
Una australiana con el halo de Lucille Ball
Isla Fisher, la esposa de Sacha Baron Cohen, logró su primer protagónico en una comedia de P. J. Hogan
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NUEVA YORK.- En medio de la profunda recesión económica que afecta a todo el mundo, Loca por las compras podría parecer un poco desubicada y a destiempo. Pero para su protagonista, la australiana Isla Fisher, la historia de la compradora compulsiva Rebecca Bloomwood puede servir como fábula con moraleja para quienes gastan más de lo que deberían.
"Creo que la película llega en un momento muy adecuado. Si bien cuando la filmamos había otro contexto económico, el film cuenta una historia de redención en la que la protagonista se enfrenta a las duras lecciones que todos debimos aprender recientemente, y eso me parece que la vuelve una buena advertencia sobre los derroches que hacemos y la frugalidad que se requiere", señaló a LA NACION la actriz pelirroja, que se convirtió en una revelación cómica tras su papel secundario en la hilarante Los rompebodas (2005).
Nacida por casualidad en Muscat, capital del sultanato de Omán, donde su padre trabajaba para las Naciones Unidas, Fisher, que ahora tiene 33 años, tenía una sólida carrera en Australia, donde, además de participar en la popularísima telenovela Home and Away, había escrito dos best sellers para adolescentes, Seducida por la fama y Embrujada . En Hollywood, había hecho algunos papeles menores en películas, como Scooby-Doo (2002) y Yo amo Huckabees (2004), pero fue hasta Los rompebodas que le llegaron roles más sustanciales, como en el thriller El vigía (2007) y la comedia romántica Definitivamente, tal vez (2008).
Graduada de la prestigiosa escuela de payasos de Jacques Lecoq, en París, amante de Monty Python y esposa del cómico británico Sacha Baron Cohen ( Borat ), todo indica que la comedia abierta y sin aditivos es el camino seguro para Fisher. Y fue por eso que el director australiano P. J. Hogan ( El casamiento de Muriel ) se animó a darle su primer protagónico en Loca por las compras , historia basada en la exitosa serie de novelas de la británica Sophie Kinsella, N om de plume, de Madeleine Wickham.
Fisher encarna a Bloomwood, una endeudadísima periodista adicta a las compras que trabaja para una decadente revista de temas del hogar mientras sueña con escribir sobre moda para la ficticia Alette , versión exagerada de Vogue . Cuando se abre una posibilidad de empleo, en una publicación financiera de esa misma editorial, Bloomwood hace todo lo posible para ganar el puesto y ascender en la compañía, aun, si para ello debe seducir a su editor (Hugh Dancy) y escribir una columna sobre cómo gastar con sentido, pese a que a ella la persigue un recolector de deudas de tarjetas de crédito.
-¿Tuviste alguna duda en embarcarte en un proyecto sobre el mundo de la moda después de los tan exitosos Sex and the City y El diablo viste a la moda ?
-No, porque Sex and the City todavía no había sido lanzada cuando empezamos a filmar hace dos años, y El diablo viste a la moda no me parece que tenga los elementos de comedia directa que tiene Loca por las compras . Tuve dudas, pero por otras razones. En primer lugar, porque se trata de mi primer protagónico y por ello iba a ser responsable de todo el tono de la película. Además, físicamente sabía que sería muy ex-
tenuante, porque no son sólo chistesque se dicen, sino que requiere movimientos corporales graciosos.
-¿Es cierto que como investigación asististe a reuniones de compradores compulsivos?
-Participé de varias reuniones de deudores anónimos, en las que aprendí que hay distintas razones que empujan a alguien a comprar compulsivamente. Está la compra-trofeo, la compra para adquirir una cierta imagen, la compra para coleccionar, la compra bulímica, etc. A mí me gustaría pensar que compro, principalmente, por necesidad, comida y ropa sobre todo, pero no siempre es así.
-¿Qué te gusta comprar? ¿Qué fue lo último que compraste?
-Me encanta comprar libros y antes tenía una fijación con los zapatos que por suerte ya superé. El volverte mamá [su hija con Sacha Baron Cohen, Olive, nació el 17 de octubre de 2007] hace que ya no puedas usar tacos altos y eso terminó con mi adicción por los zapatos. Más allá de eso, soy muy errática para comprar y, muchas veces, termino con cosas que ni siquiera uso. Lo último que compré fue ropa interior térmica para venir al frío de Nueva York. Pero hace unas semanas, desde mi casa en Londres, compré un aparato para cocinar pescado totalmente innecesario, ya que podés usar cualquier sartén normal. Pero cuando vi el aviso por TV, me pareció que revolucionaría mi cocina. No ha sucedido.
-¿Creés que la adicción a las compras es una característica más femenina que masculina?
-No, la diferencia es que los hombres compran generalmente cosas mucho más caras -grandes equipos de audio y video, autos, motos, lo último en tecnología- y por eso parecen comprar menos.
-¿Cómo definirías a una adicta a las compras?
-No quisiera entrar en terreno médico, pero para mí es una persona cuya vida se ha vuelto inmanejable por su compulsión a comprar, que la hace sentir una adrenalina única, como le sucede a cualquier adicto.
-Por tus roles cómicos, muy físicos, se te ha comenzado a comparar con Lucille Ball. ¿Te ves volviendo a papeles más dramáticos?
-No, por favor, no me compares con Lucille Ball, ella era genial. Me halaga mucho que lo sugieran, pero yo no me veo en lo más mínimo como ella. En cuanto a los dramas, no tengo problema con ese u otros géneros. Hacer comedia me resulta más divertido y relajante, aunque creo que también es más difícil: viendo una película, yo puedo soportar un drama malo hasta el final, pero no puedo hacerlo con una comedia.
-¿Tenés algún plan para grabar junto con tu marido?
-Me encantaría trabajar con él, creo que es el hombre más divertido que he conocido en mi vida. Pero, por ahora, no tenemos nada planeado en cuanto a películas, nuestro gran proyecto juntos es nuestra hija. Lo que sí te puedo decir es que cualquier cosa que hagamos no quiero verlo nunca más en un traje de baño amarillo, como el que usó en Borat; esa imagen afectó mucho nuestra vida sexual.





