
Francella y Brieva, en una de tiros
Los exitosos comediantes trabajan juntos por primera vez en cine en una comedia policial dirigida por Rodolfo Ledo
1 minuto de lectura'
Tarde de perros en el microcentro porteño. La casa matriz del Banco Nacional del Norte está rodeada por patrulleros, un móvil del GEOF, cámaras y curiosos. Del interior sale un asaltante, un hombre alto y delgado con cabello entrecano. En la mano derecha lleva un arma larga, mientras con el otro brazo lleva tomado del cuello a un rehén. Accidentalmente, mientras el delincuente repite exigencias, se dispara su arma. Los efectivos le responden. Estallan maceteros, un cristal; incluso el automóvil destinado a su fuga termina perforado como un colador.
Todo parece muy real, salvo que el banco en cuestión no existe, los uniformados son extras, las balas son de fogueo y los protagonistas de la escena son Guillermo Francella y Dady Brieva. Los gritos de "¡acción!" y "¡corten!" los da Rodolfo Ledo frente a los monitores de las tres cámaras que registran la escena. Está sentado entre Carlos Luis Mentasti y Luis Alberto Scalella (de Telefé Cine y Argentina Sono Film, respectivamente), productores de algunas de las películas más taquilleras del cine argentino en los últimos tres años.
Incorregibles , su nueva propuesta cinematográfica, cuenta la historia de dos hombres que no se conocen, unidos por la vida en una situación límite. Está en rodaje desde hace un mes, filmación que terminará a fines de marzo. Hace dos semanas se realizaron los exteriores con mayor despliegue -cien extras- en un edificio de 25 de Mayo y Corrientes. La fecha de estreno prevista es el 24 de mayo próximo, casi dos meses antes de las vacaciones de invierno, momento en que suelen llegar estas comedias a las salas de cine desde hace varios años
Pedro (Brieva), desesperado porque necesita dinero para salvar la vida de su hermana, secuestra a Pablo (Francella). Sin embargo, tanto Pedro como Pablo se sorprenden con la noticia de que la esposa y el suegro del segundo, dueño del banco, no están dispuestos a pagar el rescate por recuperarlo. Rocío (interpretada por la santafecina Gisela van Lacke), una amiga de Pedro, descubre que Pablo tiene una memoria prodigiosa y puede desenmascarar a su familia política. Con la ayuda de Pedro, se dispone a hacerlo.
Mientras son maquillados, Brieva y Francella confiesan sus gustos musicales. "A mí me gustaría escuchar algo de Sabina o Serrat", dice Francella. Brieva, en cambio, suena más a boliche de los 70. "¿Te acordás de Nino Bravo? ¿Y de Abba?", insiste el integrante de Midachi.
"En 2002 decidí que no superpondría trabajos por una cuestión de poder disfrutar de lo que hago, no por estar demasiado expuesto, porque eso no puedo controlarlo. Fijate que en los dos últimos años repitieron Poné a Francella y Casados con hijos , mientras en teatro hacía Los productores ", dice Francella. "A veces superpongo, como ocurrió el año pasado, en que hice teatro, una tira y Bailando por un sueño , que me vino muy bien porque aprendí a bailar. Pero tengo fecha de vencimiento. Hago lo que me gusta y puedo darme el gusto de dejar de hacer lo que de golpe no me gusta. No necesito trabajar para pagar el alquiler", asegura Rubén Enrique Brieva ("Dady"), un confeso amante de los personajes populares que este año piensa estrenar Más que un hombre , hacer su debut como director de cine, y cuyo contrato para conducir Dady 790 (ver aparte), dicen, es el más alto que recuerda Radio Mitre y, probablemente, la radiofonía argentina. También en este 2007 será la voz de Isidoro Cañones en la película de animación de igual nombre que ya se anuncia para el receso invernal.
Mientras que para Francella lo más importante es el guión, Brieva apuesta todas sus fichas al actor. Es curioso: de a ratos se disfrazan de enemigos, pero en el fondo coinciden. El choque de opiniones dura unos minutos y es en buenos términos. "Si tenés un buen guión, tu talento se luce más", remata Francella. Brieva le hace un guiño de aprobación.
Admiración mutua
-¿Qué es más divertido: hacer teatro, TV o cine?
Brieva: -Como divertido, prefiero comer un asado con amigos. Pero sí: hacer cine es más relajado que estar pendiente de la respuesta rápida, del rating. Filmar también es más relajado, porque tenés más tiempo...
Francella: -En cine tenés que entregarte a cómo el director quiere contar la historia. En ese sentido, necesitás un grado de concentración mucho mayor, porque de la toma 44 pasás a filmar la 1 y después la 22, y no solamente tenés que tener una continuidad en lo que estás haciendo: en la película, mi personaje tiene broncoespasmos y se aplica un aerosol de vez en cuando. No es cuestión de hacerlo cada cinco minutos. Hay un continuista, pero siempre estás pensando en relación con ese tipo de cosas. Es mucho más relajado, pero cuando me preguntan: "¿Y cómo va?", depende de cómo lo esté viendo el director. Uno tiene que entregarse al ritmo diario.
-En cine, ¿qué es lo que los pone nerviosos?
Francella: -En el cine no tenés revancha. Cuando el director dice: "Se copia", queda así y es para toda la vida. En TV, vas midiendo episodio tras episodio, y en el teatro, también. En cine no hay una segunda oportunidad. A veces veo una actuación mía en una película de hace quince años y pienso que podía haberla hecho de otra forma. Todo tiene mucho que ver con el director que tengas enfrente.
-¿Nunca habían trabajado juntos?
Francella: -Nunca. Nos conocíamos de la vida social. Sí estuvo cada uno invitado en algún programa del otro. Siempre fui un admirador de los Midachi; nos respetamos mucho y ahora, además, nos queremos mucho. Si no trabajamos juntos hasta ahora fue porque no hubo una propuesta concreta
-¿Cómo sienten la convivencia?
Brieva: -Con Ledo trabajamos un mes en la aproximación de los personajes, con ensayos. Cuando vamos a filmar, hay como una base, un bizcochuelo. Son personajes de comedia; si bien tienen su seriedad, sabemos en qué momento uno tiene que ir adelante y el otro atrás; cuándo uno tiene que ser activo y el otro pasivo.
-No es común en el cine argentino este tipo de buddy picture (de parejas protagonistas), como ésta, un policial en tono de comedia.
Brieva: -Scalella y Mentasti asocian esta película con Arma mortal , pero a mí me parece que tiene más que ver con ese paso de comedia tan especial que tiene el cine francés.
Francella: -Eso es lo que a mí me gustó: que tuviera un costado humano, un momento de reflexión. Hay un disparador que es el eje de la película, pero en la medida en que las cosas pasan, es una desazón tan grande la de mi personaje... Para Pablo ya es traumático estar en un asalto con toma de rehenes, pero cuando descubre que su familia no quiere pagar el rescate y que nadie lo quiere vivo, hasta el secuestrador lo comprende. A partir de ese momento, Pablo sólo quiere vengarse. La historia tiene un costado humano que no es frecuente en las comedias policiales norteamericanas.
Brieva: -En este caso, no hay uno pintón y el otro, no; uno, vivo, y el otro, idiota. Los dos transitan la misma cuerda: de pronto, el personaje de Guillermo aparece como un loser y después toma la delantera, pero no se trata de sostener un único tipo de personaje de principio a fin.
-En TV, el rating es cosa de todos los días. En el cine, ¿en algún momento dudan de la película será un éxito cuando se estrene?
Francella: -El anhelo, la expectativa, tiene que ver con qué guste y qué tenga una respuesta masiva. Por más que tengas una gran convocatoria de arranque, si la película no gustó, empieza a caerse. Con Un argentino en Nueva York , Papá es un ídolo o Papá se volvió loco , por suerte nos fue bien. La presión es diferente. No es que pase inadvertido si te va mal con una película, porque no es así, pero en la TV es más estruendoso. Al día siguiente de cada programa, todos se preguntan en el aire, en radio o en la misma TV acerca de cómo anduvo. Sin embargo, hace un par de años lo estoy viviendo de otra manera: me gusta pasarla bien. Tampoco es que ahora soy zen y no me pasa nada, la cosa es que no toda mi vida pasa por ahí.




