
Un héroe a patada limpia
El duelo ( Huo Yuan Jia/Fearless , Hong Kong-EE.UU./2005, color; hablada en mandarín e inglés). Dirección: Ronny Yu. Con Jet Li, Nakamura Shidou, Sun Li, Dong Yong, Collin Chou. Guión: Chris Chow y Christine To. Fotografía: Poon Hang Sang. Música: Shigero Umebayashi. Edición: Virginia Katz y Richard Learoyd. Presentada por Distribution Company. 104 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: buena
William Kong, el productor de El tigre y el dragón , armó casi un dream team para concretar este film con el que, según anunció, Jet Li se despedirá del cine de artes marciales. No sólo está la estrella de Héroe y Danny the Dog : Yuen Wo-Ping concibió la coreografía de las escenas de acción, la misma tarea que asumió en el film antes citado y en Matrix ; a Hang Sang Poon ( Kung Fusión ) le fue confiada la fotografía, y a Shigeru Umebayashi ( 2046, los secretos del amor ), la música.
Kong apuntó a un personaje real, Yuan Jia, el joven campeón chino que a fines del siglo XIX y comienzos del XX difundió las artes marciales entre las masas y hasta llegó a combatir por el honor de su país y por la defensa de la filosofía de las artes marciales, y para concertar todos los elementos, buscó a un veterano cineasta, Ronnie Yu, tal vez no demasiado dotado para el relato épico, pero fogueado en la acción y el terror ( La novia de Chucky y Legado de furia ). Quizá los resultados no estén del todo a la altura de semejante equipo, pero sin duda El duelo propone una historia atractiva, expuesta con impecable profesionalismo y en más de un momento deslumbrante en términos visuales, además de convertirse en un vehículo ideal para el lucimiento de Jet Li, como maestro en el combate y como más que convincente actor.
Arrogancia y redención
Huo Yuan Jia, hijo de un maestro, arrastró durante años, por culpa del asma, la frustración de no recibir clases de su padre. No obstante, desde chico se las arregló para canalizar su pasión por el wushu, que además de desarrollar fuerzas y destrezas físicas para el cuidado de la salud, la competición, la autodefensa y la disciplina mental, se ocupa sobre todo del crecimiento interior. Gracias a su perseverancia y obsesionado por la competencia y la venganza, llega a ser imbatible, pero en su arrogancia de campeón no comprende el mandato principal del arte que cultiva, y ese desequilibrio termina por convertirlo en el peor enemigo de sí mismo.
La gran batalla que se desarrolla en un gigantesco y lujoso restaurante y en la que culmina tanta violencia deja un terrible saldo de odio y sangre y marca un momento decisivo y de consecuencias atroces para el protagonista. Jia, duramente golpeado, deberá abandonarlo todo para volverse sobre sí mismo, reflexionar y buscar el camino de la salvación.
El azar lo ayudará acercándolo a personajes puros y generosos que le darán una mano y después las circunstancias históricas le ofrecerán la posibilidad de redención cuando haya que defender el honor de China frente al desafío extranjero, lo que se concreta en el espectacular y múltiple combate -nuestro héroe debe vérselas con cuatro rivales, a cual más feroz- con el que el film comienza y termina y donde el coreógrafo Yuen Wo-Ping vuelca su imaginación y Jet Li su maestría. Esa secuencia quizá sirva de compensación para los entusiastas de las artes marciales que juzguen un poco escasa la dosis de escenas de acción proporcionada por el film. Es que El duelo está primordialmente dedicada a acompañar el crecimiento espiritual del héroe y fundador de una federación deportiva china antes que a ilustrar sus dones para la lucha. Así, el relato hace tanto hincapié en el sentido último de las artes marciales y en la sabiduría oriental en general que, a falta del aliento épico, distribuye a lo largo del film abundantes frases sentenciosas cargadas de enseñanzas sobre ética y moral.
Jet Li tiene todo servido para despedirse de la mejor manera de las artes marciales y aprovecha bien esa ventaja. También se lucen Kenneth Mak (diseño de producción) y Hang Sang Poon (fotografía).





