Valioso telefilm nacional
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"Sin intervalo". Telefilm argentino (2003) en video y pantalla grande presentado por Buenos Aires Producciones. Dirección e idea original: Teresa Costantini. Con María Vaner, Hilda Bernard, José Luis Alfonzo, Silvia Baylé, Boy Olmi, Alejandro Awada, María Socas, Verónica Elizalde, Luis Alvarez y Silvia Sosto. Fotografía: Héctor Morini. Directora de arte. Mercedes Alfonsín. Música: Fernando Kabusacki. Producción ejecutiva: Daniel Pueyrredón. En Espacio K, Costa Rica 4968, los jueves y viernes, a las 21, con entrada libre y gratuita.
Nuestra opinión: buena
Dentro de un método totalmente novedoso en cuanto a guión e interpretación, Teresa Costantini elaboró "Sin intervalo", un telefilm tan valioso como ejemplar de un camino digno de seguir por la cinematografía argentina. La directora, cuya trayectoria artística abarca, además, la escritura de guiones, la interpretación y la puesta teatral, enfrentó aquí un desafío tan audaz como inédito: elaboró un entramado con un guión no convencional cuyos actores debieron redondear sobre la base de improvisaciones.
El eje temático se centra en Deborah Martin, una diva ya retirada de su actividad en la pantalla y en el escenario que vive, acompañada de una fiel y solícita mucama-secretaria, en una mansión en la que parece que el tiempo se ha detenido entre recargados recuerdos de una existencia que la ex famosa estrella no desea sepultar en el olvido.
Un día decide reunir a su familia, con la cual no mantiene una muy estrecha relación. Sus extrañados parientes -hijos y nueras, además de su madre paralítica- concurren a la cita más por curiosidad que por devoción. Esa fauna humana va demostrando, mientras espera que la diva haga su aparición en la comida que preparó para sus invitados, una serie de secretos, mentiras, celos, humillaciones y rencores.
Mentiras y verdades
Todos y cada uno de ellos se quitan las máscaras de sus complejas existencias y quedan al desnudo con sus egoísmos y sus envidias. La reunión familiar es el detonante para que afloren las verdades y los arrebatos de esos personajes que tejen y destejen sus frustraciones y sus más íntimas incógnitas.
La idea original de Teresa Costantini era tan astuta como audaz al dejar que el elenco pusiese de su parte tanto sus virtudes actorales como su habilidad para dialogar y moverse sin una marcación previa. El resultado llegó a buen puerto, a pesar de algunas deficiencias en el movimiento de cámaras -algo comprensible en toda improvisación- y, así, "Sin intervalo" se convierte en una propuesta atípica y renovadora en el cine.
Para esta experiencia se necesitaba un elenco de primer nivel que tuviese la inteligencia y la sensibilidad de plegarse a la idea de Teresa Costantini. En este rubro no hubo notorios baches, ya que tanto el trabajo de María Vaner, impecable en su diva inmersa entre la venganza y la locura, como las labores de Hilda Bernard, Boy Olmi, Alejandro Awada, José Luis Alfonzo y María Socas supieron estar a la altura de este desafío actoral.
A ellos se le sumaron Silvia Baylé, Verónica Elizalde, Silvana Sosto y Luis Alvarez, que también demostraron una infrecuente calidad para sostener esta dramática trama con sorpresivo final. Teresa Costantini tampoco descuidó los aspectos técnicos, y así la fotografía, la dirección de arte, la música y el vestuario apuntalaron este novedoso proyecto que, ya puesto en pantalla, habla de una indudable intención de conducir al cine por carriles nunca transitados.
