La mafia japonesa según Kitano
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"Sonatine" (Japón/1993). Guión, edición y dirección: Takeshi Kitano. Con Takeshi Kitano, Tetsu Watanabe, Aya Kokumai, Masanobu Katsumura, Susumu Terashima y Ren Osugi. Fotografía: Katsumi Yanagishima. Música: Joe Hisaishi. Dirección de arte: Osamu Sasaki. Presentada por Primer Plano Film Group en el cine Cosmos en video ampliado. Duración: 94 minutos.
Nuestra opinión: muy buena.
"Sonatine" es la sexta película de Takeshi Kitano que se estrena comercialmente en la Argentina en tres años: tras la violencia pura de "Violent cop", el lirismo de "Escena frente al mar", la melancolía romántica de "Flores de fuego", la ternura de "El verano de Kikujiro" y el cruce cultural de "Hermano", llega ahora este film de 1993, considerado una de las obras cumbre de este notable director, guionista y actor japonés.
A partir de un mínimo pretexto argumental (un grupo de gángsters de la yakuza es enviado por su jefe a Okinawa para terciar en una guerra entre pandillas), sin diálogos o situaciones "importantes", sin siquiera imágenes o revelaciones que expliquen o justifiquen abiertamente el desarrollo de los acontecimientos, Kitano consigue un elegíaco retrato lleno de nobleza y sensibilidad sobre la crisis interna de un veterano asesino a sueldo cansado de su profesión y, en el fondo, de la vida misma.
A Kitano le alcanzan escenas en apariencia banales para ofrecer una melancólica reflexión sobre la violencia, sin caer jamás en la glorificación o el regodeo. Película de enorme austeridad y pudor, tanto dramático como formal, se trata de una exploración muy poco convencional sobre el contradictorio "arte" de matar y morir que admite comparaciones con films de ambiciones y hasta conflictos bastante similares: "La pandilla salvaje", de Sam Peckinpah, y "El samurai", de Jean-Pierre Melville.
Más allá de un arranque y un epílogo dominados por secuencias violentas, en los que Kitano vuelve a hacer gala de su capacidad para manejar la elipsis y el fuera de campo como formas de construcción narrativa, la mayor parte de la película transcurre en una precaria cabaña ubicada en una playa vacía donde los mafiosos pasan varios días hasta recibir nuevas órdenes. En ese refugio apartado del mundo se sumergen en una suerte de retiro que se va convirtiendo en una regresión lúdica: allí organizan diferentes actividades (desde inocentes bromas infantiles hasta riesgosos desafíos con armas de fuego) que les permiten matar el tiempo, ya que no pueden hacer lo único que saben: matar a otros gángsters.
Tradición y modernidad
Si bien la película se centra en el desgarrador universo personal de Murakama (otra interpretación que permite incluir a Kitano en la galería de grandes duros del cine, junto con Cagney, Bogart, Wayne, Eastwood, Bronson, Delon y Mifune), también cruza de forma transversal otros temas, como los códigos de honor dentro de las estructuras jerárquicas, las contradicciones entre tradición y modernidad (trabajado a partir de las fuertes diferencias entre los veteranos y los jóvenes yakuzas), el vacío espiritual, la camaradería y la amistad masculinas, la capacidad para enfrentar sin miedo a la muerte, y el lugar que el suicidio y la autoinmolación tienen dentro de la cultura japonesa.
La apenas aceptable copia de video en que se exhibe el film no permite apreciar en todo su esplendor el tratamiento visual que combina luminosas escenas de playa a pleno sol y con el mar de fondo con otras bastante más sórdidas y ominosas, en las que la violencia arrebatadora se desata, mientras que la banda sonora del talentoso Joe Hisaishi es funcional a la trama, pero no alcanza las alturas de las siguientes colaboraciones con Kitano.
Más allá de estos apuntes, "Sonatine" se impone como una de las grandes obras de un director que ha revolucionado el cine de yakuzas (el género más transitado por la producción japonesa) hasta llevarlo a otras dimensiones artísticas y consagrarlo en los festivales y las carteleras más exigentes del mundo. Es una nueva oportunidad para aquellos espectadores que conocen y disfrutan la obra de este multifacético creador y, también, para aquellos que quieran empezar a descubrirlo.
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