
Una película sobre el encierro
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Tomás Lipgot y Christoph Behl se conocieron en la Universidad del Cine, de donde egresaron con el título de directores de cine, y la amistad entre ambos, además de su necesidad de rodar un largometraje, hizo que sus esfuerzos se unieran para Fortalezas , que se estrenará mañana.
Lipgot, nacido en Neuquén, ya había realizado numerosos cortometrajes, se había desempeñado como sonidista en varias películas y había escrito, dirigido y producido en 2004 el largometraje Casafuerte . Behl, nacido en Alemania, viajó en 1998 a Bolivia, donde fue asistente de cámara y coordinó talleres cinematográficos entre ese país y su lugar de nacimiento. Ya en Buenos Aires, fue montajista y rodó su ópera prima, Pachamama bajo el asfalto .
"Hacía mucho tiempo que queríamos asociarnos para hacer Fortalezas –dice Lipgot–, pero siempre tropezábamos respecto de la forma que les daríamos a estas historias de personajes que viven encerrados en instituciones de reclusión. Finalmente decidimos estructurar un guión."
"Con Fortalezas –explica Behl– hubo un cambio rotundo en mi vida. Me hizo madurar, cambiar, tomar conciencia de la vulnerabilidad del cuerpo y de la fragilidad de la mente. El film fue un viaje directo hacia lo que nunca quise ver: la locura, la vejez, la violencia y la enfermedad." Pero ambos coinciden en que no es una película que habla sólo de dolor, sino que se detiene también en la esperanza. El rodaje tuvo lugar en el Hospital Neuropsiquiátrico Borda, en la cárcel N° 32 de Florencio Varela, en el hogar de adultos San José y en el hospital Baldomero Sommer, antigua colonia de enfermos de lepra.
"Nuestra película –señala finalmente Lipgot– es tanto un documental como una historia de ficción, ya que utiliza a su conveniencia las leyes de construcción de ambos géneros. Cuando invité a Christoph a codirigirla, su visión acerca del documental me permitió modificar la concepción prejuiciosa y despectiva que tenía acerca de este género", concluye el cineasta.



