
Hay alguien ahí afuera
El actor compone a un retrasado mental en "La aldea", un inquietante film del director de "Sexto sentido", que se estrenará el jueves
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NUEVA YORK.- Pese a su figura desgarbada y el rostro lánguido coronado por una protuberante nariz, Adrien Brody ejerce un evidente magnetismo sobre las mujeres. Al menos sobre las numerosas periodistas de todo el mundo que llegaron al flamante Mandarin Hotel de Manhattan para entrevistarlo por su más reciente film, "La aldea", de M. Night Shyamalan, que se estrenará el jueves en la Argentina.
"Me enloqueció su mirada. ¡Qué ojos!", comenta a LA NACION una generalmente muy recatada colega española. Para quienes se preguntan, son verdes y parecen perderse constantemente en el matinal horizonte del Central Park, del otro lado de la ventana, como si fuera un hambriento pájaro deseoso de salir de su jaula de cristal. Observando con detenimiento su escuálida figura, no sorprende que Roman Polanski lo haya elegido para encarnar a Wladyslaw Szpilman, el pianista polaco sobreviviente del Holocausto en "El pianista", papel para el que
encima tuvo que adelgazar varios kilos. Por su interpretación, el año pasado, a los 29 años, se convirtió en el hombre más joven que ganó un Oscar, proeza que celebró a los ojos del mundo entero zampándole un largo beso a una azorada Halle Berry, encargada de darle la dorada estatuilla sobre el escenario. Esa noche, su espontaneidad y romanticismo lo convirtieron en uno de los hombres más deseados de Hollywood. La firma de ropa italiana Ermenegildo Zegna lo escogió como su modelo de cabecera y un gigantesco cartel con su foto, de elegantísimo traje, adorna media cuadra de la Quinta Avenida. Esta mañana de verano neoyorquino, sin embargo, un despeinado Brody, de 31 años, prefirió unos pantalones cargo verdes, remera y campera de cuero negras y zapatillas blancas. Un look mucho más urbano y acorde con sus orígenes en Queens, donde se crió con su madre, la reconocida fotógrafa húngara Sylvia Plachy, y su padre, Elliot Brody, profesor de historia, de ascendencia judía y polaca.
El asegura que fue gracias a los millones de fotos que le tomaba su madre por lo que se siente muy cómodo ante las cámaras. Sin embargo, el éxito y el reconocimiento se hicieron esperar a este actor graduado de la Academia de Artes Dramáticas de Nueva York. Después de varios papeles en series de televisión, su gran oportunidad -pensó- llegó en 1998, cuando Terrence Malick lo llamó para un papel en "La delgada línea roja". Pero a último momento, por problemas de duración, toda su participación fue editada. Trabajó haciendo otros personajes menores, hasta que le llegó la llamada de Polanski. En "La aldea" comenzó a trabajar no bien ganó el Oscar. Su personaje, el retrasado mental Noah Percy, es un elemento clave de este nuevo thriller de Shyamalan ("Sexto sentido", "Señales"), protagonizado por la hasta ahora desconocida Bryce Dallas Howard (ver recuadro aparte) y Joaquin Phoenix. En la película, ambientada en una recluida aldea de finales del siglo XIX en Nueva Inglaterra, un grupo de "sabios" -interpretados, entre otros, por William Hurt y Sigourney Weaver- protege a los habitantes de los extraños seres -"aquellos de los que no hablamos"- que acechan en los bosques de los alrededores. Llevan una existencia simple, apacible y segura hasta que un accidente pone en riesgo su estilo de vida.
-El personaje en "La aldea" no es el típico papel que un actor busca después de ganar un Oscar. ¿Cómo surgió?
-Night me llamó y me preguntó qué tipo de personaje estaba interesado en hacer. Le dije que quería hacer un papel romántico, un protagónico en una histórica de amor. Hubo silencio del otro lado del teléfono y me aclaró: "Esto no es exactamente eso". Me dijo que no quería enviarme el guión si realmente no era el tipo de papel que quería hacer, y yo le respondí que no sabía si me interesaría hacerlo hasta que no leyera el guión. Al final leí el libreto y no sólo me pareció un film original, inusual e interesante, sino que tuve una conexión inmediata con el personaje. Me pareció que estaba de acuerdo con lo que siempre me ha inspirado como actor, si bien no era un personaje central. Cuando te dan un reconocimiento como el del Oscar, tenés la oportunidad de que te ofrezcan los personajes de tus sueños, pero muchas veces te quedás esperando y no llegan. A mí me parece que como actor me hace mejor probar todo tipo de cosas, siempre siendo fiel a la actuación, que es lo que amo, sin importar el escrutinio de la gente, lo que se diga que tengo que hacer. Eventualmente los papeles centrales llegarán.
-¿Qué fue lo que te gustó de Noah Percy?
-Enseguida me conecté con su inocencia, su necesidad de expresarse, su apertura pese a estar marginado, su alegría natural. Una vez que hacés conexión con eso, es una sensación maravillosa. Y no tenés que preocuparte por cómo te ves, qué llevas puesto. Simplemente existís en ese estado emocional explosivo. Pasé bastante tiempo con personas con deficiencias mentales, con muchos niños, y con gente adulta con distintos tipos de problemas de conducta. No quería hacer el personaje muy simple. Y lo que más me impresionó y admiré de toda esta gente es que es más genuina, abierta, cálida y llena de entusiasmo que la mayoría de los adultos normales.
-¿Te pareció traumática la creación del personaje?
-No, al contrario: fue una experiencia muy liberadora. Cuando has experimentado la tortura en otros personajes, como he hecho yo en "El pianista", éste es un personaje muy liviano. Szpilman fue un personaje increíblemente difícil en muchos niveles. Enriqueció mi vida, mucho antes del reconocimiento del Oscar, del respeto del público. Me hizo apreciar mucho la vida y ser más consciente de cosas horribles que han pasado en este mundo. Creo que fue una experiencia que me dio mucha más capacidad para entender el hambre, el aislamiento y la pérdida. Yo había leído mucho sobre el Holocausto y mi abuela polaca, por parte de mi papá, vivió esos horrores, pero es muy distinto el tener que recrear todo, andar con la estrella de David en el brazo, pasar por todos esos abusos? y Roman creó un ambiente muy realista para la película. Fue toda una experiencia positiva, pero una lucha constante. En cambio, este papel fue positivo y no fue una lucha; me sentí muy liberado haciéndolo.
-La película habla de un grupo de gente que vive temerosa de seres diferentes, a los que tiene miedo y por eso se aísla. ¿Nota algún paralelo con cómo los Estados Unidos viven hoy en el mundo?
-Lamentablemente los paralelos que esta película tiene con el mundo de hoy vienen de larga data. Parecen más relevantes porque hoy estamos más conscientes del peligro que acecha en todo momento con el terrorismo. Creo que el conflicto social muchas veces es causado por la falta de comunicación y la falta de voluntad para entender al otro, al que es diferente. Pero a la respuesta es más compleja; hay veces en que es necesario protegerse y poner una pared alrededor de uno porque hay quien te quiere hacer daño; otras veces me parece que existe una alternativa para esa reacción.
-Como actor, ¿cuál es su mayor miedo?
-El no estar preparado para el papel. Es por eso que hago mucho trabajo previo.
-¿Qué te atrajo del modelaje?
-¡A ellos les atraje yo! (Risas.) No sé. Me siento honrado de que les haya gustado mi imagen, mi estilo y de que sientan que puedo representar a sus clientes jóvenes.
-¿De dónde viene tu pasión por el hip-hop?
-Me crié en Queens, escuchando todo el tiempo en el barrio ese tipo de música. Originalmente era una suerte de grito de sufrimiento de la clase trabajadora. De eso se trataba: de tener una voz que explicara esa opresión. Para los adolescentes con los que andaba todo el tiempo era como el Evangelio. Y aunque es una forma artística negra, no está limitada a los negros, sino que se entiende en todas las comunidades trabajadoras urbanas. A mí me encanta el hip-hop, pero no sería solamente productor de ese tipo de música; me gustaría incorporar el hip-hop a otros estilos; me gusta mezclar el hip-hop con vocalistas mujeres y crear algo nuevo.
Para comerse las uñas
- M. Night Shyamalan cuenta en su último film el enigma que se esconde en un bosque cercano a una apacible aldea.
- Además de Brody, en el elenco de "La aldea", figuran William Hurt, Joaquin Phoenix, Sigourney Weaver y Bryce Dallas Howard.



