Fesser, en el ojo de la tormenta
Hoy presentará Camino , que cristaliza su postura frente a la violencia de ETA
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SAN SEBASTIAN.- Hoy puede desatarse una fuerte polémica, más intensa que la motivada por Jaime Rosales con Tiro en la cabeza . Estaba escrito. Su postura de observador frente a la violencia extrema y absurda de ETA, con un lenguaje transgresor (sin diálogos ni mensajes explícitos), que dijo aquí "va más allá de cualquier lectura política", molestó, además, a los más intransigentes respecto del grupo que en estos días volvió con sus atentados y crímenes.
Superada esa experiencia, llega ahora un segundo capítulo. Inspirada libremente en hechos reales, y a pesar de que su director, Javier Fesser, dice no pretender desatar polémica alguna, Camino , la película más larga de la competencia oficial (casi dos horas y media), está destinada a levantar algo más que polvareda. Fesser aguarda con prudencia todo tipo de munición, incluso pesada. En su defensa argumenta así sobre su obra: "Acerca de una luz brillante capaz de atravesar todas y cada una de las tenebrosas puertas que se van cerrando ante la protagonista de esta historia y que pretenden inútilmente sumir en la oscuridad su deseo de vivir, amar y sentirse definitivamente feliz". En Internet, sus detractores dicen que miente y que su único objetivo (recuerdan al Ron Howard de El código Da Vinci ) es ganar mucho dinero a fuerza de calumnias. Sin embargo, la situación es ahora un poco más compleja y comprometida: aquella película era ficción pura, y ésta, en cambio, está inspirada en personajes y hechos reales ocurridos en España, a los que en principio sólo cambia de tiempo, lugar y nombre.
Alexia González-Barros, el personaje que inspiró el de Camino (interpretado por la almeriense Nerea Camacho), fue una adolescente ejemplar que a pesar de un intenso tratamiento murió víctima de un cáncer fulminante a los pocos meses de su detección, abrazada por la felicidad de la decisión divina. Su madre -miembro de número del Opus Dei- y amigos religiosos de la familia comenzaron una campaña que aún hoy tiene como meta su canonización.
Puntos de vista
Fesser, que nació en Madrid en 1964, comenzó su carrera con cortometrajes y films en Súper 8 hasta que, en 1998, debutó con El milagro de Pedro Tinto , que vieron 1.300.000 españoles y recibió el Goya. En 2003, su segunda película, la comedia La gran aventura de Mortadelo y Filemón , fue vista por más de 3.500.000 espectadores y ganó cinco de los Goya. Más tarde realizó Binta y la gran idea , un documental para Unicef que recibió 88 premios internacionales. La película, que toma el título de un libro escrito por Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador de la prelatura del Opus Dei, en 1938, es definida por él de esta manera: "Se trata de una historia del primer amor, el que jamás se olvida, el que no exige nada y hace que las montañas se desplacen. Una aventura del corazón humano en la que convergen de forma perturbadora la salud del cuerpo y la salud del alma, el dolor y la felicidad, la fe y la razón, la paz y el miedo, la luz y la oscuridad. Todo eso sin abandonar nunca la realidad, porque hasta el mundo de los sueños y pesadillas de la protagonista pertenece a lo real. Lo que ocurre en nuestra cabeza mientras dormimos también existe y está estrechamente relacionado con lo que nos ocurre mientras no lo estamos", asegura.
"Hice una película con personajes de carne y hueso, de ideologías, de posiciones diferentes ante la vida, de puntos de vista a veces tan enfrentados que al convivir destapan inevitablemente sus contradicciones. De todos menos el de Camino , un ser extraordinario y luminoso que desde su insospechada madurez toma la más hermosa e inteligente de las determinaciones: la búsqueda sin descanso del amor verdadero", insiste.
"Lo que comenzó siendo una exhaustiva labor de documentación sobre muchos otros casos de «olor de santidad» y sobre la labor del Opus Dei terminó siendo un apasionante trabajo de investigación en torno a los sentimientos íntimos de las personas. Conocer en profundidad los testimonios y las experiencias de quienes piensan tan diferente de uno es muy enriquecedor cuando, lejos de derribarles, tratas de meterte en su piel. De esta manera he llegado al convencimiento de que yo podía haber acabado siendo cualquiera de los personajes de esta película. Cualquiera", sostiene.
"Ojalá haya conseguido transmitir todo lo que estas historias me han sugerido alejado de estereotipos y prejuicios, dejando espacio al espectador, porque mi posición es justo la contraria a la que el título sugiere. Aquella historia desencadenó en mí la curiosidad y la necesidad de encontrar las respuestas a cosas que yo soy incapaz de comprender, incluso cómo actuaría yo ante una tragedia similar", afirma.
"La historia que cuento pretende ser objetiva, sin prejuicios ni estereotipos, espaciosa, que muestre la realidad sin juzgarla. Casi una radiografía. Por eso se permite el lujo de ser nítida, directa y contundente", concluye.





