
Una película para ponerse incómodo
El jueves se estrenará el último trabajo de Lucile Hadzihalilovic, esposa del director Gaspar Noé
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En la brutal película "Solo contra todos", su director, Gaspar Noé, le advertía al espectador con un alarmante time code en pantalla que tenía 10 segundos para abandonar la sala porque se venía "lo peor". En el otro extremo de esa provocación, su mujer y montajista, Lucile Hadzihalilovic, que ya aprendió ciertos ardides, también busca tocar al espectador de su opera prima, "Innocence", que se estrenará el 28 de julio. Desde el inicio, sólo se oye un sonido extraño que acompaña en fondo negro a una interminable lista de créditos antes de que la película, finalmente, ¡comience!
"Los créditos al final de una película muchas veces sirven para que el espectador se reponga de lo que vio -cuenta Lucile por teléfono a LA NACION-. Yo preferí que el espectador se quedara brutalmente pensando en la escena final, la de esa fuente fálica de agua. Y, por otra parte, es una pequeña prueba que el espectador debe pasar antes de introducirse en la atmósfera de la película."
Conviene advertir al espectador que no espere encontrar la violencia sensacionalista de Gaspar Noé en "Innocence". Sin embargo, la francesa Lucile Hadzihalilovic, de 44 años, ganadora del premio Nuevos Realizadores del Festival de San Sebastián, consigue desde la pulcritud de su imagen y la calma de su narración, plantear toda una incomodidad y una rara angustia que recorre la película, donde el recato y la sutileza toman las riendas del misterio.
La directora trabaja la novela del alemán Frank Wedekind ("Mine-Haha", subtitulada "La educación corporal de las niñas"), que transcurre en un misterioso internado de niñas, en cuya superficie todo está teñido de cierto aire paradisíaco, pero en cuyos subterráneos sucede algo extraño, que nunca se llega a develar.
La directora asegura no haberse guardado información sobre lo que sucede. "El hecho de no saber exactamente de dónde viene la angustia que flota en el aire es lo que yo encontré tan interesante para contar. Me interesó que nada pasara, en el fondo, y que la película también fuera como la fantasía de las niñas y su miedo a crecer. Alguien me dijo que, en su opinión, la película transcurre en una escuela bastante normal sólo que las niñas se inventan esa forma de ver el mundo. Y yo creo que es bastante cierta esa apreciación. Pero esa angustia contamina todo. Y eso es lo que yo considero el tema del film."
Aun así, con la distancia que plantea Hadzihalilovic, la película horrorizó a mucha gente en Europa, que encontró en la trama una especie de pedofilia sugerida. "En Europa, hay mucha paranoia sobre cómo se mira a los niños hoy -responde la directora-. Efectivamente, hay mucha gente que piensa que las niñas de la película tal vez fueron violadas o que en ese colegio hay una historia de prostitución. Pero no es ésa mi interpretación. Me da gracia que haya espectadores que vean esto; yo creo que es una proyección de ellos. De todos modos, esto proviene de la angustia que se vive en la sociedad de hoy."
Personalidades diferentes
Ciclos, estaciones del año, moños de colores que cambian el status de una alumna, un cajón de muertos que no contiene precisamente un cadáver, una profesora que adelanta con pesimismo que "no todas las orugas se convierten en mariposas", otra que selecciona a una pequeña bailarina por sus rasgos físicos. Lucile Hadzihalilovic trabaja las transformaciones del tiempo en "Innocence" de manera muy simbólica, pero con gran sutileza y riqueza de imagen.
Lejos del estilo Noé, que hasta ahora imprimió de fuerte contenido social a sus películas, el universo de Lucile prefiere desplegarse en una realidad mucho más confusa. "Eso fue lo que me gustó de la novela de Wedekind, que está contada como una utopía, como un cuento, como un dispositivo muy extraño y visual, en una escuela alejada del mundo, que no es ni totalmente fantástica ni totalmente real. Y yo traté de cuidar su costado onírico, un poco como si se tratara de una especie de sueño donde uno no sabe muy bien en qué época transcurre y donde uno no explica todo."
Ella elogia las películas de su marido. El ha dicho, por ejemplo, que la verdadera violencia de "Solo contra todos" proviene del montaje de Lucile. Pero ella dice que no comparte esa visión del mundo. "Con Gaspar tenemos una productora juntos, con la que hicimos nuestros primeros films: no teníamos plata y trabajamos uno junto al otro porque era más fácil pedirnos favores entre nosotros. Entonces, yo hice el montaje de sus dos primeras películas y él hizo la cámara de la mía, «La bouche de Saint Pierre». Pero nunca nos hemos podido sentar a escribir un guión juntos ni lo haremos, porque no nos pondríamos nunca de acuerdo. El es una persona que pasa al acto, es decir, que hace las cosas que piensa. Mientras que en mi caso, las cosas se quedan en mi cabeza más tiempo. Nos interesan muchas cosas parecidas. Pero no vemos las cosas de la misma manera", explica esta directora influenciada por el cine americano e italiano de los años 60 y 70, por la figura de Stanley Kubrick, las películas de vampiros, las francesas de Robert Bresson, las de Martin Scorsese y el cine de Dario Argento.
Por el momento, cada uno escribe el guión de su próxima película. Para cuidar el matrimonio, ella prefiere no deslizar ningún tipo de comentario respecto de los proyectos de Noé. Se disculpa. Y en cuanto a los suyos, apenas si contará que está trabajando en una película de terror. "Será una historia iniciática, pero esta vez con varones. No un film fantástico clásico, sino de sensaciones, mitad mental y mitad físico. Estará más cerca del terror japonés. Podría decir que está cerca de Kafka, pero claro, será una película, no un texto literario." Lucile no cuenta nada más. Vuelve a quedarse con las llaves del misterio.



