Freddie Highmore, el chico de los ojos más tristes

A días de cumplir 15 años, el actor de Charlie y la fábrica de chocolate protagoniza Mi nombre es August Rush, uno de los films que llegará este jueves a las salas locales
Natalia Trzenko
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7 de enero de 2008  

Un par de enormes ojos azules alcanzan. Ese par de ojos son suficientes para comunicar toda la tristeza y la añoranza que siente el chico más raro del orfanato por esos padres que nunca vio pero que escucha y lo escuchan, aunque él todavía no lo sepa.

Freddie Highmore es el protagonista de Mi nombre es August Rush , la película que Distribution Company presentará este jueves en la Argentina. El actor que el mes que viene cumplirá 15 años le presta su expresiva cara y su voz rasposa a esta fábula moderna que toma mucho de Oliver Twist, pero con Nueva York y el ambiente musical que parece respirarse en cada una de sus calles como fondo. Allí se conocen la chelista Lyla, interpretada por Keri Russell (ver aparte), y el rockero Louis (Jonathan Rhys Meyers), que se enamoran a primera vista y se separan casi con la misma rapidez. Y de ese encuentro nace August, que termina alejado de sus padres y buscándolos siempre a través de la música que el chico percibe en todos lados.

Para demostrar las excentricidades de August y ponerles una cara a todas las tribulaciones que el chico pasa en su viaje iniciático, ningún actor infantil podía hacer mejor el trabajo que Highmore. Si hasta es capaz de atenuar en algo la sobreactuación y los exabruptos de Robin Williams, al que le tocó el papel del villano de la historia. Como una suerte de Fagin, el ambiguo malvado de Oliver Twist , el Wizard de Williams es puro grito, mientras que el August de Highmore es poco menos que un susurro. Está claro que el estilo del joven actor tiene más que ver con las sutilezas de Johnny Depp que con el trazo grueso del protagonista de La sociedad de los poetas muertos. Y no sorprende. Después de todo, Highmore trabajó dos veces con Depp: la primera en Descubriendo el país de Nunca Jamás y luego,por recomendación del actor, fue Charlie en Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton. Si en el film que relataba la vida de J. M. Barrie, el creador de Peter Pan , el chico nacido en Londres lograba conmover y destacarse en pantalla a pesar de compartirla con intérpretes tan carismáticos como el propio Depp, Kate Winslet y Julie Christie, en el film de Burton era el único personaje que imponía cierta normalidad en el extraño mundo de Willy Wonka, y sin perder su natural encanto.

Crecer en pantalla

Son muchos los que piensan que ser actor infantil es sinónimo de futuro chico-problema. No faltan ejemplos de esas historias de ascenso y caída, de esos jóvenes intérpretes que en sus primeros años de vida aparecen en pantalla como pobres angelitos para luego transformarse en descarriados adolescentes sólo por efecto del paso del tiempo. Macauley Culkin ( Mi pobre angelito ) y Haley Joel Osment ( Sexto sentido ) encabezan esa infame lista a la que Highmore debería escaparles tanto como a los paparazzi que suelen acosar también a las estrellas menores de edad. A diferencia de aquellos actorcitos nacidos en Hollywood en medio de familias ávidas de vivir el sueño de pertenecer al mundo del espectáculo, los padres de Freddie ya eran de ese selecto grupo cuando su hijo mostró interés por la actuación. Su mamá es una respetada representante -de hecho, es responsable de la carrera de ese otro famosísimo intérprete británico, Daniel "Harry Potter" Radcliffe- y papá Edward es un conocido actor en Inglaterra.

A los 7 años, Freddie comenzó su carrera en una pequeña película protagonizada por Helena Bonham Carter, que interpretaba a su mamá, papel que repitió un tiempo después en Charlie y la fábrica de chocolate, y ya no se detuvo. Varios roles televisivos lo llevaron hasta una participación en Dos tigres, deJean-Jacques Annaud, y de allí al personaje que cambiaría su carrera, el de Peter Llewelyn Davies, en la reconstrucción que hizo el director Marc Foster del origen de Peter Pan.

Aunque de aquella película a Mi nombre es August Rush pasaron poco más de tres años, fue un tiempo muy agitado para Highmore, un ferviente seguidor del Arsenal, el club inglés de fútbol del que intenta no perderse un partido, algo que no le resulta fácil con su ocupada carrera. Después del film de Burton, Freddie fue convocado para trabajar con otro importante director, Ridley Scott. La película fue Un buen año y, aunque resultó un proyecto fallido, le dio la oportunidad de interpretar la versión infantil de Russell Crowe y compartir pantalla con el gran Albert Finney.

Y como si estuviera repasando una lista con los trabajos más interesantes disponibles para un actor menor de 15 años, casi simultáneamente con la filmación en Francia con Scott, Highmore se metió en el mundo creado por el director francés Luc Besson para Arthur y los minimoys. Fantasía que mezcla actores reales con personajes animados, esta película le dio al actor la primera oportunidad de prestarle su voz a una figura creada por computadora. No sería la última. En la versión subtitulada de la recientemente estrenada La brújula dorada no se lo ve, pero se escucha al joven actor como Pantalaimon, el extraño animalito de formas cambiantes que acompaña siempre a la protagonista del film adaptado de la trilogía de novelas creada por el autor británico Philip Pullman. Aunque la voz de Highmore no fue la primera elección del director, lo cierto es que su tono entre infantil y cascado, que suena como si el futuro quinceañero hubiese tomado unos cuantos whiskies y fumado más de la cuenta, encaja perfecto en el universo de fantástico de la película. Algo que vuelve a ocurrir en Mi nombre es August Rush, donde por primera vez el actor británico intentó, con éxito, el acento norteamericano.

Representar lo mejor posible el innato talento musical de su personaje fue otro de los desafíos que le presentó esta película a la joven promesa del cine. August toca la guitarra, el piano y hasta un enorme organo de iglesia sin haber recibido nunca una clase formal de música, algo que sí hizo el actor. Claro que sus clases de clarinete no se comparan exactamente con las actividades de su personaje que, en la historia, debe dirigir a la orquesta filarmónica de Nueva York.

Próximamente, ya como actor adolescente, Highmore protagonizará Las crónicas de Spiderwick (aquí se estrenará el 20 de marzo). Allí le tocará interpretar a los mellizos Jared y Simon Grace, que se mudan con su madre y su hermana a una casa en el campo y descubren un mundo de fantasía al que los espectadores serán invitados por cortesía de los expresivos ojos de Freddie Higmore.

Pequeña gran carrera

Freddie Highmore trabaja en cine y en TV desde los siete años, pero se hizo realmente conocido a partir de la película sobre el creador de Peter Pan, J. M. Barrie. Aquí van los films más destacados en los que participó el joven actor.

  • Descubriendo el país de Nunca Jamás: interpreta a Peter Llewelyn Davies, el chico que, se supone, inspiró la creación de Peter Pan. Fue su primera colaboración con Johnny Depp.
  • Charlie y la fábrica de chocolate: aquí es el tierno Charlie Bucket, uno de los afortunados chicos invitados a conocer la fábrica de chocolate de Willy Wonka, también interpretado por Depp. Dirigió Tim Burton.
  • Un buen año: comedia romántica protagonizada por Russell Crowe y dirigida por Ridley Scott. A Highmore le tocó hacer la versión infantil del personaje de Crowe.
  • Arthur y los minimoys: fantasía que mezcla actores y animación digital, de Luc Besson.
  • Mi nombre es August Rush: el actor hace un acento norteamericano y vuelve a demostrar su capacidad para conmover.
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