
Una audaz alternativa animada
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"Mamá ¡soy un pez!" ("Help! I´am Fish", Dinamarca-Alemania/2000). Producción de dibujos animados dirigida por Stefan Fjeldmark y Michael Hegner. Guión: Karsten Klllerich y John Olsen. Director de arte: Matthias Lechner. Música: Soren Hyldgaard y William Motzing, interpretada por The Irish Film Orchestra and Choir. Presentada por Buena Vista International Duración: 80 minutos. Apta para todo público
Nuestra opinón: buena
Como una audaz alternativa a la oferta de dibujos animados producidos por los estudios norteamericanos y japoneses, realizadores nórdicos y alemanes, con artistas y técnicos de otros países europeos, se lanzaron a imaginar una aventura subacuática con un sutil mensaje ecológico y mucho humor y poesía.
El resultado es más que atractivo. El film trata de tres chicos -Fly, su hermana Stella y su primo Chuck- que, desobedeciendo las órdenes de sus familiares, salen a pescar y quedan atrapados en una peligrosa aventura al descubrir accidentalmente a un extraño, bondadoso y atolondrado científico convencido de que en poco tiempo más el planeta quedará cubierto por el agua.
El científico se obsesiona con elaborar una pócima que pueda transformar a los hombres en peces. Los tres pequeños héroes deciden ayudar al profesor, aunque quedan inmersos en una serie de alocadas situaciones cuando se convierten en peces y están obligados a luchar contra un monstruo marino de pérfido carácter que aspira a dominar el mundo submarino, y contra su compinche, un tiburón todo dientes y nada de inteligencia.
El relato se interna sin esfuerzo en esos cuentos de hadas acerca de la amistad y del coraje, y logra la emoción suficiente como para que los niños, destinatarios naturales del film, reciban gratamente esta trama urdida con inteligencia y encanto.
Los tres protagonistas de la fábula apuestan a ofrecer un mensaje solidario y entretenido en su viaje al fondo del mar. Y para que sus idas y venidas entre peligros y emociones tuviesen mayor calidez, los realizadores los rodearon, además de ese profesor simpático, de Shasha, un hipocampo inteligente y servicial que se convierte en el mejor amigo de Stella, y de una serie de personajes que apuntan a la moraleja final de la historia: demostrar que la bondad siempre triunfa sobre la maldad.
"Mamá ¡soy un pez!" está confeccionada con primoroso cuidado y elegante textura, lo que invita fervorosamente a que los mayores que acompañen a los niños puedan también entretenerse sin esfuerzo.
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