Un film sin discursos aleccionadores
La culpa es de Fidel es una película punzante sobre una familia enfrentada al legado del Mayo francés
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La culpa es de Fidel (La faute à Fidel!, Francia-Italia/2006). Dirección: Julie Gavras. Con Nina Kervel, Julie Depardieu, Stefano Accorsi, Benjamin Feuillet, Martine Chevallier, Olivier Perrier y Marie Kremer. Guión: Julie Gavras, basado en la novela de Domitilla Calamai. Fotografía: Nathalie Durand. Música: Armand Amar. Edición: Pauline Dairou. Diseño de producción: Laurent Deroo. Presentada por Zeta Films. Duración: 99 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: muy buena
Desde La vida es bella hasta la reciente El niño con el pijama de rayas , pasando por las nacionales Kamchatka o Cordero de Dios , la brasileña El año en que mis padres se fueron de vacaciones o buena parte de la producción iraní, el cine ha recurrido una y otra vez en los últimos años a la idea de narrar las desventuras familiares en momentos muy convulsionados de la historia política desde la mirada casi siempre inocente y sensible de niños que sufren en carne propia las consecuencias de situaciones que muchas veces desconocen. En esta línea se inscribe también La culpa es de Fidel , la más que interesante opera prima de Julie Gavras, hija del reconocido director griego Costa-Gavras.
Si bien la introducción de esta crítica podría dar la sensación de un déjà vu , cabe aclarar de entrada que aquí el énfasis no está puesto en momentos trágicos como podrían ser el Holocausto o las dictaduras militares latinoamericanas, sino que el trasfondo político -la acción transcurre en el París de 1970-1973 con la decantación del Mayo del 68, el ascenso y caída del gobierno de Salvador Allende en Chile, la muerte de Charles De Gaulle y la lucha pública de prominentes mujeres para la legalización del aborto- es un elemento más que va modificando la forma en que Anna (Nina Kervel), la pequeña gran protagonista del film, se va relacionando con sus padres (Julie Depardieu y Stefano Accorsi), con los otros integrantes de su familia franco-española, con su entorno escolar, con sus amigos y con los militantes de izquierda que circulan por su casa ("los barbudos comunistas", como ella los llama, y en los que cree ver la causa de sus infortunios).
Política familiar
La culpa es de Fidel es una película política sin por eso apelar a discursos aleccionadores ni subrayados. Describe con delicadeza y sin excesos (trágicos ni cómicos) el caos íntimo familiar y la confusión de muchas parejas burguesas que se apasionaron en aquel momento con la idea de militar para cambiar el mundo. Para la protagonista de nueve años y para su hermano menor, en cambio, todos esos cambios (pasar de una amplia casona con jardín a un precario departamento, sufrir las prolongadas ausencias de sus padres o tener la casa invadida de seres extraños) se viven con esa mezcla de tragedia y ligereza con que los niños padecen e inmediatamente absorben los golpes de la vida.
Más allá de algunas contradicciones algo elementales (como la educación religiosa que recibe Anna, mientras sus padres alimentan sus sueños revolucionarios), que remiten al reciente estreno italiano Mi hermano es hijo único , La culpa es de Fidel está llena de muy punzantes y precisas observaciones, como la vergüenza que siente la protagonista (un personaje desprovisto del carisma demagógico que suelen tener los chicos en este tipo de historias) cuando una amiga se queda a dormir y descubre las carencias de su hogar. Así, con una pequeña y cuidada narración, Julie Gavras construye un promisorio debut en el largometraje y continúa con mucha dignidad el legado familiar.
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