Encarnación recibió críticas dispares
Destacan la actuación de Silvia Pérez
1 minuto de lectura'
SAN SEBASTIAN.- No quedan dudas de que hasta ahora los hechos más trascendentes, los que cautivaron al público y al periodismo de todo el mundo han sido, en este orden, Richard Gere, Viggo Mortensen y los directores David Cronenberg y Richard Lester. El último, si bien confesó -y en español- que está "jubilado" hace más de una década, presentó una versión remasterizada de Help! (1965), que saldrá en una edición de dos DVD, con una hora de extras, a fines de octubre.
La sección oficial del festival donostiarra, que culminará con sus proyecciones pasado mañana, tiene esta vez una particular preferencia por historias con mujeres en primer plano, o en un plano trascendente (incluidas Promesas del Este y la fuera de concurso La vida interior de Martin Frost , de Paul Auster, acerca de un escritor y sus musas inspiradoras), así como por aquellas dirigidas por mujeres, como la argentina Encarnación , de Anahí Berneri, o Siete mesas de billar francés , de Gracia Querejeta, esta última presentada al cierre de esta edición.
A propósito del recibimiento de los títulos en la competencia oficial, los medios españoles juzgaron en forma dispar la segunda película de Berneri. Mas allá de no adjetivar, E. Rodríguez Marchante, del diario ABC , dijo que lo mejor del film no es el personaje ("una Norma Desmond de la Pampa", en alusión al clásico hollywoodense El ocaso de una estrella ), sino "...la actriz que lo encarna, Silvia Pérez, con una fuerza, un atractivo y una carga sensual que fortifican y potencian al personaje".
En El País , Angel S. Harguindey la definió como una "película sencilla, en realidad demasiado simple, parsimoniosa, una especie de apunte melancólico al natural del inevitable devenir humano".
Mikel J. Gurpegui, de El Diario Vasco fue el más duro. Con el título "El bostezo de la vedette", enfoca su crítica a Pérez por su "falta de expresividad" dentro de una película que califica como "nimia".
De España a Hong Kong
En cuanto a las oficiales de ayer, sin lugar a dudas, la gran sorpresa de cine para público común, pero exigente fue Siete mesas de billar francés , de Gracia Querejeta. La película cuenta la historia de Angela, una mujer que vive con su familia en Vigo y recibe la noticia de la muerte de su padre en Madrid, al mismo tiempo que se entera de que su marido esconde una doble vida. Al llegar a la casa de su niñez, incluido un bar con mesas de billar, se reencuentra con quienes fueron los amigos del finado, que, al igual que él, eran jugadores compulsivos de "tres bandas", y se pone manos a la obra para reflotar el negocio.
"Lo importante no es el destino sino el viaje", dice la protagonista en un momento clave del relato, y eso es lo que piensa Querejeta, que, a partir de una estructura coral en la que cada personaje es decripto con gran precisión, logra su meta de cine popular de muy buen nivel, comparable al que en la Argentina impulsa Juan José Campanella.
Premio Ciudad de Huelva
Aparecen uno a uno sus ingredientes: un guión con todos los puntos y las comas en su lugar y las dosis justas de drama y humor; anécdotas creíbles que son parte de la vida cotidiana; personajes entrañables con los que cualquiera puede sentirse identificado, y un grupo actoral muy sólido, que está encabezado por Maribel Verdú (que acaba de recibir el Premio Ciudad de Huelva). Es decir, todos factores que garantizan entretenimiento con algo de reflexión a propósito de los cuarenta y pico; léase: cine para un amplio abanico de público.
Un caso muy diferente fue Exodus , de Pang Ho-Cheung, producto del director hongkonés acerca de un policía al filo de un ascenso y su cruce con un mirón compulsivo que usa, como excusa de sus videos furtivos en baños públicos, una teoría conspirativa sobre una supuesta organización de mujeres que matan hombres.
Tras un prólogo algo provocativo, llega la historia, bastante pretenciosa, que en minutos se oscurece y pierde el rumbo. El cineasta insiste con el mismo tópico una y otra vez, con sus personajes recortados en decorados fashion, y hasta la música -un piano machacante- que no conducen a otra cosa que al aburrimiento. Como dicen aquí, un tostón .
- 1
2Una batalla tras otra vs. Pecadores: el último round antes de la gran noche de los Oscar
- 3
De Timothée Chalamet a Jessie Buckley, cómo funcionan las campañas de desprestigio que cambian el rumbo de los premios Oscar
4“Una pesadilla”: el film basado en un héroe de los 80 que fue el punto más bajo en la carrera de un actor y que hoy es de culto


