
Murió otra estrella de los 50: Tony Franciosa
Tuvo un accidente cerebrovascular
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LOS ANGELES (DPA).- Casi una semana después de la muerte de su ex mujer Shelley Winters, falleció el actor estadounidense Anthony Franciosa, a los 77 años, por un accidente cerebrovascular, según informó la revista estadounidense People.
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Tenía todo para triunfar en Hollywood: apostura, carácter, arrojo para enfrentar cualquier desafío y un modo de actuar sincero, extravertido e intensamente realista, propio de quienes representaban ese estilo identificado con el "método" acuñado en la escuela neoyorquina del Actors Studio. Pero a Anthony Franciosa siempre lo traicionó el temperamento encendido que debió adquirir mientras crecía en las calles de los barrios más bravos de Manhattan y el Bronx y en las condiciones más adversas, porque su padre lo abandonó cuando apenas había cumplido un año.
El hombre que nació en Nueva York el 28 de octubre de 1928 como Anthony Papaleo comenzó a llamar la atención, ya con su apellido artístico consagratorio, gracias a una exitosa serie de aplaudidas interpretaciones en Broadway, y todos auguraban el futuro más promisorio para el joven y ascendente actor cuando el papel teatral de esa seguidilla de retratos de jóvenes en problemas (el hermano de un adicto a las drogas en la pieza "El ansia perversa") le dio primero un Tony y muy poco después, en 1957, una precoz nominación al Oscar en la versión cinematográfica dirigida por Fred Zinnemann.
Al fogoso Franciosa se le abrieron las puertas de Hollywood. Brilló en el mismo 1957 con "Un rostro en la muchedumbre", de Elia Kazan, y supo en los años siguientes ser galán de algunas cotizadas estrellas (Ava Gardner, en "La maja desnuda"; Jane Fonda, en "Del matrimonio al amor"; Ann-Margret, en "En busca del placer").
Pero los mejores augurios se frustraron rápidamente y la carrera de Franciosa perdió su vertiginoso impulso inicial por las reacciones impulsivas que el actor experimentaba en pleno rodaje y volcaba en la humanidad de sus ocasionales directores y de algún que otro colega. El difícil trato con Franciosa explotó todavía más cuando se unió con otra volcánica personalidad como Shelley Winters -fallecida el último fin de semana- en un matrimonio de tres años tan agitados que llenó todavía más páginas de publicaciones indiscretas, pero al mismo tiempo hicieron mucho para que las acciones del actor se precipitaran más hacia la baja.
Años después, Franciosa llegó a reconocer que sus arranques de ira fueron un modo de ponerse a la defensiva frente a ese mundo tan avasallador que había puesto tantas expectativas en él. "Cuando llegué a Hollywood -confesó una vez- creo que no estaba lo suficientemente maduro ni en el terreno psicológico ni en el emocional para hacer frente a toda la atención que se me había brindado." Esa sucesión de tropiezos lo llevó a refugiarse en otros mundos que todavía creían en su intuitivo talento como actor. Así, Franciosa fue convocado para participar de coproducciones internacionales europeas, ninguna de las cuales adquirió demasiada relevancia.
En la televisión se consolidó con un nuevo perfil de figura de acción y de films con temática policial, en los que se presentaba como Tony Franciosa. Acertó como el periodista convertido en investigador de "The Name of the Game", célebre serie de 1968 que conocimos, cuando la emitió Canal 13 algunos años después, con el título de "Audacia". Luego fue protagonista de la sofisticada "Operación rescate", fracasó al llevar a la pantalla chica las aventuras de Matt Helm y paseó su ya madura estampa como invitado de innumerables series y telefilms. Se despidió del cine con un fugaz papel de mafioso en "City Hall, la sombra de la corrupción" (1996), junto a Al Pacino y John Cusack.






