
"Shrek", el triunfo de Spielberg
Después de muchos intentos, la compañía del director de "E. T." pudo batir a la Disney con una película de animación
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LOS ANGELES.- Delirante, irreverente, inteligente... No se trata de la última película de Woody Allen, sino de "Shrek", film de animación 3D que ha sorprendido tanto a los críticos como al público por igual. "Shrek" es, definitivamente, extraordinaria: el héroe es un asno. El galán, un ogro verde gigante y apestoso. El villano, un vanidoso lord con ciertas estrecheces, y la princesa..., bueno, sus modales no son exactamente los aconsejados por la hija del conde Chikoff.
Hay hadas y es un relato, pero eso no lo convierte en un cuento de hadas, aunque sí tiene moraleja. Es más bien como haber sorprendido a todos los personajes que pueblan los clásicos infantiles en su vida diaria, cuando no tienen que actuar para los infantes. Y su protagonista será apestoso, pero lo más probable es que se convierta en un personaje entrañable para todo el público, sin distinción de edad.
"Shrek" fue presentada en sociedad en el prestigioso Festival de Cannes, donde fue seleccionada -ante la sorpresa general- para participar en la competencia oficial, que finalmente ganó Nanni Moretti con su film "El cuarto del hijo". La última película de animación seleccionada para intervenir en esa sección había sido "Peter Pan", en 1953.
Con la buena respuesta obtenida en esa reunión anual de lo más granado de la cinematografía mundial, la desopilante "Shrek" se estrenó a mediados de mayo en los Estados Unidos y su éxito superó todas las expectativas: lleva recaudados 240 millones de dólares. Se constituyó así en el primer gran suceso de crítica y público tras muchos intentos de la compañía de Steven Spielberg por pisar fuerte en el terreno de la animación, hegemonizado por Disney.
LA NACION habló con Jeffrey Katzenberg, productor de "Shrek" y la K de DreamWorks SKG (Spielberg y Geffen son la S y la G restantes), donde se ocupa particularmente de la rama que se dedica a la producción de películas animadas.
Después de las hormigas que van al psicólogo en "Antz" y de las gallinas libertarias de "Pollitos en fuga", DreamWorks da esta vez plenamente en el clavo, desmitificando el mundo de los cuentos infantiles con los que todos nos criamos... Y no se salva nadie.
-Parece que en DreamWorks finalmente encontraron el camino correcto: después de "Príncipe de Egipto" y "Camino a Eldorado", que no fueron grandes éxitos, levantaron la puntería hasta llegar a lo más alto del podio con "Shrek".
-Sí, es realmente increíble. Después de tantos años difíciles y del reto que significó fundar esta compañía, tener este éxito es muy satisfactorio para todos.
-¿Quién o qué les marcó el camino del cambio?
-No creo que nadie tenga la bola de cristal, ni que ésta exista, porque hasta las fórmulas supuestamente más infalibles fallan. Además, desde que nace la idea de una película hasta que llega a las salas pasa tanto tiempo que es imposible proyectar qué es lo que la gente va a estar buscando en el momento del estreno. Por eso, nuestro objetivo es contar historias que amamos, crear una visión y rezar para que haya una audiencia interesada en verla.
-Así que no esperaban este tipo de éxito...
-No creo que nadie pueda esperar o predecir este tipo de éxito sin engañarse a sí mismo. Es algo que no podés anticipar, y te lo dice alguien que hace treinta años que hace películas.
-¿Puede ser que el secreto resida en que si bien los chicos se están divirtiendo, sus padres la pasan aún mejor?
-Desde que empezamos a producir estas películas nuestro objetivo fue que todos pudieran disfrutarlas, no sólo los chicos. No las pienso como películas para chicos, sino películas que son apropiadas para los chicos. Pero si tomamos "Shrek", por ejemplo, es una película muy sofisticada, moderna, y de alguna forma irreverente. Muchos de sus guiños simplemente superan el bagaje cultural de los chicos, que igual van a quedar fascinados con la superficie, el dragón que tira fuego, mientras que el padre captará el metalenguaje.
-Los films de animación últimamente han sido bastante mejor recibidos por la crítica que las películas con actores de carne y hueso. ¿Es hora de poner a los guionistas de las películas animadas a escribir películas no animadas?
-Hay muchas películas no animadas muy buenas. No lo sé... me parece injusto meter a todos en la misma bolsa. Estoy muy orgulloso de las películas que produjo nuestra compañía, de hecho hace dos años que venimos ganando el Oscar a la mejor película, con "Gladiador" y "Belleza americana", y no creo que sean exactamente malas películas.
-Pero "Shrek" logró una respuesta de los críticos mucho más favorable que "Gladiador".
-De todas formas, yo no tengo los mismo cánones para juzgar una película que los críticos. Para mí, "Gladiador" fue un film buenísimo que ganó nada menos que el Oscar a la mejor película y fue un megaéxito de público: no puedo considerarla una película mala. Y no se debe olvidar que entre las animadas también hay casos que no han rendido tan bien: tanto "Titan A.E." como "El camino a Eldorado" y "Las locuras del emperador" no fueron exactamente éxitos. No son malas, pero no son las mejores, y lo mismo rige para las películas no animadas.
-¿Le gustaban los dibujitos animados cuando era chico?
-Primero, quisiera aclarar que no me gusta referirme a las películas que utilizan la técnica de la animación como dibujitos animados porque es la forma en que se refiere a la animación para chicos que se da en televisión y por lo tanto creo que tiene un dejo peyorativo, que desacredita. Como si los largometrajes de animación fuesen un género menor. Yo no las considero dibujitos animados sino historias que son contadas con la técnica de animación. Respondiendo específicamente a tu pregunta, yo no estudié animación. Vi algunas películas de animación cuando era chico, pero no es que un día salí saltando de un cine y diciendo: eso es lo que quiero hacer profesionalmente en mi vida. Es algo que apareció mucho después sin que yo lo buscara.
-Y ahora es su trabajo de tiempo completo porque sé que están preparando la secuela de "Shrek".
-Una de las principales razones por las que participé en la fundación de DreamWorks fue justamente porque quería dedicarme full time a la producción de películas animadas y estar más involucrado en el trabajo día a día. Y en realidad actualmente estamos haciendo siete u ocho películas. Cada una tarda de dos a tres años.
-¿Cómo fue llevar "Shrek" a Cannes?
-Increíble, jamás había vivido algo así. Fue una experiencia bastante surrealista: estábamos en ese lugar, que es una suerte de meca del cine, y llevar una película animada como ésta fue increíblemente excitante. Además, tuvo una recepción extraordinaria: cuando terminó, la ovacionaron durante diez minutos, algo inusual para cualquier película... No es algo que uno se imagina que va a vivir con una película de animación.
-¿Cree que va a estar postulada para el Oscar este año?
-La verdad es que no tengo la menor idea, todavía ni siquiera conocemos a todos los posibles competidores, así que...
La historia de un rescate muy difícil
En el fondo, es la desmitificación del cuento de hadas (aunque conserve la moraleja).
Shrek vive tranquilo en las tierras adyacentes al pantano hasta que un día se le instalan en su territorio los personajes más famosos de los cuentos infantiles: los tres chanchitos, el lobo feroz, el flautista de Hamelin, Pinocho y unos cuantos más que habíamos olvidado que conocíamos. Estas criaturitas fueron desterradas de sus hogares por el tiránico lord Farquaad, que gobierna un reino muy parecido a los esterilizados parques temáticos de Disney.
Para recuperar su privacidad, Shrek decide presentarse ante lord Farquaad. Este, la noche anterior, había decidido que necesitaba casarse con una princesa para tener un título real y ser un rey con corona "legítima" y todo, y acuerda con Shrek que, si le trae a la princesa Fiona, atrapada en un lejano castillo custodiada por un irreducible dragón volador, él recolocaría a los personajes infantiles que ocupaban sus terrenos.
Shrek no lo piensa dos veces y se encamina a la aventura en compañía de Donkey (Burro), una suerte de escudero parlanchín al que salvó de los guardias de Farquaad y que, en señal de agradecimiento, se empeña en no dejarlo ni a sol ni a sombra. La princesa resulta no ser lo que parece y el amor le gana la batalla a la apariencia. Lo importante sigue siendo invisible a los ojos.
Las voces detrás de los dibujos
Cameron Díaz: es la princesa Fiona, prisionera de un terrible dragón.
Eddie Murphy: es, naturalmente, el protagonista, el burro que habla hasta por los codos. Es el inseparable amigo de Shrek y el más gracioso de todo el grupo.
Mike Myers: es Shrek, el gigante apestoso, solitario, feliz, un ogro que está conquistando a todos los públicos.
John Lithgow: es lord Farquaad, un príncipe ambicioso, bastante desubicado y de escasa estatura.






