
"Negocios entrañables", según Frears
El realizador británico habla del estreno de mañana
1 minuto de lectura'

A juzgar por su laconismo, todo indica que Stephen Frears prefiere que sus películas hablen por sí mismas. Del otro lado del teléfono, desde Londres, la voz del laureado realizador británico suena tan cortés, amable y formal como escasa de palabras, como si quisiera mantener viva la intriga planteada en su film más reciente hasta el momento mismo en que el espectador ingresa en la sala. Se trata de "Negocios entrañables" ("Dirty Pretty Things", en el original), cuyo estreno local anuncia Buena Vista para mañana.
"Todo lo que ocurre en la película tiene que ver con los últimos diez años en la vida de Londres. Durante ese lapso, la mayoría de las cosas que comprendíamos y dábamos por sentadas en esta ciudad realmente cambiaron...pero creo que para mejor. Es más fácil encontrar aquí gente diversa e interesante con relación a otros tiempos. La realidad es bien diferente", señala Frears a LA NACION en uno de los pocos momentos de la charla en los que parece dispuesto a entregar respuestas con algún detalle y profundidad.
Al aplaudido director de "Relaciones peligrosas" y "Alta fidelidad", que se mueve con la misma soltura entre Hollywood y su país natal, le toca ahora presentar uno de sus films más británicos, que parece seguir -aunque en otro contexto, como se dijo al comienzo- aquellos retratos conflictivos de la inmigración que proponía, por ejemplo, en la notable "Ropa limpia, negocios sucios".
Aquí, el ojo de Frears se asoma a la realidad de una Londres más cosmopolita y abierta que nunca, en donde se mueven inmigrantes legalizados a duras penas y otros que aspiran a esa situación y, mientras tanto, deben moverse en los márgenes de la sociedad para buscar una vida más digna. Es el caso del nigeriano Okwe (Chiwetel Ejiofor), que se gana la vida casi sin dormir trabajando de día como taxista y de noche como conserje de hotel. Es aquí donde descubre, casi por casualidad, una trama oscura en la que se mezclan prostitución, drogadependencia y tráfico de órganos.
El variopinto universo étnico que gira alrededor de esta historia compromete también a un español (Sergi López), un hombre de los Balcanes (Zlatko Buric), un médico de origen oriental (Benedict Wong) y, sobre todo, a una mucama de hotel llegada desde Turquía y que tiene el conocido rostro de Audrey Tautou, aquí muy lejos de "Amélie", el papel con que se hizo popular en buena parte del mundo.
"El proceso de casting fue muy interesante -reconoce Frears-, porque algunos actores hablaban un inglés fluido y otros casi desconocían la lengua. Pero al tratarse de una coproducción europea y no de un producto típicamente inglés, estas cuestiones no fueron demasiado complicadas. Se puede ser parte de este trabajo aun sin hablar con naturalidad el inglés."
El caso de Ejiofor mereció, para Frears, apenas un apunte al margen. "No lo conocía antes de la película, se presentó a una audición y me pareció apropiado para el papel", se limitó a decir. El actor, que hizo su presentación en el cine con "Amistad", de Steven Spielberg, es hijo de nigerianos, pero nació en Gran Bretaña.
En cuanto a Tautou, que por momentos parece irreconocible para quienes la conocieron por "Amélie", Frears prefiere jugar con el humor y la ironía: "Audrey es una actriz, y una actriz lo que hace para vivir no es otra cosa que actuar". A diferencia de compatriotas suyos como Ken Loach, que hace en sus películas una lectura más políticamente comprometida del tema de la inmigración, Frears prefiere asomarse a temas tan delicados desde otro lugar. Dice que no deja de lado observaciones punzantes, pero prefiere mirar a sus personajes con afecto. Y observa que hay más tolerancia en Gran Bretaña que en Estados Unidos, por ejemplo, frente a quienes llegan desde otros países en procura de una vida mejor.
La realidad de Frears se reparte entre un proyecto frustrado y otro que está en proceso de realización. La película que quedó en el camino es "Monkeyface", un ambicioso thriller con producción norteamericana y rodaje en Miami que iban a protagonizar Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, marido y mujer en la vida real. "Creo que está definitivamente cancelado porque no pudimos llegar a un acuerdo económico y financiero con los actores. Es así de simple. Me da la impresión de que a ellos no les interesó demasiado el proyecto y finalmente decidieron no hacerlo. Todo lo que podemos hacer nosotros es respetar esa decisión", explicó el director.
En cambio, Frears ya puso manos a la obra con "The Deal", otro de sus proyectos de pura cepa británica y en este caso con conexiones con la realidad política del Reino Unido, como que se acerca a los primeros años de la carrera política del actual primer ministro Tony Blair.
"Sí, estoy haciendo esta película actualmente. Se refiere a la política interna de Gran Bretaña, es un film con temas muy domésticos", explicó Frears, que volvió a recurrir a la parquedad para hablar del tema y, de paso, dar a entender que la conversación llegaba a su fin. "No creo -concluyó- que los acontecimientos que vive hoy mi país interfieran sobre lo que significa esta película. Mi trabajo se orienta a retratar hechos que ocurrieron hace mucho tiempo, no tiene nada que ver con la actualidad."






