Una adicta al consumo que enseña a ahorrar
Loca por las compras, un cuento narrado con ligereza
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Loca por las compras (Confessions of a Shopaholic, EE.UU./2009, color; hablada en inglés). Dirección: P. J. Hogan. Con Isla Fisher, Hugh Dancy, Krysten Ritter, Joan Cusack, John Goodman, John Lithgow, Kristin Scott Thomas. Guión: Tracey Jackson, Tim Firth y Kayla Alpert, sobre los libros Loca por las compras y Loca por las compras en Manhattan, de Sophie Kinsella. Fotografía: Jo Willems. Música: James Newton Howard. Edición: William Goldemberg. Presenta Buena Vista Internacional. 103 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
No parece éste el momento más oportuno para lanzar un film que evoca con risueña indulgencia las prácticas de consumo desmedido y crédito irresponsable que han contribuido a precipitar a los Estados Unidos y al mundo entero a una crisis cuyo final no puede avizorarse. De poco vale que la película pretenda asumir algún tono crítico y aleccionador acerca de la adicción al consumo y sus consecuencias, si al mismo tiempo subraya a cada rato que nada produce más placer que comprar y que nada ayuda a definir mejor la propia identidad que los objetos, preferentemente de marca, que pueden adquirirse con dinero. Poco importa, claro, que alcanzar ese éxtasis imponga gastar más de lo que se posee: para eso están las tarjetas, llaves mágicas que permiten hacer realidad, ahora mismo, cualquier sueño. Mañana, ya se verá. Y, en todo caso, el problema será para el cobrador, que deberá perseguir al dispendioso y, por lo tanto, se convertirá en el villano de la película.
Aparte de ese costado bastante obsceno (por mucho menos de lo que aquí se le festeja a la heroína del film, hay mucha gente real en la calle o en las filas de desocupados), la historia tampoco resulta generosa en hallazgos cómicos. El cuento, narrado con el ritmo atropellado y la ligereza de un cartoon , habla de la periodista adicta a las compras cuyo sueño es trabajar en Allette , un magazine de modas, pero termina haciéndose famosa en una revista sobre ahorro y finanzas, en la que libra una guerra contra las tarjetas, brinda un servicio de defensa del consumidor y predica todo lo que ella es incapaz de hacer. Por supuesto, tiene un jefe gentil y buen mozo que la consiente, una compinche de paciencia infinita y la gran fortuna -concedida por un guión lleno de insensateces y giros caprichosos- de que cada resbalón suyo sea interpretado como una proeza atlética.
Todo para montarse sobre la onda actual de comedias sobre modas y para que Isla Fisher (la de Los rompebodas ) exhiba su vis cómica (aunque a veces sólo se la vea hacerse la graciosa), mientras a su alrededor, entre colores chillones, maniquíes animados, corridas, exageraciones y un palidísimo romance, se hace un verdadero despilfarro de talento: de Joan Cusack, John Goodman y Kristin Scott Thomas al muy moderado Hugh Dancy. Al australiano P. J. Hogan es preferible seguir recordándolo como director de El casamiento de Muriel y La boda de mi mejor amigo .
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