Mister Bean emula a James Bond en el cine

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8 de mayo de 2003  

"Johnny English" (Gran Bretaña/2003). Dirección: Peter Howitt. Con Rowan Atkinson, John Malkovich, Natalie Imbruglia, Ben Miller, Douglas McFerran, Tim Pigott-Smith. Guión: William Davies, Neal Purvis y Robert Wade. Fotografía: Remi Adefarasin. Música: Ed Shearmur. Edición: Robin Sales. Diseño de producción: Chris Seagers. Presentada por UIP. Duración: 88 minutos. Apta para todo público.

Nuestra opinión: buena

Johnny English es un personaje creado por el cómico Rowan Atkinson para una serie de comerciales televisivos de la tarjeta Barcalycard que resultó muy popular en Gran Bretaña a fines de los años 90. No extrañó entonces que varios productores de cine, siempre atentos a cualquier posibilidad de trasladar a la pantalla grande una idea que ya ha funcionado bien en otro ámbito, decidieran diseñar un largometraje en función de este patético y disparatado émulo de James Bond.

Si bien es cierto que el agente 007 ya ha tenido muchas (demasiadas) imitaciones, que van desde el Austin Powers de Mike Myers hasta el Xander Cage de Vin Diesel en la reciente "XXX", Rowan Atkinson (una estrella mundial a partir de su personaje de Mr. Bean) logra sortear con su particular expresividad, su perfecto timing para el gag y su capacidad para el humor físico todas las limitaciones y lugares comunes que ofrece la trama.

Extraña combinación entre ese antihéroe perfecto que fue el Superagente 86 con esa estética old-fashioned de playboy Bond creado por Roger Moore (aunque Atkinson es un admirador confeso de Sean Connery y de Pierce Brosnan), Johnny English debe enfrentar un macabro plan ejecutado por Pascal Sauvage (John Malkovich, en plan de villano caricaturesco), un multimillonario francés que decide robar las joyas de la corona, hacer abdicar a la reina y finalmente ser proclamado monarca a partir de un supuesto pasado ligado a la realeza.

Desde el primer plano de la película queda claro que no importa demasiado la credibilidad o la originalidad de esta trama firmada por Neal Purvis y Robert Wade, precisamente dos guionistas que trabajaron en varias de las últimas películas de la saga de James Bond. Basta con un contrincante de fuste como el que construye Malkovich, una bella agente que se enamora del protagonista (Natalie Imbruglia) y un siempre obediente y leal ladero como el detective Bough (Ben Miller) para que la simple estructura dramática resulte efectiva.

El director Peter Hewitt -cuyo principal antecedente era la bastante discreta "Dos vidas en un instante"- filma con corrección y sin grandes hallazgos cada una de las secuencias, que se sostienen exclusivamente gracias al aporte de Atkinson. En el carisma, la espontaneidad y el histrionismo de este cómico reside el gran (y casi único) atributo de esta comedia tan simpática como superficial y pasajera.

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