Julia Roberts: "Soy un producto de lujo"
A los 36 años, la protagonista de "La sonrisa de Mona Lisa", que aquí se estrenará el jueves, dice que todavía la emociona su trabajo y que es feliz con la vida que lleva
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LOS ANGELES.- ¡Ah, entrevistar a Julia Roberts! Cualquiera pensaría que se trata de uno de esos placeres de los que sólo gozan privilegiados periodistas. Sin embargo, el nombre de la protagonista de "La sonrisa de Mona Lisa", película de Mike Newell que se estrenará el jueves en la Argentina, se ha convertido casi en mala palabra en el mundillo de la prensa del espectáculo.
Abundan las advertencias de los colegas con experiencia en lo que ellos llaman una "misión riesgosa". Aseguran: "No le hagas preguntas personales porque se levanta y se va". "Es antipática; jamás saluda o dice "gracias", y sus respuestas parecen de telegrama". "Si le hablás de cuánto dinero gana, es capaz de insultarte", dicen.
Con ese tipo de presentación, uno espera que en vez de la estrella de "Mujer bonita", que en 1990 se apoderó de los corazones de millones de espectadores en todo el mundo, aparezca en la sala la bruja del Oeste, de "El mago de Oz". Pero Roberts, de 36 años, ingresa en la habitación del hotel Four Seasons, de Beverly Hills, con su característica sonrisa apagada, saluda cordialmente a los periodistas presentes. Es verdad: durante la entrevista con LA NACION fue distante, casi fría y desconfiada, pero siempre profesional.
"Profesionalismo es lo mínimo que podría tener, después de todo es la actriz mejor paga de Hollywood; recibe cheques de 25 millones de dólares por película", señala uno de los reporteros que también la entrevistaron aquel día.
En persona, la ganadora del Oscar a la mejor actriz en 2000 por "Erin Brokovich" es mucho más flaca y alta de lo que se la ve en la pantalla grande. Va vestida toda de negro: remera con botones, suéter fino de lana, pantalones rectos y zapatos sin taco. Lleva la cabellera castaña recogida, dejando al descubierto su largo cuello adornado por un collar de coral rosado con medallones de plata antigua. La joya hace juego con sus aros y con el anillo que lleva en la mano izquierda, testimonio de su compromiso con el cameraman Daniel Moder (35), al que conoció durante la filmación de una de sus películas más olvidables, "El mexicano" (2001), y con quien se casó el 4 de julio de 2002. Para ambos era su segundo matrimonio (ella estuvo casada con el cantante de música country Lyle Lovett de 1993 a 1995) y reparten su vida entre un rancho en Nuevo México, una casa en Los Angeles y un departamento en Nueva York. Trabajaron nuevamente juntos en "Todo al descubierto" (2002) y, ahora, en "La sonrisa de Mona Lisa", que fue producida por la propia compañía de Roberts, Red Om (el apellido de su marido al revés).
En su última película, Roberts personifica a Katherine Weston, una idealista profesora de historia del arte en los años 50 que está muy comprometida con el naciente movimiento feminista. Pero el colegio de mujeres al que llega a enseñar, el Wellesley College -uno de los más conservadores de la época y aún hoy muy prestigioso-, en Massachusetts, no está preparado para la influencia que tiene sobre las jóvenes estudiantes. Kirsten Dunst, Julia Stiles, Maggie Gyllenhaal y Ginnifer Goodwin la acompañan como sus aprendices en este film que ha sido catalogado por muchos como la versión femenina de "La sociedad de los poetas muertos".
-Ha contado que si no hubiera sido actriz le habría gustado ser maestra. ¿Quién fue el maestro más influyente en su vida?
-La señora Gutham, que nos enseñaba literatura inglesa en el colegio. Nos hizo leer los "Cuentos de Canterbury". Yo tenía en esa época unos 13 años y recuerdo la manera tan especial que ella tenía de hacer las cosas. Yo era indiferente en el colegio y eran cosas como ésas la que lo hacían más interesante. De otra manera era una experiencia dolorosa; era muy aburrido, todos enseñaban adormecidos y aprendían adormecidos. Por otra parte, mi madre era una profesora maravillosa, enseñaba a dibujar.
-Usted ha de estar contenta de que eligió la actuación en lugar de la docencia... ¿Qué es lo que más le gusta de la actuación?
-Sí, estoy contenta con la elección, mi madre lo puede confirmar. Lo que me gusta es contar una historia, enfrentar el reto de interpretarla con autenticidad, imaginar el ambiente e intentar pintarlo de la mejor manera posible y que sea interesante para otra gente.
-¿Investiga mucho para componer sus papeles?
-Creo que sí, de alguna vaga manera. Pero escucho sobre todos esos actores que se toman tanto tiempo en preparar sus papeles, en investigar todo lo relacionado con sus personajes, toman tantas notas, y me parece muy fascinante... No entiendo qué es todo eso que escriben, me siento como que debería estar haciendo algo parecido yo también, pero no es como trabajo.
-¿Se siente una rebelde como Katherine Watson?
-No. No entiendo muy bien esa palabra. Me parece anticuada, se puede aplicar tanto a un chico de 12 años como a alguien que realmente rompe moldes. Ceo que trato de ser progresista, no sé si eso es ser rebelde. Soy de las que piensan para adelante.
-¿Y cuáles son sus límites hoy?
-He logrado hacerme un espacio y en eso soy muy afortunada. Puedo vivir hoy sin las limitaciones laborales contra las que las mujeres de los años 50 tuvieron que luchar. Soy un producto de lujo, resultado de las libertades alcanzadas por otras mujeres antes que yo, y no siento muchas limitaciones en esta industria en la que constantemente se ha discriminado a las mujeres. He tenido mucha suerte.
-¿Extraña la época cuando comenzaba y la gente no esperaba tanto de usted todo el tiempo?
-No extraño nada, ni me arrepiento de nada. Además, mi trabajo sigue siendo tan emocionante para mí como el primer día. No me he aburrido de esto ni un poco, cuando voy a trabajar lo hago con toda la energía y doy lo máximo porque es algo que me encanta hacer. Cuando me dan un papel en una película todavía siento algo especial; no digo que lloro de emoción o que me pongo histérica, pero soy feliz con la vida que tengo.
-La gente tiende a creer que usted lo tiene todo...
-¡Por supuesto! Obviamente es broma, claro que no lo tengo todo. Creo que si uno es afortunado, tiene oportunidades de crear el ambiente que lo rodea y en el que se desenvuelve. He sido muy afortunada con respecto a las oportunidades que se me han presentado y el trabajo que tengo. En muchos aspectos soy una de las pocas personas en Hollywood que tienen la oportunidad de escoger y gracias a eso tengo una vida que tanto personal como profesionalmente me tiene satisfecha y feliz. Pero con el tiempo van cambiando las prioridades que uno tiene y se comienzan a buscar cosas diferentes. Así que creo que la diversión está más en la búsqueda de aquello que uno cree que lo satisfará que en obtenerlo. Nuestras vidas se expanden de formas diferentes.
-Usted es un modelo por seguir para muchas actrices que están comenzando. ¿Siente algún tipo de responsabilidad por eso?
-Creo que estoy muy lejos de ser un modelo por seguir, por lo tanto, no me siento responsable. Siento que es más importante preocuparte por las relaciones personales que tienes con las personas con las que trabajas directamente que por una idea general que las personas pueden tener sobre ti.
-¿Le preocupa que el trabajo pueda disminuir con la edad?
-De momento no me preocupo por eso. Supongo que tendré que reaccionar a la situación dependiendo de cómo se presente. Nadie puede asegurar que el trabajo disminuirá, es una suposición. Quizá yo me canse de todo esto antes de que eso suceda y sea yo quien decida trabajar menos; ya veremos.
Rubias de New York
Julia Stiles
- Nació el 28 de marzo de 1981, en Nueva York.
- En 1999 se graduó del New York´s Professional Children´s School orientado a las artes.
- A los 11 años tuvo la osadía de pedirle trabajo por carta a un director de teatro de Manhattan.
- Pronto llegó al cine, en donde trabajó con Jeanne Moreau en "I love you I love you not"; protagonizó varias adaptaciones shakespeareanas como "Diez cosas que odio de ti", "Hamlet" y "Otello", e "Identidad desconocida", junto a Matt Damon.
- En TV debutó con Oprah Winfrey.
- En 2001 fue votada por la revista People como una de las 50 personas más bellas del mundo.
Kirsten Dunst
- Nació el 30 de abril de 1982, en Nueva Jersey.
- Comenzó en el mundo del espectáculo a los tres años en comerciales para TV.
- En el cine debutó con Woody Allen en "Historias de Nueva York" y se destacó en "El hombre araña" (también aparece en su secuela), en "Entrevista con el vampiro", "Mujercitas" y en "Las vírgenes suicidas", de Sofia Coppola.
- Ganó premios de distintas asociaciones de críticos estadounidenses por su actuación en "Entrevista con el vampiro".
Maggie Gyllenhaal
- Nació el 16 de noviembre de 1977, en Nueva York.
- Hija del director Stephen Gyllenhaal.
- Estudió literatura en la Universidad de Columbia y tuvo pequeñas participaciones en programas de TV antes de llegar al cine.
- Se hizo famosa en la irónica "La secretaria", aunque también se destacó en "Los chicos de mi vida" y en "Cecil B. DeMented".
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