Falleció Robert Urich
Actuó en series de mucho éxito
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LOS ANGELES (Reuters).- El actor norteamericano Robert Urich, protagonista de populares series de televisión, como "SWAT" y "Las Vegas", falleció en la madrugada de ayer a los 55 años, tras una larga batalla contra una extraña forma de cáncer que ataca las articulaciones.
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Cuando el raro mal que se le declaró en 1996 comenzó a agravarse en los últimos meses, Robert Urich debió interrumpir la redacción de un libro de memorias al que pensaba darle como título "Una vida extraordinaria" y en el que iba a narrar cómo pasó de ser un anónimo agente de ventas a convertirse en el prototipo televisivo del hombre duro y de acción en las décadas de 1970 y 1980.
La buena estrella acompañó una parte significativa de la carrera de Urich. En tres décadas de trabajo en el mundo del espectáculo apostó casi en todo momento por la pantalla chica. El oficial Jim Street, integrante del escuadrón de policía "SWAT" fue el personaje que catapultó a Urich a la popularidad y lo convirtió en un modelo casi ideal para encarnar a recios héroes de acción en series muy populares. Allí supo explotar por primera vez el vigor y la destreza física que le dieron, en su juventud, una beca para estudiar comunicaciones en la Universidad de Florida a partir de sus condiciones para el fútbol americano.
No había pasado mucho tiempo desde que su amigo Burt Reynolds (otro ex jugador de ese deporte) le abriera algunas puertas hasta que llegó esa oportunidad consagratoria. Desde allí, el alto y fornido Urich, descendiente de una familia de inmigrantes eslovacos y nacido en el Estado de Ohio, encaró astutamente una carrera que se concentró en series televisivas de alto impacto y eco dispar entre la crítica.
El duro de la TV
Urich, desde allí, fue la quintaesencia del duro de la TV. Ese detective arriesgado, de pocas pulgas y que consagra todo su tiempo en servir a la ley, que resuelve las cosas de modo muchísimo más físico que intelectual y, de tanto en tanto, cuando los malos están finalmente entre rejas, se permite algún fugaz instante de romanticismo.
Lo hizo logradamente en "Las Vegas", ambientada en la capital mundial del juego. Más tarde, en su personaje más consolidado, el detective Spenser, y posteriormente en infinidad de apariciones especiales.
Con más años y muchos más kilos, sin alejarse de la TV como espacio preferencial, Urich comenzó a intentar otro camino, encarnando a padres con conflictos familiares o a personajes que eligen voluntariamente una vida aislada, en telefilms de suerte dispar.
El aire amistoso y tierno que siempre asomó en su mirada detrás de una dura máscara le permitió, por ejemplo, protagonizar en 1998 la remake de "El crucero del amor", como el capitán del barco, y, dos años antes, el western "The Lazarus man", que fue cancelado por el estado de salud de Urich. El actor, que por entonces se sometía a un intenso tratamiento médico, reclamó judicialmente su sueldo, de 1.470.000 dólares.
Urich representó como pocos a aquellas figuras de Hollywood que apostaron con fortuna y exclusividad a lucirse en la pantalla chica. El público argentino, que seguramente tendrá de aquí en adelante muchas ocasiones de revisar su trayectoria, lo recordará como un rostro familiar y por sus personajes llenos de arrojo.






