Robert de Niro y Al Pacino: la revancha de dos viejos amigos
Trece años después de Fuego contra fuego, los dos actores se reencuentran en Las dos caras de la ley, que se estrenará mañana
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"Es como ver a Ben Hur sentado junto a Espartaco." Trece años atrás, no hubo mejor definición que la de The New York Times para concentrar en pocas palabras lo que significaron aquellos seis minutos de Fuego contra fuego en los que Robert De Niro y Al Pacino convertían en realidad el sueño de más de una generación de cinéfilos. Finalmente estaban frente a frente, gracias a la prodigiosa cámara de Michael Mann, dos de los mejores actores de cine de todos los tiempos, dos intérpretes viscerales y referentes mayúsculos de una época.
Pasó el tiempo y, a mediados de 2007, sonrientes productores de Hollywood anunciaron que De Niro y Pacino volverían a unirse en la pantalla grande para compartir, como aquella vez, otro relato de ribetes policiales. Y agregaron, más entusiasmados aún, que esos seis minutos esta vez se multiplicarían. Para saldar la deuda con los espectadores y darles la revancha a dos viejos amigos.
Así se dan las cosas en Las dos caras de la ley ( Righteous Kill ), cuyo estreno en la Argentina CDI anuncia para mañana. Aquí, De Niro y Pacino son Turk y Rooster, dos veteranos detectives de la sección Homicidios de la policía neoyorquina que trabajan en tándem y comparten una larga amistad fuera del trabajo. En un momento les toca salir en busca de un asesino serial que bien podría estar dentro de las filas policiales, cuestión que los ocupa mientras se las ven con un irascible teniente (Brian Dennehy), un desconfiado integrante de la misma brigada (John Leguizamo), una criminóloga sentimentalmente envuelta con Turk (Carla Gugino) y un escurridizo vendedor de droga (el rapero 50 Cent).
Expectativas
Con todos estos nombres y la expectativa del reencuentro entre los dos actores más influyentes y carismáticos de su generación, no podía esperarse otra cosa que una atención preferencial hacia esta producción dirigida por Jon Avnet ( Tomates verdes fritos ) y escrita por Russell Gewirtz ( Un plan perfecto ). Sin embargo, los sonrientes productores que hicieron el anuncio pertenecen a un modesto estudio de Hollywood llamado Overture, al parecer el único interesado en financiar Las dos caras de la ley . A primera vista, un reencuentro entre Pacino y De Niro no provocaba la conmoción de los tiempos de Fuego contra fuego . Las comparaciones también empezaron a ser otras: ya no se hablaba de Ben Hur frente a Espartaco, sino de la sensación de que "Muhammad Alí y Joe Frazier estaban por volver al ring", según dijo al semanario Time Paul Dergarabedian, influyente consultor de todos los temas ligados a la exhibición y la taquilla en Estados Unidos. Hay otro dato insoslayable: Pacino y De Niro están más grandes (tienen 68 y 65 años, respectivamente); además, cargan sobre sus espaldas unas cuantas elecciones equivocadas en los tramos más recientes de sus respectivas carreras.
Sin embargo, el incansable tour que los dos astros compartieron durante las últimas semanas en distintas capitales europeas para presentar este film dejó en claro que el magnetismo de ambos sigue intacto. También en la pantalla, gracias a varios generosos primeros planos, momentos individuales de lucimiento para cada uno y unas cuantas escenas compartidas.
Bob y Al, como se llaman mutuamente, se conocen casi desde la infancia (ambos tienen antepasados italianos y se criaron en el Bronx), no dejaron de compartir agasajos, reconocimientos y bromas al pasar por Roma y por Madrid. Con los años, el oficio y la buena disposición, De Niro parece haber dejado de lado su proverbial laconismo y Pacino, su eterna timidez, para hablar el uno del otro siempre con guiños cómplices y sonrisas.
"Bob es generoso y sensible. Cuando éramos más jóvenes competíamos más, y esto, en un momento, llegó a distanciarnos. Con los años volvimos a acercarnos y coincidir: somos dos personas que han recorrido casi el mismo camino", dijo Pacino en la capital italiana. "Nos hace bien compartir un proyecto como éste. Creo que nuestra amistad influyó en el trabajo. Hasta hubo un tiempo en que nos intercambiábamos los apuntes", completó allí De Niro.
Ya en España, los dos fueron más precisos en relación con lo que se proponen hacer. "Cuando empecé me daban papeles de padre. Ahora espero que me den los de abuelo. Pero lo importante es hacer bien lo que hagas. Hoy me interesa más estar con mi familia y hacer mis propias películas. Dediqué tres años a dirigir El buen pastor . Ya sólo quiero esforzarme por cosas así", afirmó De Niro.
Pacino, en cambio, sigue obsesionado con la interpretación, aunque reconoció que "todo el tiempo" se siente cansado por el esfuerzo que significa rodar una película. "¿Existe un papel para mí? Siempre me hago la misma pregunta. Quizá me interesen más las ideas que los papeles. Ahora estoy montando después de tres años de trabajo una película que es casi una memoria sobre mis experiencias con Oscar Wilde y su Salomé . Pero no soy un director, sólo dirijo películas sobre cosas que me atraen", afirmó.
El único momento de la gira en el que ambos parecieron divertirse de verdad, y con ganas, fue registrado en Roma por el Corriere della Sera a partir de un comentario surgido en Londres según el cual ambos tienen en carpeta un nuevo proyecto, en el que podrían interpretar a dos mujeres. "Era un chiste -dijo De Niro, divertido-. Si los ingleses se lo tomaron en serio, quiere decir que perdieron completamente el sentido del humor." Como para darle la razón al realizador Avnet, que recurrió a una tercera comparación para hablar de su trabajo con dos indiscutidas leyendas vivientes: "Fue como tener en el mismo escenario a Miles Davis y John Coltrane".
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