
Una llave que abre la puerta al terror
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"La llave maestra" ("The Skeleton Key", EE.UU./2005). Dirección: Iain Softley. Con Kate Hudson, Gena Rowlands, Peter Sarsgaard, John Hurt, Joy Bryant y otros. Guión: Ehren Kruger. Fotografía: Dan Mindel. Música: Edward Shearmur. Presentada por United International Pictures. Hablada en inglés. Duración: 104 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años, con reservas.
Nuestra opinión: buena
Una tenebrosa mansión en las ciénagas y pantanos del sur del Louisiana es el derrumbado hogar de un matrimonio atrapado por una cultura de extraños rituales y sádicos maleficios. Ambos viven entre secretos sombríos y un pasado que los acorrala en esa casona misteriosa a la que una lejana leyenda los obliga a insertarse en supersticiones nacidas de un crisol de influencias africanas, caribeñas y españolas.
Hasta ese lugar llega Caroline, una enfermera descreída de brujerías y magia negra para hacerse cargo de la atención del hombre, al que un derrame lo dejó virtualmente paralizado y mudo y ya muy cercano a la muerte y aterrado por las sombras fantasmales de su esposa, que se apoya en claves milenarias para sobrevivir en esa atmósfera tan tétrica como solitaria.
Pero para Caroline ese embrujado espacio no tiene demasiada importancia. Ella está allí para cumplir con su labor de buena samaritana hasta que algunos signos le advierten que el terror domina ese micromundo que día tras día le va descubriendo elementos de inquietante tensión: en la casa no existen los espejos, una buhardilla esconde una intrigante mezcla de antigüedades, y puertas y ventanas dan lugar a un terrorífico clima que inunda la mansión y la convierte en un espacio en el que comienzan a ocurrir pequeños detalles y hechos inexplicables. ¿Qué esconde ese espacio decrépito? ¿Qué elementos del pasado llegaron hasta estos días en medio de brujerías y de una terrorífica atmósfera que Caroline se dispone a investigar?
Dentro del género de horror, "La llave maestra" recorre un árido camino en el que la magia folklórica entra en conflicto directo con el sentido común y la pragmática forma de pensar de esa enfermera cada vez más perturbada. Así, sobre la base de un logrado suspenso y de un ámbito tenebroso, la historia va descubriendo los secretos de ese matrimonio, al que se le suma un abogado al que la historia otorga una vuelta de tuerca, y convierte al film en un interesante ensayo acerca del bien y del mal.
El director Iain Softley aportó un sólido oficio y, apoyado por impecables rubros técnicos, logró un interesante relato en el que el suspenso, el ámbito de su desarrollo y las tétricas aventuras de la protagonista permiten que conviertan al film, mucho más allá de las convenciones del género, en una producción en la que el miedo se une a lo gótico en una interesante propuesta para los seguidores del género.
Kate Hudson, actriz que aportó indudable simpatía en numerosas comedias, logró aquí el necesario carisma para encarnar a esa enfermera que, poco a poco, va descubriendo secretos milenarios, en tanto que dos figuras de relieve -Gena Rowlands y John Hurt-, demostraron una vez su indudable oficio para encarnar a ese matrimonio atrapado por supersticiones, maldades y sádicas intrigas. El film queda, pues, como una nueva versión del horror basado en esos cuentos de brujería que, en su larga historia, la cinematografía norteamericana aportó con imaginación en medio de conflictos que permiten seguir con interés estas historias que, como en este caso, cruzan el umbral de la lógica para insertarse en lo tenso y dramático.





