
Los 50 de "Candilejas"
Chaplin escribió, protagonizó y produjo la que es considerada su obra más autobiográfica
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La del 6 de julio último no fue una noche más en Bolonia. Sin otro techo que el cielo estrellado y estimulados por el carácter gratuito de la iniciativa, cientos de personas se acercaron ese sábado a uno de los puntos centrales de la ciudad, la Piazza Maggiore, para asistir al cierre del XVI Festival del Cine Recobrado. La convocatoria a esta gala de clausura de la muestra más importante en la materia de toda Europa tenía un atractivo casi irresistible: nada menos que la proyección en una copia nueva de "Candilejas", de Charles Chaplin, a medio siglo de su estreno.
Lo que ocurrió durante esa velada no hizo más que ratificar los amplios méritos que acumula el llamado "proyecto Chaplin", impulsado por la Cinemateca de Bolonia. Además de "Candilejas", recordadísimos mediometrajes de la gran época muda de Chaplin ("Armas al hombro" y "El peregrino") fueron en esta oportunidad exhibidos después de una laboriosa tarea de recuperación iniciada con obras como "El gran dictador", "La quimera del oro", "El pibe" y "Monsieur Verdoux". Y para enriquecer el tono cálido y nostálgico del encuentro estuvieron presentes en la ciudad Claire Bloom, la protagonista femenina de la película, y Sydney, uno de los hijos de Chaplin.
Fue todo un acontecimiento no sólo para el privilegiado conjunto de espectadores que pudo ver de nuevo esta película en pantalla grande, y en plenitud, después de mucho tiempo. El rescate de "Candilejas" en la ciudad italiana, 50 años después de su lanzamiento mundial, constituye un hecho de ribetes extraordinarios, sobre todo porque se trata de la obra más intensamente autobiográfica de quien todavía es considerado por muchos como la máxima figura del cine de todos los tiempos y porque las circunstancias que rodearon la realización del film marcaron definitivamente a fuego la vida y la trayectoria artística de su creador.
Chaplin tenía 63 años cuando escribió, protagonizó y dirigió "Candilejas". Fue su antepenúltimo largometraje, realizado cinco años después de "Monsieur Verdoux", cinco antes de "Un rey en Nueva York" y 14 antes de "La condesa de Nueva York". Pero antes de ésta, su despedida del cine como autor y director, Chaplin experimentó con "Candilejas" otro adiós, porque luego de hacer esta película eligió dejar Estados Unidos para volver a su Europa natal y tomar, casi definitivamente, distancia del país que a lo largo de 42 años primero le abrió la puerta de un éxito sin comparaciones y más tarde, implacablemente, poco menos que lo obligó a esa salida precipitada.
Calvero, el payaso
Como nunca antes, Chaplin eligió recorrer ese tiempo, casi su vida entera, en "Candilejas". Aunque hacía tiempo que ya se había despojado del traje que lo hizo famoso (los desmesurados zapatones, el bastón de caña, la galera y el bigote), volvió aquí a vestirse de payaso y adoptó el nombre de fantasía de Calvero para ensayar, como señaló el francés André Bazin, una "meditación shakesperiana sobre la vejez y la juventud, sobre el teatro y la vida".
En el film, Chaplin parece volver a sus orígenes londinenses, cuando procuraba hacerse un lugar -por más pequeño que fuera- en el ambiente del music hall. Pero Calvero no es el aspirante que sueña con un lugar entre las estrellas, sino un viejo payaso que supo disfrutar de esa gloria fugaz, hoy convertida apenas en recuerdo. La película gira sobre el encuentro y el vínculo entre Calvero y una joven bailarina llamada Terry (Claire Bloom) a la que aquél rescata de un intento de suicidio y la protege y alienta hasta que alcanza la fama. Pero ese reconocimiento, paralelamente, acentúa la caída definitiva del viejo y derrotado artista.
El crítico español José María García Escudero anotó que, en "Candilejas", Chaplin reveló "la tragedia del payaso que siente herida su dignidad por las carcajadas que provoca", un planteo dramático muy alejado de las explícitas connotaciones sociales y políticas que venía expresando en sus films previos, sobre todo "Monsieur Verdoux".
Pero, al mismo tiempo, "Candilejas" puede entenderse también como la manifestación más intensa del dolor personal que Chaplin venía acumulando desde los tiempos de la Primera Guerra Mundial y que, precisamente a partir del estreno norteamericano de "Monsieur Verdoux", se había convertido casi en una abierta persecución ideológica.
Este film, duramente cuestionado por sectores conservadores e influyentes grupos de presión como la Legión Americana, obligó a Chaplin a declarar ante la Comisión de Actividades Antinorteamericanas impulsada por el senador Joseph McCarthy, ya que había sido incluido en la lista de figuras veladamente acusadas de apoyar al comunismo. En su intervención, Chaplin se autodefinió como pacifista, pero no pudo acallar del todo los reclamos de quienes hasta pedían que fuera deportado a Inglaterra, donde había nacido en 1889.
Esta carga ideológica se sumó, como detonante final, a la larga serie de cargos y reproches acumulados contra Chaplin en las décadas precedentes. Desde los muchos escándalos judiciales que el actor debió afrontar por su nunca escondida preferencia por compañías femeninas jovencísimas hasta la rotunda negativa a adoptar la ciudadanía norteamericana, dato que la inefable chimentera Hedda Hopper deslizaba maliciosamente aun entre sus comentarios en apariencia más inocuos.
Tiempos difíciles
Todo ese clima adverso estaba casi en su apogeo cuando se estrenó "Candilejas", que para peor inició su carrera en uno de los años más flojos de la industria cinematográfica norteamericana. En 1952, el promedio semanal de espectadores era de 51 millones, cuando esa cifra, diez años atrás, superaba cómodamente los 85 millones. Y el film debió conformarse con una exhibición limitada pese a ser bienvenido por la crítica, que destacó sobre todo la escena cumbre del film, aquella en la que Calvero recupera por un momento la gloria perdida y escapa del ocaso en una admirable escena de music hall compartida entre Chaplin y otra gloria del cine mudo que también vivía por entonces un injustificado ostracismo, el imperturbable Buster Keaton.
Para el estreno mundial de "Candilejas", que tuvo lugar en Londres el 16 de octubre, Chaplin se embarcó a Inglaterra en compañía de su esposa Oona O´Neill (con la que se casó cuando ella tenía 18 años y él 54) con la idea de no regresar a Estados Unidos. Se dijo en aquel momento que de haberlo intentado se hubiese visto en problemas, debido a que el entonces secretario de Justicia habría instruido a las autoridades de inmigración para que rechazaran su visa si no se sometía previamente a un interrogatorio para determinar sus creencias morales e ideológicas.
Al decir del historiador del cine Javier Coma, la partida de Chaplin fue "la punta del iceberg en cuanto a la elección del exilio por parte de notorios profesionales que han sido perseguidos por los inquisidores". Se instaló con su familia en la plácida localidad suiza de Vevey y sólo regresó a Estados Unidos para recibir un Oscar especial en 1972, año en el que curiosamente la música original de "Candilejas" (también compuesta por Chaplin, junto a Raymond Rasch y Larry Russell) se llevó la estatuilla dorada en su categoría. Había podido competir gracias a que sólo ese año, y no antes, "Candilejas" se estrenó finalmente en los cines del condado de Los Angeles.
La reivindicación fue tardía, pero pudo ser testigo de ella. Cinco años antes de su muerte, el 25 de diciembre de 1977, en el mismo lugar en donde experimentó la mayor gloria y los más duros cuestionamientos, Charles Chaplin vivió el rescate de la película que más se acercó a su propio testamento y que quedó definitivamente incorporada a la mejor historia del cine hace 50 años.
Luis Sandrini al rescate
- El público argentino debió esperar cuatro años para ver "Candilejas". El estreno local se demoró más de la cuenta debido a que en aquel momento Chaplin (como autor y responsable total de la película) reclamaba una suma de dinero muy alta, que nunca llegó a trascender, y no había distribuidor en condiciones de pagársela. Por otro lado, se creía que una película en la que el actor estaba muy lejos del clásico atuendo de Carlitos y además era dramática no podría tener éxito entre nosotros. La misión parecía imposible hasta la inesperada aparición de Luis Sandrini, que decidió por única vez convertirse en distribuidor y pagar de su bolsillo el costo de la operación. Así, "Candilejas" se exhibió por primera vez en el Gran Rex el 22 de noviembre de 1956.



