
Todd Solondz, la sátira y el perdón
Nuevos rostros y nuevas vidas para los personajes de sus películas Felicidad y Mi vida es mi vida
1 minuto de lectura'

Las tres hermanas Jordan, a quienes los fans de Todd Solondz recordarán como protagonistas de Felicidad , están de regreso. La banal Trish, tras pasar la dura experiencia de ver partir a su marido rumbo a la cárcel por pedófilo; la irritable Helen, que ahora triunfa como guionista en Los Angeles y no ha perdido la malicia, y la vulnerable Joy, cantante de frágil corazón sensible, han crecido y sufrido transformaciones, incluso en su aspecto físico, ya que ahora son representadas por otras actrices -Allison Janney, Ally Sheedy y Shirley Henderson-, pero ellas, lo mismo que quienes las rodean, siguen ofreciendo a Solondz el material suficiente para proseguir en La vida en tiempos difíciles (Life during Wartime) sus desprejuiciados e implacables retratos satíricos de la clase media norteamericana, con sus miserias, perversiones y facetas ocultas. Son retratos pintados con humor negro -negrísimo- y con no poca dosis de crueldad: recuérdese que, además de Felicidad (1998) -el film con el que obtuvo mayor repercusión, inclusive entre nosotros-, y de esta novedad que CDI estrenará mañana, el controvertido cineasta independiente nacido en New Jersey hace 52 años rodó Mi vida es mi vida (1995), Storytelling-historias de ironía y perversión (2001) y Palindromes (2004).
Solondz admite que la trama de Felicidad se prolonga de alguna manera en La vida en tiempos difíciles , pero prefiere que no se hable de una secuela sino más bien de una progresión: "No hace falta haber visto Felicidad para seguir la historia del nuevo film. Todos los personajes han sido reinterpretados y sólo el de Charlotte Rampling, la enigmática y amargada seductora que el marido de Trish encuentra en un bar, es inédito en mi universo. Los demás están todos ligados a mis anteriores films, tanto de Felicidad como de Mi vida es mi vida . No es que trate de repetirme, es que me divierto explorando nuevos significados. Puedo hacerlo. Si la adolescente protagonista de Mi vida es mi vida se suicidó al principio de Palindromes , puedo resucitarla y tal vez encontrarla en uno de mis futuros films. Yo creo mis propias reglas. Quiero tener ese margen de maniobra, jugar con la impresión del déjà-vu . Como espectador quiero que un director me sorprenda y no que me lleve en una dirección que ya conozco."
Esa libertad es la que permite que sus corrosivas sátiras se atrevan a ir más lejos y le acarreen no pocos rechazos. Aun en el caso de este último film donde, más allá de los ríspidos temas habituales (el abuso sexual, la pedofilia, el suicidio, el autismo, la paranoia, el terrorismo), la atención está puesta en el perdón y el olvido. "A mí me gusta cambiar las cosas, verlas desde una nueva perspectiva -ha dicho-. Por ejemplo, aquí, respecto de Felicidad , algunos personajes han envejecido cinco años y otros, veinte. Algunas historias han cambiado. No hay nada definitivo." Y aunque siga deslizando la idea de que en el fondo nadie cambia, se defiende de quienes lo juzgan pesimista: "Yo no me veo así. Hacer un film es un proceso de creación pero también de descubrimiento. En cada nuevo film aprendo sobre los otros y sobre mí mismo. ¿Dónde estoy? ¿Qué soy? Es fácil reducirme a la condición de misántropo? Sí, hay crueldad en lo que escribo -reconoce-, pero mostrar esa crueldad no es ser voluntariamente cruel."
Y añade: "Yo siento compasión por mis personajes, no me burlo; me río de la incontrolable fuerza de la crueldad humana. Todos los días uno se entera de historias atroces y puede adoptar dos actitudes: esconderse bajo las sábanas para ponerse a llorar o para reír. Yo prefiero reír y representarlo".
Lo que no quiere decir que pida a sus actores adoptar la clave cómica. Allison Janney, que ganó en Mar del Plata 2009 el premio a la mejor actriz por su interpretación de Trish, la mujer que debe recomponer su vida después de descubrir que su marido es pedófilo, ha comentado: "No importa lo divertida que pueda parecer una escena en el guión, Todd insiste en que se la interprete con seriedad. Nadie intenta ser gracioso en la película. La comedia nace del extraño comportamiento y de los comentarios de los personajes. Puede que el espectador incluso se sienta culpable por reírse ante situaciones que no son precisamente graciosas, pero no le queda más remedio que hacerlo. Me encanta ese humor que me obliga a reír casi a pesar mío; Todd sabe conseguirlo mejor que nadie".
El sabe que no a todos pueden causarles gracia las situaciones, a veces extremas, que expone, pero también sabe que "hay diferentes formas de reírse y diferentes públicos".




