Tyrone Power, un héroe aventurero
Aun para un hombre tan atlético como Tyrone Power, la escena que debía representar ante las cámaras de King Vidor en esa mañana madrileña de hace cincuenta años era riesgosa: la lucha con el enemigo del caso imponía que cayera sobre una roca e inmediatamente reaccionara frente al ataque sorpresivo de su rival (George Sanders) e impidiera que el acero penetrara en su estómago. Pero no hubo tal escena y la jornada tuvo un final súbito y desgraciado: de pronto, Power palideció, tambaleó un poco y se dejó caer la mano en el pecho. Sólo alcanzó a pedirle un trago a su asistente antes de desvanecerse. Nadie supuso que sería algo grave, aunque lo llevaron, maquillado y vestido todavía con las ropas del rey Salomón, al hospital Ruber, al que llegó sin vida. Su muerte temprana -tenía 44 años y gozaba de enorme popularidad- causó profundo impacto y hasta llevó a suponer que podría repetirse el caso de Rodolfo Valentino, a cuya memoria miles de admiradores permanecieron fieles durante décadas.
Power no generó un fenómeno semejante -con el tiempo, estas glorias se han vuelto cada vez más efímeras-, pero aunque a las generaciones más jóvenes el nombre no les suene familiar, todavía se lo recuerda. Al fin, fue una especie de sex symbol residente en la Fox de los años 40 y 50, en competencia directa con Errol Flynn, el galán aventurero de Warner. Un ídolo de matinés capaz de atraer al público femenino y al masculino. Que apenas toleraba la publicidad fácil, pero dio que hablar con sus casamientos (Annabella, Linda Christian, Deborah Ann Minardos). Y que pudo demostrar con el paso de los años, que aparte de la apostura del clásico buen mozo moreno, disponía del carisma de un seductor y de un sólido oficio, que le venía de la cuna. Su fama lo colocó en el centro del artístico linaje familiar: él terminó siendo Tyrone Power a secas; su padre, que había hecho carrera en el teatro y en el cine mudo, debió aceptar convertirse en Tyrone Power Sr., y su hijo menor, a quien no llegó a conocer y tuvo una trayectoria breve, Tyrone Power Jr. El iniciador de la estirpe había sido su bisabuelo, de igual nombre, un famoso actor irlandés del siglo XIX. Se comprende que con tales antecedentes eligiera la profesión. Empezó, adolescente, en el teatro, y cuando obtuvo papelitos en el cine, la pinta le abrió camino. Estaba hecho para las aventuras: espadachín, en La marca del Zorro o El cisne negro ; torero, en Sangre y arena ; conquistador, en El capitán de Castilla ; instructor de soldados, en Cuna de héroes ; pianista, en Melodía inmortal ; timador, en El callejón de las armas perdidas , que él juzgaba su mejor papel.
El destino quiso que Testigo de cargo , de Billy Wilder, una de las mejores películas que filmó, fuera su despedida del cine. Porque en Salomón y la reina de Saba apenas se lo ve a lo lejos, en aquellas escenas que no hubo necesidad de volver a rodar cuando él murió y su papel fue a parar a manos de Yul Brynner.





