La reconciliación de Debbie Reynolds con Elizabeth Taylor

No se hablaban desde 1959, cuando Liz le robó el marido
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4 de agosto de 2001  

Nunca es tarde para una reconciliación. Por más que el hecho del distanciamiento haya dado la vuelta al mundo y sembrado más de un rencor por más de cuatro décadas.

Desde 1959 no se hablaban. Por eso, un periodista de Associated Press que fue testigo de la conversación no pudo más que sorprenderse cuando Debbie Reynolds le dijo que estaba comunicada por teléfono con Elizabeth Taylor.

No hay nadie en Hollywood que no recuerde los hechos. En 1955, Reynolds (una de las grandes estrellas de los por entonces popularísimos musicales cinematográficos) se casó con el cantante Eddie Fisher. La pareja, que las revistas del corazón caracterizaron como "absolutamente perfecta", tuvo al año siguiente una hija que hoy también tiene un lugar entre los famosos: la actriz Carrie Fisher.

Pero en 1959 Eddie Fisher abandonó a Reynolds para casarse con una no menos famosa amiga del matrimonio... Elizabeth Taylor, dando lugar así a una historia real de ribetes novelescos en la que la bella Liz ocupaba el papel de villana mientras la despechada Debbie, que en sus films siempre lucía un aire inocente y candoroso, lograba entre los fans del cine la cima de su popularidad.

"Elizabeth siempre tuvo una vida muy dramática y nadie sabe cómo logró sobrevivir. Alguien allá arriba la cuida mucho, porque para superar todas esas enfermedades (uno no se inventa un tumor cerebral) se requiere al menos un milagro. Ahora, ella no quiere otra cosa que hacer el bien", dijo Reynolds para explicar por qué decidió reencontrarse con su antigua adversaria.

"Ella me explicó por qué quiso a Eddie -agregó Reynolds-. Fue sólo porque su anterior esposo, el productor Mike Todd, había muerto y Eddie era su mejor amigo. Liz pensó que debían estar juntos simplemente para hablar todo el tiempo de Todd."

Reynolds sonríe cuando comenta que la propia Taylor admitió ante ella que en aquellos tiempos "si Elizabeth quería a un hombre lo conseguía, cayera quien cayese".

Deudas y divorcios

A los 69 años, la estrella que saltó a la fama en 1952 con su papel en "Cantando bajo la lluvia", junto a Gene Kelly y Donald O´Connor, vive en una residencia de North Hollywood y actualmente se recupera de una caída que le provocó fracturas en la cadera y en uno de sus tobillos.

En ese lugar, según confiesa, se refugiaba cada vez que enfrentaba complicadas situaciones económicas surgidas, según sus palabras, de cada uno de sus divorcios. "Es que todos mis esposos me robaron todo. El único que no se llevó nada fue Eddie Fisher, pero tampoco se hizo cargo de la manutención de sus hijos", agregó.

Luego de su divorcio de Fisher, Reynolds se había casado con el propietario de una cadena de zapaterías, pero al quebrar ese negocio, a comienzos de los años 70, la actriz debió hacerse cargo de deudas por más de dos millones de dólares. Todo concluyó en una nueva separación.

No fue el único sinsabor de los últimos años. En 1997, el hotel y casino que llevaba su nombre y en el que se presentaba periódicamente también sufrió un proceso de quiebra. En ese lugar, Reynolds exponía una notable colección de objetos personales valuada en 30 millones de dólares, considerada una de las más valiosas en su tipo en todo el mundo.

La colección cuenta con 3000 trajes utilizados en films realizados desde la época muda hasta los años 70 e incluye el vestuario utilizado por Judy Garland en "El mago de Oz", por Liz Taylor en "Cleopatra" y por Marlon Brando y Jean Simmons en "Desiré", entre otros.

Todo este acervo, que Debbie Reynolds atesora desde los 16 años, será trasladado a un gigantesco complejo de oficinas, cines y entretenimientos que se construye en el Hollywood Boulevard de Los Angeles.

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