
Testigos del terror de la humanidad
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"Los testigos" ("The Gatherin", EE.UU. /2002). Dirección: Brian Gilbert. Con Christina Ricci, Ioan Gruffudd, Stephen Dillane, Kerry Fox y otros. Guión: Anthony Horowitz. Fotografía: Martín Fuhrer. Música: Anne Dudley. Presentada por Distribution Company. Duración: 84 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: buena
Uno de los más fantásticos mecanismos que posee el ser humano es el deseo de querer ver lo peor, de ser partícipes desde afuera de las tragedias ajenas. Este es el cotidiano sadismo que debe soportar Cassie cuando, luego de un accidente automovilístico, es amparada por la propietaria del vehículo que la embistió y la refugia en su amplia mansión para pagar, de algún modo, su deuda con esa muchacha solitaria y retraída.
En esa lúgubre casona, la autora del accidente vive con sus dos hijos y con su esposo, un profesor convocado para desentrañar el misterio de lo que hace dos mil años fue una iglesia. Cassie no tardará en observar que en su torno se le aparecen hombres y mujeres que la observan con atención. Creída de que esas presencias son alucinaciones, trata de olvidar sus problemas cotidianos, aunque las visiones se multiplican y comprueba que las trágicas muertes de quienes la rodean son previstas por ella.
Mientras el profesor y un sacerdote investigan esas figuras que ocupan un largo y siniestro mural, Cassie deberá alertar acerca de sus premoniciones. ¿Qué significado poseen sus pesadillas diurnas y nocturnas? ¿Qué las asocia con esa iglesia milenaria enterrada en un bosque que fagocita a todos quienes se acercan a él? Cuando el profesor, tras la trágica muerte del sacerdote que lo acompañaba, descubre que esos bajorrelieves fueron los testigos de la crucifixión de Cristo y que, con el correr del tiempo, se convirtieron en obligada presencia de cada desastre de la humanidad.
Suspenso dosificado
Con un guión que rápidamente se inserta en el thriller, el director Brian Gilbert, hábil artesano de climas y personajes torturados -su mejor ejemplo es "Wilde", un film rodado en 1997-, logra en "Los testigos" un producto bien dosificado en cuanto a terror y suspenso sin caer en la grandilocuencia truculenta. Si bien la historia consigue sus mejores momentos en la primera parte, donde esa atmósfera terrorífica va pautando los secretos de las figuras de piedra con la enigmática personalidad de la protagonista, no por ello el relato se desmerece hasta llegar a una vuelta de tuerca tan insólita como inesperada.
El film apuesta a una escalofriante visión de qué pasaría si nos rodeasen testigos vivientes de la historia, qué pasaría si esos testigos hablaran y si, al mismo tiempo, estuvieran augurando un destino diferente para la humanidad. Sin pretensiones morales, el relato logra escapar de los consabidos thrillers teñidos de abundante sangre, para insertarse en un producto tan atractivo como dinámico al que las labores de Christina Ricci, Ioan Gruffudd y Stephen Dillane aportan el necesario carisma que nunca llega a la sobreactuación. La impecable fotografía y la acertada banda musical son otros puntos en favor de este film poblado de enigmas y que, al mismo tiempo, permite reflexionar acerca del pasado y del presente de un mundo catastrófico del cual, directa o indirectamente, todos somos testigos.





