
Historia de amor y tradiciones
Mañana llegará a los cines la comedia "Judíos en el espacio", su opera prima
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Santi, o Tati, como le dicen los íntimos, trabaja en la cocina de un restaurante tailandés y le gusta el piano. Tiene 25 años, es judío y vive con su madre. En su cabeza se mezclan historias de su pasado con las del presente. Es judío y recuerda muy especialmente una fiesta de pesaj de colegio, cuando era muy pequeño y tuvo que interpretar la historia de Moisés con sus compañeritos de curso, todos disfrazados como si se tratara de "La guerra de las galaxias", y su bonita prima Luciana como una pequeña Leia Organa. Así comienza "Judíos en el espacio" (o "¿Por qué es diferente esta noche a las demás noches?"), la opera prima de Gabriel Lichtman, egresado de la tercera camada de la Universidad del Cine, que participó en "Historias breves III" con un corto titulado "El séptimo día". La película, una de las dos novedades nacionales que Primer Plano estrena esta semana en los circuitos de exhibición alternativa reglamentados por el Incaa, participó en la competencia argentina del Bafici de 2005. A pesar del título y ciertas características de los personajes, no se trata de una comedia costumbrista ni siquiera porque transcurre en el año 5747, que, aclara, es el 1987 cristiano, los chicos busquen el aficoman (el pan ázimo tzafún, es decir, escondido) como cierre de la primera cena de la pascua judía y se escuche tango en yiddish. La gran familia de esta historia es muy parecida a cualquier otra, con sus costumbres, que tienen que ver con la religión que, como en muchas otras, algunos practican, otros menos e incluso la han dejado de lado, pero principalmente con los lazos que van más allá de los parentescos, y que los unen mucho, poco o nada.
Según el director, autor también del guión: "En el videoclub la van a poner en el grupo comedia dramática, porque es difícil de encasillar. En realidad lo que tenía era una idea, pero no una historia. Fue hace cinco años -tiene 31-, y me gustaba la idea de dos primos que se podían enamorar", después vendría toda esa historia de que no se veían hacía dieciséis años, pero todavía recordaban aquel séder de pesaj y la descripción más o menos precisa de su parentela, reunida en esa celebración en la que la pequeña le dio un beso inocente a cambio de un secreto.
Su abuelo, su tío abuelo, su madre, su hermana y su tía, los sobrinos y, finalmente, aquella niña que creció, se fue a Nueva York y está de paso sólo por unos días en Buenos Aires, son las figuras principales de esta historia cálida, escrita con mucha nostalgia, como la de cualquier álbum familiar, amarillo por el paso de los años, descubierto por un nieto.
El tiempo y las tradiciones
La película, que Lichtman produjo con el apoyo de la Fundación Hubert Bals del Festival de Rotterdam y todos los que participaron en ella ("...cobrando mucho menos que lo que debían, pero todos con la mejor voluntad", aclara el debutante, tiene como figuras principales a Fernando Rubio, Luna Paiva, Verónica Llinás, Beatriz Spelzini, Gerardo Chendo, Axel Anderson, Sammy Lerner, Alejandro Zucco y Celeste Martín.
"Cuando el espectador ve la escena del aficoman, no se pregunta qué hacen, piensan a qué están jugando, y ésa es la realidad, entiende que es una tradición familiar y que pasó hace muchos años. El tema judío pasa por las cosas más pequeñas. No creo que para decir nada sobre el judaísmo sea necesario ser judío o hablar con autoridad de grandes temas. En Nueva York pasa un poco eso, aunque hay una tradición en cuanto a comedia judía, de Woody Allen a «Seinfeld». Un amigo me dice que lo único que tengo en común con Allen es que no voy a la ceremonia de los Oscar porque él decide no ir y a mí no me invitan", cuenta con una sonrisa. "Me planteé hacer un ejercicio de comedia con una familia judía porteña", insiste. "En un momento mi película tiene como un tono nostálgico, melancólico, que no necesariamente se asocia con la comedia, sino con la alegría o el festejo. Me parece que la clave es cómo las tradiciones se van perdiendo. Todo gira alrededor de un montón de personajes que tienen una relación muy personal con las tradiciones. Para Tati la relación es como todo en su vida, un poco abúlica, y para Luciana, puramente pragmática. Para su madre es de estatus; para la hermana mayor, una cuestión de fe; para su abuelo, a través de la ironía y dándole la espalda", explica cada personaje. "Por primera vez pude ver cosas que me eran familiares, pero desde la otra vereda, desde otra perspectiva", asegura.
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