Los Maziano, en competencia

La película argentina, muy bien recibida en todas las funciones en las que se exhibió
Claudio Minghetti
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23 de septiembre de 2011  

SAN SEBASTIAN.– Tras el reconocimiento para Infancia clandestina, protagonizada por Natalia Oreiro, César Troncoso y Ernesto Alterio, que permitirá terminar este film en avanzado estado de posproducción, ayer, al mediodía, Los Marziano aterrizaron en Donostia. La historia, basada en dos hermanos muy diferentes tanto en su aspecto físico como en su forma de encarar la vida, llegó a las pantallas del festival para sumarse a la legión de films que tienen como tema principal los lazos de familia.

La recepción fue, en todas las funciones, con un cálido aplauso tanto para el film como para sus figuras centrales: Guillermo Francella, Arturo Puig y Mercedes Morán, así como para la directora, Ana Katz, que tres ediciones atrás recibió aquí mismo el premio Cine en Construcción por Una novia errante. En la conferencia de prensa, de la que también participó el productor asociado Matías Mosteirin, Francella expresó su deseo de trabajar alguna vez en el cine español, mientras que Katz señaló que su intención con el film era "mostrar ese vínculo complejo entre hermanos, la dificultad para entenderse por poseer códigos diferentes y el espejo que crece hasta acercarlos".

Otras cuatro películas se vieron en la oficial competitiva. La prolija producción sueca Happy End, de Björn Runge, una historia con la mira puesta en la violencia de género en un matrimonio, y en la relación que se establecerá entre la esposa maltratada y la mujer que la contrata para tareas domésticas.

También la portuguesa Sangue do meu sangue, del prolífico (aunque desconocido fuera de su país) João Canijo, un drama que deviene tragedia, incesto incluido, centrada en una madre soltera que vive con sus dos hijos y su hermana en una casa de un barrio humilde. Un melodrama que, según el cineasta, se fue construyendo a medida que la trama avanzaba y con la colaboración de sus actores.

Otros títulos que desembarcaron ayer fueron Rampart –policial norteamericano que abreva en un relato de James Ellroy llevado al cine por Oren Overman, sobre un policía reaccionario, ex combatiente de Vietnam, violento, racista y misógino, interpretado con precisión por Woody Harrelson, muy bien secundado por figuras como Sigourney Weaver, Robin Wright y Steve Buscemi– y la griega Mundo injusto, de Filippos Tsitos, en el que un interrogador de la policía decide perdonar a todos aquellos pobres para los que la vida es injusta.

Los que siguen palmo a palmo la muestra oficial esperan con entusiasmo, para mañana, la llegada de Las razones del corazón, del mexicano Arturo Ripstein, anunciada como una singular mirada a diferentes momentos de Madame Bovary, en este caso revistos por la pluma de la esposa del realizador, la guionista Paz Alicia Garciadiego. "El adulterio es un tema que me interesa mucho, y hace rato tenía ganas de darle la vuelta a Madame Bovary, una de las novelas de adulterio más conocidas’’, dijo la escritora.

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