
La salvación en un muñeco de trapo
El director Shane Acker habla de su film de animación, una fábula apocalíptica producida por Tim Burton
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La animación, sea tradicional, digital y todas las técnicas intermedias o relacionadas, es muchas veces sinónimo de película infantil. Claro que hay excepciones. Tantas que ya parecen más la regla que su ruptura.
De Pixar y sus historias profundas, adultas, enmascaradas en puro entretenimiento para toda la familia, a los detallados y espirituales films creados por Hiyao Miyazaki ( El viaje de Chihiro ) y películas como El extraño mundo de Jack y El cadáver de la novia de Tim Burton, los dibujos pueden ser mucho más que el estreno para las vacaciones de invierno. Y en ese mismo grupo está Número 9 , la película producida por Burton que Distribution Company presenta esta semana en la cartelera local. "Me parece que esta historia puede ser vista a muchos niveles. Por un lado tiene bastante del puro entretenimiento de los films de Ray Harryhausen y su animación stopmotion , y luego también hay otras capas que son más oscuras en términos narrativos. Quise hacer una película que le hable a los adolescentes de 13 o 14 años que todavía se entusiasman por estos muñecos fantásticos que viven en un mundo extraño que incentiva la imaginación", dice Shane Acker, el director y creador de Número 9 , vía telefónica a LA NACION.
Esos muñecos a los que se refiere el realizador son los protagonistas de un relato que ocurre en un mundo arrasado, posapocalíptico, en el que no parecen quedar más seres vivos que un puñado de muñecos de trapo perseguidos por unas máquinas monstruosas.
Originado en un cortometraje animado que consiguió premios en los festivales de su género y hasta una nominación al Oscar, el film cuenta con un héroe intrépido, el 9 del título, que no conoce nada de su origen ni porqué está aparentemente solo en esa tierra tan inhóspita. Como el monstruo de Frankenstein pero mucho más tierno, 9 no sabe o no recuerda nada de su propia creación. Hasta que se encuentra con otros de su ¿especie?
<b> Trailer de <i> Número 9 </i></b>
"Los protagonistas son criaturas mecánicas con espíritu humano. Son como títeres que cobran vida gracias a la inyección de un espíritu humano. Antes los llamaba simplemente muñecos de trapo pero alguien en algún momento empezó a utilizar el término stitchpunk en la relación a la película así que ahora los llamamos criaturas Stitchpunk" , explica Acker haciendo referencia a una nueva rama del género steampunk cuyos relatos estaban ambientados en la era del carbón y el vapor de la revolución industrial. Su idea para la ambientación nació de la fantasía de un mundo victoriano destruido por algún evento bélico que lo dejó atrapado en el tiempo de las máquinas y sin llegar nunca a lo digital.
"Es una realidad alternativa, un mundo retrofuturista. Se trata de un pasado posible, no nuestro pasado pero uno que podría haber sido. Quería que la película transcurriera en un posible período entreguerras, muy oscuro para la humanidad, ese punto en el que pudimos haber perdido todo, especialmente nuestras almas. Así, los hombres son responsables de su propia desaparición y su última esperanza son estas criaturas que representan la sensibilidad y las emociones perdidas", se entusiasma.
Un sueño cumplido
Tanto en su espíritu por momentos melancólico y siempre sensible, las criaturas recuerdan mucho al universo creativo de Tim Burton. Y la relación no es casual. Es que al tiempo de ampliar el cortometraje a un largo, Acker consiguió presentarle su idea al director de El joven manos de tijera . Un sueño cumplido aunque haya tenido que hacerlo por teléfono. "Alguna gente que lo conocía pensó que Burton sería el padrino y mentor ideal para este proyecto así que me puso a trabajar en la expansión de la historia y cuando me pareció que estaba lista hicimos una presentación telefónica. Al final de esa conversación él dijo que quería involucrarse como productor y eso puso todo en marca", recuerda el director que creó un personaje, esencial para el desarrollo de la aventura, que hasta se parece un poco a Burton.
"Es un homenaje para él porque primero que nada esa criatura es un artista que se expresa a través de sus dibujos, que es consciente de la desintegración de su mundo y expresa eso de manera muy fuerte. Tiene el pelo alocado de Burton y hasta su ropa tiene rayas como muchos de los primeros personajes que él hizo en su época como animador", termina Acker, el creador de ese bello y desolado universo paralelo en el que la salvación es un muñeco de trapo con corazón de reloj antiguo y alma muy humana.
La animación, sea tradicional, digital y todas las técnicas intermedias o relacionadas, es muchas veces sinónimo de película infantil. Claro que hay excepciones. Tantas que ya parecen más la regla que su ruptura.
De Pixar y sus historias profundas, adultas, enmascaradas en puro entretenimiento para toda la familia, a los detallados y espirituales films creados por Hiyao Miyazaki ( El viaje de Chihiro ) y películas como El extraño mundo de Jack y El cadáver de la novia de Tim Burton, los dibujos pueden ser mucho más que el estreno para las vacaciones de invierno. Y en ese mismo grupo está Número 9 , la película producida por Burton que Distribution Company presenta esta semana en la cartelera local. "Me parece que esta historia puede ser vista a muchos niveles. Por un lado tiene bastante del puro entretenimiento de los films de Ray Harryhausen y su animación stopmotion , y luego también hay otras capas que son más oscuras en términos narrativos. Quise hacer una película que le hable a los adolescentes de 13 o 14 años que todavía se entusiasman por estos muñecos




