
Julie Andrews vuelve a la pantalla
En "The princess diaries" protagoniza a una reina europea en busca de su nieta
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NUEVA YORK (The New York Times).- "Mi vida se ha vuelto muy rara desde que empezaron en "Sound of music", con esos programas de "cante junto con..." por todo el país -dice Julie Andrews-. El otro día me estaba haciendo una radiografía y el técnico, que es un hombre calvo, maduro y muy serio, me susurró: "Julie, fui a su "cante junto con..." las otras noches". Y agregó: "Fue una gran catarsis poder cantar y gritar, a mi edad. Me liberé de todo". Ahora me dan ganas de ponerme mi peluca de Elizabeth Taylor y lentes ahumados para ir a verlo -añade Andrews-. ¡Pero espero que ningún fan me identifique!"
Andrews no está en el comedor del hotel Four Seasons, de Beverly Hills, para hablar de su pasado, sino para promover el primer film que ha hecho en diez años, "The princess diaries". En la película, Andrews interpreta a la reina de un pequeño país europeo que viaja a San Francisco para buscar a su nieta, perdida mucho tiempo atrás. La encuentra, y debe abocarse a una tarea aún más dura: convertir a una adolescente malcriada en una princesa digna de heredar el trono. "Es como si los roles se hubieran invertido, y ahora yo fuera Henry Higgins -dice aludiendo a "Mi bella dama", la obra con la que logró fama internacional en 1956-. Es raro que ahora, tantos años después, sea yo la que instruye a la Cenicienta. Esta película fue como retroceder en el tiempo." Y lo que dice es casi literal: "The princess diaries" fue filmada en el mismo estudio londinense donde la actriz filmó "Mary Poppins", en 1964. "El primer día que llegué al rodaje de "The princess..." -recuerda Andrews- vi esa placa sobre la puerta que decía que allí se había filmado "Mary Poppins", así que me puse a mirar para todos lados esperando que Walt Disney saliera a recibirme."
El film es un retorno para Andrews, quien en 1998 tuvo una cirugía de garganta que dañó su famosa voz. Recientemente enjuició por mala práctica profesional al Mt. Sinai Hospital, por un valor de 30 millones de dólares. Entonces, ¿es la última oportunidad que tendremos de escuchar cantar a Julie? "Soy optimista -dice cautelosa-. No he perdido las esperanzas. Todavía tengo muchos problemas con el registro intermedio, así que no estoy cantando. Sólo doy bien cinco notas. Y no son las que me gusta dar al público. Pero estoy investigando muchas posibilidades para lograr arreglar mi voz. Así es como empecé", concluye.
Julia Elizabeth Wells nació el 1° de octubre de 1935 en Walton-on-Thames, Inglaterra, en una familia de artistas de vodevil. Empezó a cantar a los 8 años para ayudar a su familia. "Era trabajo duro -recuerda-. Me pasé la adolescencia viajando de aquí para allá. Además, era la época en que el vodevil desaparecía, así que era difícil ganar dinero. Pero, por otro lado, me habituó a públicos de todas clases. Fue una educación dura."
Debutó en Broadway en 1954, a los 19 años, tuvo algunas actuaciones televisivas y se convirtió en una superestrella con el tremendo éxito de "La novicia rebelde". En 1964 consiguió un lugar único, el de ser a la vez la mayor atracción de Hollywood y la ganadora del Oscar a la mejor actriz por "Mary Poppins", un buen consuelo por haber perdido su rol en la versión cinematográfica de "Mi bella dama", que fue interpretada por Audrey Hepburn.
"Mi recuerdo favorito de "Mary Poppins" es del último día de rodaje. Me caí en la secuencia del vuelo. Les había pedido que me bajaran suavemente. Yo estaba allí arriba, equilibrada por bolsas de arena abajo, pero algo anduvo mal y caí como una piedra. Casi traspasé el piso y solté una mala palabra que seguramente nadie había escuchado nunca en el estudio de Disney."
Después de "Mary Poppins" y "La novicia rebelde"ü a Andrews no le quedaba mucho por probar, salvo que podía interpretar otra clase de papeles menos ingenuos. Pero no fue fácil. Al escritor y director Blake Edwards -quien también se casó con ella- le tocó ayudarla a librarse del molde de "niñera dulce", dándole una escena sexual en "10" (1979), una breve escena topless en "S.O.B." (1981) y el rol que le ganó una nominación al Oscar en "Victor-Victoria" (1982).
"Me pasé mucho tiempo luchando contra mi imagen ingenua -admite Andrews-, pero después me di cuenta de que no tenía por qué. En realidad, me entregaban esos roles en bandeja. Y yo me convertí en la reina del cine de toda la familia."
Después de sus problemas vocales, que empezaron durante la temporada de "Victor-Victoria" en Broadway (1995-96) y que empeoraron tras la cirugía, Andrews estuvo deprimida. Pero ha tenido un 2001 atareado: apareció en varios shows televisivos y en una adaptación de "La laguna dorada" y trabajó en su autobiografía. Más adelante se la verá en un pequeño papel en "Unconditional Love"ü protagonizada por Rupert Everett.
Fuera de la pantalla, la imagen de Andrews es igualmente clara. Ella y Edwards tienen uno de los matrimonios más sólidos de Hollywood, con cinco hijos entre ambos: Emma, hija del primer matrimonio de Andrews con el diseñador Tony Walton; Jennifer y Geoffrey, del primer matrimonio de Edwards, y Amy y Joanna, hijas de ambos. "Hemos estado juntos durante 32 años porque juramos cuando nos casamos que iríamos día tras día, sin fantasías de un futuro perfecto. Y parece que funcionó."
Ha pasado tiempo desde que Andrews llenaba salas, pero todavía la asedian los admiradores cada vez que anda por la calle. "Solían decirme: "Mi hija la adora". Pero ahora se me acercan los jóvenes a decirme: "Mi madre la adora". Cuando me digan "Mi abuela la adora", empezaré a pensar que estoy en problemas".
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