Temporada de caza animada
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Open Season: amigos salvajes (Estados Unidos/2006). Dirección: Roger Allers, Jill Culton y Anthony Stacchi. Guión: Steve Bencich y Ron J. Friedman. Música: Paul Westerberg y Ramin Djawadi. Edición: Ken Solomon y Pam Ziegenhagen. Dirección de arte: Luc Desmarchelier y Andrew Edward Harkness. Producción animada de Sony Pictures Animation, presentada en versión doblada al castellano por Columbia TriStar Films de Argentina. Duración: 86 minutos. Apto para todo público.
Nuestra opinión: buena
La creciente producción animada proveniente de Hollywood sigue apostando una y otra vez a las desventuras de animales domesticados que vuelven a las selvas originales. Afortunadamente, Open Season: amigos salvajes no apela, como sí lo hicieron hace poco tiempo tanto Madagascar como Vida salvaje , a especies de un zoológico que terminan a bordo de barcos rumbo a remotas islas tropicales.
Esta película de Sony Pictures Animation -otra major que ha decidido incursionar con fuerza en la producción animada por computadora- está ambientada en un pequeño pueblo en el que está a punto de inaugurarse la temporada de caza. En medio de ese contexto tan poco alentador, Boog, un oso amaestrado y habituado a las comodidades hogareñas que le ofrece una guardiaparque, y Elliot, un desdichado venado con un solo cuerno, deberán unir fuerzas con otros animales del bosque para enfrentar a despiadados cazadores en el período otoñal.
Más allá del obvio (y políticamente correcto) mensaje ecologista respecto de la destrucción del medio ambiente, Open Season: amigos salvajes -que también se puede apreciar en formato tridimensional IMAX- es una película que alcanza a construir en menos de una hora y media un universo dramático y estético bastante logrado.
Los códigos que se establecen entre los personajes, la credibilidad del relato, los aciertos visuales de una animación digital en tres dimensiones que cuida cada detalle (desde los gestos de un pequeño animal en segundo plano, hasta el vuelo de una hoja o la ondulación del agua de un río) hacen de este film dirigido por el trío integrado por Jill Culton, Roger Allers y Anthony Stacchi un producto que está lejos de ser revolucionario, o incluso demasiado innovador, pero que entretiene con bastante dignidad, que hace gala de una sana apuesta por contar de manera clásica una buena historia, sin apelar a parodias facilistas, al torbellino de gags físicos que pretende tapar baches narrativos a fuerza de un ritmo trepidante ni a la espectacularidad efectista. Características que, dentro de las convenciones y de los lugares comunes del último cine animado hollywoodense, no resultan poca cosa y que -en definitiva- se terminan agradeciendo.
El doblaje es bastante neutro y no resulta, como en otras oportunidades, molesto ni invasivo, pero lamentablemente no se podrá disfrutar en los cines argentinos la versión original con las voces de conocidos actores como Martin Lawrence (el oso), Ashton Kutcher (el ciervo), Gary Sinise (el cazador) y Debra Messing (la guardiaparque).


