus tres últimos proyectos, las complejas Play Time (1968) y Trafic (1971), en la que Hulot viaja de París a Amsterdam probando un auto sofisticado, sumando situaciones de humor visual que algunos críticos relacionaron con el del británico Peter Sellers, y finalmente el telefilm Parade (1974), que aborda el mundo del circo. Tati murió en 1982 (www.tativille.com).
Sylvain Chomet nació el 10 de noviembre de 1963 en Casas-Laffitte. Estudió artes plásticas y fue diseñador de moda antes de diplomarse en la Escuela Superior de la Imagen, en Angulema, en 1987, a poco de haber publicado El secreto de las libélulas , su primera historieta. Después de diplomarse se instaló en Edimburgo, Inglaterra, donde realiza cine publicitario para importantes marcas y escribe guiones. Finalmente se embarca en un cortometraje de animación La vieja señora y las palomas (1996), que resulta ganador en el festival de Annecy y es nominado al Oscar.
SYLVAIN CHOMET, EL ANIMADOR QUE ELIGIO EL 3D
En 2003 termina su primer largometraje, Las trillizas de Belleville, que recibe dos candidaturas al Oscar (mejor película de animación y canción original). Un año después funda el estudio Django, en Edimburgo, y en 2005 dirige el episodio dedicado al 7me. Quartier (en el que está ubicada la Torre Eiffel), del film colectivo Paris, je t'aime .
Para Las trillizas,? , Chomet pidió autorización a Sophie Tatischeff, hija del autor, para usar un fragmento de Día de fiesta . Ella, entusiasmada con la animación que le mostró, le entregó la escaleta que su padre había escrito en 1956 pero que nunca filmó, quizá por considerar a esa historia algo oscura y demasiado autorreferencial para la línea que en ese entonces seguían sus películas. Emocionado, el director aceptó la propuesta. Estaba escrito.



