
Para ella, solamente lo mejor
Isabelle Huppert es la favorita de los grandes directores y la única que ganó dos veces en Venecia y otras dos en Cannes
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La voz de su contestador automático se corresponde básicamente con esa imagen de mujer glacial, de emociones contenidas y hasta algo despiadada (a veces bastante) que de ella surge en los personajes que interpreta para el cine. Pero cuando Isabelle Huppert, en vivo, irrumpe en la línea del teléfono, en un momento consigue resquebrajar todo prejuicio. "¿Qué hora es en la Argentina en este momento? ¡Oh, por Dios, lamento haberla despertado tan temprano!", se compadece animosa, a las cinco y media de la mañana, la actriz favorita de Claude Chabrol (la perversa envenenadora de "Gracias por el chocolate") y también la profesora de piano sexualmente reprimida que recientemente estremeció a la platea en "La pianista", del alemán Michael Haneke.
Entonces se descubre que no, que en realidad el madrugón que provocaron sus agentes de prensa no dependía de exigencias de rodajes ni de ninguna de esas cosas. "No, no se preocupe que no estoy apurada ni tengo que salir a trabajar. Estoy de vacaciones. Recién este viernes comienzo con un nuevo film de Haneke."
Bien. La que habla es una de las actrices francesas más prolíficas, que en los últimos años ha llegado a rodar cuatro películas anuales, y lo mejor es que sin haber dado ni un paso en falso. Con 47 años, ya rodó unas sesenta películas, muchas de éstas para grandes cineastas como Chabrol, Godard, Techiné, Tavernier, Pialat, los Taviani, Wajda, y también con los más jóvenes realizadores franceses, como Assayas y Ozon. Su ficha técnica ostenta, además, el récord de ser la única actriz europea que ganó dos veces en Cannes (por "Violete Noziére" y por "La pianista") y dos veces en Venecia (por "Un asunto de mujeres" y "La ceremonia").
Es que esta mujer pecosa que porta sobre su melena pelirroja la corona de "reina de las mujeres sombrías" no puede dejar de trabajar, aunque tampoco descuida demasiado su vida privada (está casada con el realizador Ronald Chammah, con quien tuvo tres hijos). Sus afinidades electivas sobre sus trabajos como actriz son comparables a la relación de un amante de la bon cuisine con su comida. "Me considero un gourmet, porque elijo lo mejor -define, segura-. Hago todo lo que me gusta y por eso respondo a todas las propuestas interesantes que me llegan. Pero he tenido mucha suerte. Aunque este año haré sólo una. Y después, teatro."
Durante 2001, Isabelle Huppert estuvo muy presente en las pantallas argentinas: con "Gracias por el chocolate", "La pianista", "La comedia de la inocencia" y "Los destinos sentimentales". Y este año volverá a hacerse ver en otra de las seis películas que filmó para Chabrol, "Un asunto de mujeres" (1988), que se estrenará el jueves próximo, y en el más reciente ensamble de divas francesas que fue el policial de Ozon, "8 mujeres", en donde compartió cartel con Catherine Deneuve, Fanny Ardant y Emmanuelle Béart.
Su nombre puede ir perfectamente acompañado por el adjetivo "infalible", porque difícilmente Huppert tropiece al ofrecer una débil performance. Y lo sabe. "Cuando era chica mi madre decía que sólo el papa era infalible. Esa fue mi educación. Por eso creo que también puedo equivocarme. Pero, por el momento, no encuentro muchos errores en mi carrera", dice, entre risas.
Las películas que Huppert protagoniza generalmente hacen ruido. Pero no con alarmas ensordecedoras que se aplacan al término de una temporada. "Un asunto de mujeres" es un ejemplo. Esta película, de 1988, retorna a los años de la Francia de Vichy, la del "Trabajo, Familia, Patria", y se detiene en el caso de Marie Latour, la última mujer en ser guillotinada en Francia, en 1943. Con tres hijos y un marido herido, Marie descubre que en la Francia en guerra ayudar a esas mujeres a librarse de embarazos no deseados, además de un redituable negocio, significaba una forma de sentirse vital bajo ese clima represivo (Huppert se permite en este personaje sonreír, y hasta bailar y cantar). La historia trágica de esta mujer que el gobierno francés de aquella época utilizó como medida ejemplar generó furiosas repercusiones. Huppert recuerda su exhibición en la competencia oficial de Venecia (donde ganó el premio a la mejor interpretación) y su estreno comercial, y ratifica que las negativas surgieron, básicamente, por tratarse de un período sobre el que los franceses no quieren volver. "Es cierto que la ocupación ha sido tabú durante mucho tiempo. Pero curiosamente para el público el mayor shock fue cuando -antes de ser ejecutada- mi personaje reza una plegaria sacrílega. Molestó más el ataque a la religión que las escenas abortistas."
-Chabrol dijo que pensaba escribir para usted el personaje de una santa. ¿Por qué en general elige personajes femeninos tan demoníacos?
-Son personajes que no se dejan querer, pero llego a hacerlos queribles a pesar de todo. Son los personajes más divertidos para interpretar, los más espectaculares y los que te hacen mejor actriz.
-Entonces el papel de la santa mucho no le interesa...
- (Risas) Con Chabrol siempre hay que desconfiar, porque cuando dice que escribirá un rol de santa hay que imaginar que detrás de la santa esté tal vez el diablo, y cuando dice que me hará interpretar un rol de diablo se puede también pensar que atrás habrá una santa. Así que siempre hay buenas sorpresas con él. Pero es cierto que he interpretado muchas mujeres que encarnan el mal por diferentes razones. Algunas veces son totalmente responsables, como en "Gracias por el chocolate". Y otras son el producto de su medio, como en "Un asunto de mujeres", un personaje que en un primer momento es muy antipático porque realiza abortos para ganar plata. Pero luego se ve que hay un mecanismo que la empuja a cometer eso y que ese mecanismo hace que ella se transforme en víctima.
-Esa doble faz es también muy chabroliana...
-Sí, podría decirse que sus películas permiten hacer salir el mal donde está verdaderamente y no donde uno lo espera. "Un asunto de mujeres" presenta una mujer que desde el comienzo no se quiere y que va a hacernos comprender que el mundo en el que ella vive es peor que eso que es ella.
-No siempre los personajes reflejan la personalidad del actor, si bien siempre se tiende a creer en ello. ¿Cree que hay alguna filtración?
-Bueno, ésa es una famosa noción con la que luchamos muchos actores. Siempre, después de hacer una película, es necesario decir: "No, no soy yo". Pero claro que a lo largo de tantos personajes hay tendencias. ¿Por qué, si no, he interpretado tantos personajes controvertidos, encontrados, quebrados y ambiguos? Es que yo creo que si un personaje es realmente pacífico y feliz, ¿para qué hacer una película?
-¿Por qué les da siempre a sus personajes ese aire contenido?
-Al mirarme de una manera objetiva no considero que mis personajes expresen frialdad, pero sí un carácter contenido. En todo caso trato de mostrar que en la vida se oculta más de lo que se muestra. Me gusta reproducir un poco esta estela de relaciones humanas porque también en la vida estoy más intrigada por alguien que hace menos que por alguien que hace mucho. Aunque a veces hacer demasiado es también otra manera de enmascararse.
-¿De dónde proviene su material?
/No creo que haya que estar muy inspirado a la hora de actuar porque se corre el riesgo de sobreactuar. Es mejor hacer las cosas sin preguntarse demasiado por qué se hacen, y en todo caso preguntarse cómo se hacen. El cine no es más que eso. Una vez que uno ha decidido hacer una película es porque se tiene una muy muy buena razón para hacerla, por lo menos así lo veo yo. Con esa razón ya una gran parte del trabajo está hecho. Después hay que dejar que las cosas corran naturalmente, sin hacer demasiados esfuerzos. Para mí es muy fácil ser actriz. No tengo muchos métodos. Una vez que dije que sí soy como una computadora que ha registrado mucha información, mucha sensación y sólo queda presionar el botón para que el personaje aparezca.
-¿Eso quiere decir infalible?
-No, yo ya le conté cómo me educaron. El papa, sólo el papa, me decían.
En preestreno
- La distribuidora Good Movies -a la que hay que atribuirle el mérito de rescatar, 14 años después, "Un asunto de mujeres", de Chabrol- anunció que durante todos estos días el film podrá verse en varias funciones que se realizan en el complejo Village Recoleta, en carácter de preestreno. Se trata de una modalidad poco frecuente, ya que el estreno oficial sólo tendrá lugar el jueves, y también de una extraña primicia respecto de un film hecho en 1988.
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