La verdadera cara de Angelina Jolie
Estrella indiscutida, activista humanitaria y eje de todos los chismes, sueña con alejarse de a poco del cine para dedicarse a ser madre; su nuevo film, El sustituto, llegará en enero
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NUEVA YORK ( The New York Times ).- Angelina Jolie no viaja con poco equipaje. Hace pocas semanas, cuando llegó a esta ciudad para el estreno de El sustituto , el nuevo drama de Clint Eastwood, que protagoniza, trajo a Brad Pitt -su pareja desde hace tres años-, y a sus hijos: Maddox, de 7 años; Pax, de 4; Zahara, de 3: Shiloh, de 2, y los mellizos Knox y Vivienne, de 3 meses. Los ocho viajaron desde Alemania, donde la familia Jolie-Pitt se ha establecido mientras el actor filma Inglorious Bastards , una aventura enmarcada en la Segunda Guerra Mundial dirigida por Quentin Tarantino.
"Estamos todos con un poquito de jet lag", dice Jolie, sin lucir para nada afectada por el largo viaje en avión, sentada en el hotel Waldorf Astoria antes de que la familia vuelva a mudarse, esta vez a Nueva Orleáns. Cargar con mucho equipaje es algo que la actriz parece recibir con serenidad, como madre, por lo menos. Como actriz, sabe que representa un posible problema.
A los 33, ocupa un raro lugar entre las estrellas más famosas de Hollywood. Donde va, haga lo que haga, no puede escapar de sus múltiples identidades. La actriz seria que ganó el Oscar en 1999 a la mejor actriz de reparto por Inocencia interrumpida y muchos aplausos por interpretar a la esposa del asesinado periodista Daniel Pearl en Todo corazón es también la heroína de acción con imagen de dominatriz capaz de llevar el peso de una película como cualquier hombre, como ocurrió en la reciente Se busca . También es la conocida activista por los refugiados que fue designada embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas y ahora es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores. Y, por último, Jolie existe también como la mitad de Brangelina, un negocio en plena expansión que es la mayor apuesta de la industria de los tabloides a la hora de superar la actual crisis económica.
Existencia paralela
La actriz, que es más agradable y relajada, e incluso más delicadamente bella de lo que las fotos de las alfombras rojas suelen sugerir, explica que, por lo general, es capaz de ignorar su existencia paralela como fenómeno chismográfico. "Vivo en una especie de burbuja en lo que atañe a la percepción que la gente tiene de mí, lo que estoy segura que es algo muy bueno", dice, riendo, porque "no creo que su opinión sea siempre positiva".
Si a Jolie la irrita la atención del público, es demasiado inteligente como para quejarse de ella. Pero admite que la cantidad de información disponible sobre su vida puede llegar a ser un problema de imposible resolución. Su fama mundial puede poner en riesgo su capacidad de hacer su trabajo, la habilidad que precisamente la hizo conocida por todos: hacer que la audiencia crea que es otra persona. En síntesis, desaparecer de escena.
"¿Si puedo hacerlo? Ciertamente espero que sí. No me pondría en la situación de hacer una película como El sustituto, si no creyera que puedo llevar a la gente a engancharse con una historia a causa de las otras cosas que la gente ve en mí", explica.
La nueva "chica Eastwood"
En El sustituto ( The Changeling, que se estrenará en la Argentina el 6 de enero), Jolie interpreta a Christine Collins, una madre soltera que trabaja como supervisora de una compañía telefónica en Los Angeles, en 1928, y cuyo hijo de nueve años es secuestrado. Cinco meses después de su desaparición, la policía le entrega un niño que asegura es su hijo desaparecido, y los oficiales amenazan con destruirla cuando ella insiste en que no lo es. El personaje, en el que la actriz debe encarnar la agonía de no saber si su hijo ha sido asesinado, la retrotrae al territorio emocional de su último film, Todo corazón .
Cuando Jolie leyó el guión de la película de Eastwood, explica que pensó "que era una gran película, una que nunca haría. No quiero poner mi conciencia en la realidad de los secuestros de chicos. Pero no podía olvidarme de ella. Me di cuenta de que no dejaba de contar la historia de Christine a Brad y a todos mis amigos".
El proyecto que se convertiría en El sustituto llegó a la vida de la actriz en un momento particularmente difícil. En enero de 2007, su madre, Marcheline Bertrand, murió de cáncer ovárico a los 56 años. "Mi mamá era una mujer muy, muy suave. Le era difícil gritar o insultar. Pero cuando llegó el momento de luchar por sus hijos encontró una fuerza que muchas veces ella no sabía que tenía. Y hay algo en Christine que siempre me conectó con ella. Llevaba fotos de mi mamá en esos sobrecitos que lleva siempre el personaje."
El dolor pegó muy fuerte en Jolie y eso la llevó, extrañamente, no a El sustituto, sino a Se busca , adaptación muy sangrienta de un cómic en el que la actriz entrega -según define sardónicamente- su "actuación Clint Eastwood" como una despiadada asesina a sueldo que apenas pronuncia una decena de frases en todo el film.
"Sabía instintivamente que necesitaba hacer algo antes de El sustituto . Estaba devastada. Sólo quería estar en cama, taparme la cara con la sábana y llorar por mi mamá. Era demasiado. Para mí, las películas de acción son un refugio, me permiten salir de mí misma y estar activa de nuevo. Es como hacer terapia", explica. Jolie, a la que no le gusta particularmente verse a sí misma en pantalla grande, no ha visto Se busca . El film recaudó más de 300 millones de dólares en todo el mundo. "Me alegró que funcionara", entrega, con una sonrisa.
A pedido de Clint
Pero sí ha visto El sustituto . "Clint me pidió que la viera. ¿Qué voy a hacer? ¿Decirle que no a Clint?" Más allá de un breve saludo a la entrada del estudio del programa de Larry King en la CNN, la actriz nunca había hablado con el director hasta que llegó al set de la película. Pero sabía de su reputación de ser muy exigente durante los rodajes y de terminar incluso las escenas más complejas en sólo un par de tomas. "Puedo filmar una escena sin dar aviso -explica Eastwood-. Simplemente, le hago un gesto al camarógrafo y comenzamos. Pero ella entendió cómo eran las cosas y estaba preparada."
Jolie lo describió en otros términos: "Me ponía terriblemente nerviosa. El primer día pasó tan rápido... Hay escenas muy grandes, muy complicadas, muy emotivas que llevaron, máximo, dos tomas. Así que me levantaba cada mañana sintiéndome lo contrario de relajada. Me aseguraba de saber qué estaba pasando por la cabeza de mi personaje, estaba lista emocionalmente, me sabía perfectamente el guión. Estaba más preparada que nunca, porque eso es lo que él te pide". Para el final del rodaje -descubrió que estaba embarazada justo antes de rodar las terribles escenas del film que transcurren en un neuropsiquiátrico- sentía que "así debería trabajar siempre, ser así de profesional y estar tan preparada".
Inspirada por los hombres
Desde que ganó el Oscar hace diez años, Jolie ha construido una identidad peculiar: a diferencia de lo que ocurre con muchas de las estrellas de su edad, no es intercambiable con ninguna. Cuando era joven, explica, las actuaciones que más la inspiraron no eran de mujeres, sino Al Pacino, en Tarde de perros ; Brando, en Un tranvía llamado deseo ; Nicholson. "Siempre me gustaron los hombres", confiesa. Quizá sea parte de la explicación de por qué se ha convertido en la única de las estrellas de Hollywood que ha construido su fama y su carrera prescindiendo casi por completo de las comedias románticas. Nadie llamaría a Jolie la novia de América.
Ya ha dejado atrás su época más oscura, cuando fue caratulada de "comehombres" y acusada de ser la responsable de la disolución del matrimonio de Brad Pitt con Jennifer Aniston durante el rodaje de Sr. y Sra. Smith (2005). Y aunque en la década pasada solía hacer declaraciones polémicas acerca de la sangre, los tatuajes y la bisexualidad, en sus treinta ha aprendido cómo alimentar la maquinaria sensacionalista, mientras la hace trabajar para sus propósitos. Hace poco, Pitt y Jolie subastaron las fotos de ellos junto con sus mellizos recién nacidos a las revistas People y Hello!, y recaudaron unos asombrosos 14 millones de dólares para su fundación benéfica.
Aunque habla acerca de esta nueva película con entusiasmo, es claro que su interés principal por estos días ya no es el cine. Se tomó este año sabático de la pantalla y sólo tiene un film confirmado para el futuro cercano, el thriller de espías Edwin A. Salt , dirigida por el australiano Philip Noyce, que comenzará a rodarse en febrero y que fue repensado para ella luego de que Tom Cruise declinara participar, un claro indicio de su atractivo para el género.
Luego de esa película, volverá a prestar su voz a la continuación de Kung Fu Panda , la única de su casi tres docenas de películas que permitió que vieran sus hijos. "Es un gran éxito en casa -explica-. Jack Black es como De Niro para los chicos."
Más hogar, ¿más chicos?
Después de eso, se quedará en casa un año más, y espera que la actuación tenga un papel cada vez más secundario en su vida. Durante los últimos meses, desde que nacieron sus mellizos, sus hijos mayores han sido educados en casa. "Y han tenido a mamá y a papá en casa para cada comida, y los hemos tenido muy cerca nuestro", señala. No es una rutina que quiera cambiar. Elegir participar de una película, dice, es "muy difícil". Y se pregunta: "¿Quién tiene clases en ese momento? ¿Cómo puedo estar segura de que no me llevará demasiadas horas? ¿Los tres más chicos pueden estar conmigo en el set todo el día? Mientras pueda estar con mi familia y actuar, es divertido. Pero sólo yo quiero hacer eso, y no estoy buscando nada más".
Sin embargo, espera ansiosa el día en que pueda poner Sr. y Sra. Smith en el reproductor de DVD para sus hijos. "No mucha gente puede ver una película en la que se enamoraron sus padres -confiesa-. Lo que va a ser divertido es cuando llegue el momento en que crean que tenemos un poco de onda, porque ahora mismo para ellos no somos nada cool . Incluso con los videojuegos me dicen cosas como: «¡Mamá, no podés jugar conmigo. No sabés cómo se juega!». Están convencidos de que no puedo hacer nada bien, que sirvo sólo para hacerles mimos y abrazarlos. Pero el otro día Madd me dijo: «¿Podés hacer una medialuna?» Y le dije que sí, que sabía hacer varias piruetas. Y me dijo: «¡Guau, mamá!». Y entonces pensé: Sí, hay muchas cosas que puedo hacer. Esperá. Ya las descubrirás. Soy capaz."
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