
Versión elemental de un personaje famoso
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Isidoro, la película (Argentina/2007). Dirección: José Luis Massa. Voces: Dady Brieva, Luciana Salazar, Gustavo Bonfigli, Sebastián Costa, Mariano Chiesa, Miguel del Sel y Mario Pereyra. Guión: Axel Nacher, Marcelo Palomares y Daniel García Molt, basado en los personajes de Dante Quinterno. Música y canciones: Francis Smith. Edición: Adrián Martínez. Dirección de arte: Edgar Simkin. Sonido: Jorge Stavropulos. Presentada por Pachamama Films. Duración: 80 minutos. Calificación: para todo público.
Nuestra opinión: regular
Isidoro, la película es, en el mejor de los casos, un ejercicio de nostalgia para padres, tíos y abuelos que, ante la "obligación" de llevar a los chicos al cine en vacaciones de invierno, pueden elegir una propuesta que al menos les ofrece la posibilidad de recordar a los personajes que leyeron de jóvenes en la clásica historieta apaisada creada por Dante Quinterno. En muchos sentidos, esta apenas discreta transposición cinematográfica del cómic sobre el incansable playboy y representante arquetípico del chanta porteño que es Isidoro Cañones resulta una película pensada más para los adultos que para los niños. La música setentista de Francis Smith (con clásicos temas como De boliche en boliche o Estoy hecho un demonio ), el fuerte tono erótico del personaje de Cachorra (inspirado e interpretado por Luciana Salazar), la aparición de un Aníbal Troilo animado, las referencias a la saga de James Bond y los guiños cómplices a los viejos lectores con términos arcaicos como "botarate", "badulaque", "mequetrefe" o "sotreta" conforman un combo que, sin lugar a dudas, tiene mayor chance de despertar alguna sonrisa cómplice entre los adultos antes que fascinar a los más pequeños. A nivel técnico, puede decirse que el resultado de esta mixtura entre la animación tradicional en 2D y la generada por computación en 3D (que, obviamente, a estas alturas es la predominante) resulta mínimamente digna, incluso superior al de las dos anteriores películas de José Luis Massa basadas en otro personaje de Quinterno: Patoruzito. El problema, claro, surge a la hora de las comparaciones si el parámetro que se toma es, por ejemplo, una producción de Pixar como Ratatouille , también en cartel para este receso escolar. Pero, si bien la película puede funcionar como recuperación melancólica y no resulta un despropósito formal, el mayor problema de este salto de Isidoro al cine tiene que ver con la construcción elemental de los personajes, con el caótico desarrollo narrativo y con el escaso interés que su caprichosa trama puede generar como para sostener durante poco más de una hora la atención de los más chicos.
Intentar describir la historia de la película puede convertirse en un ejercicio ya no sólo irrelevante sino directamente imposible de ser resumida en uno o dos párrafos. Basta con indicar que el antihéroe (la voz de Dady Brieva) se dilapida en viajes, apuestas y compras suntuosas con la herencia anticipada que le da el Coronel Cañones (Gustavo Bonfigli) y termina exportando su sabiduría noctámbula a un improbable reino africano, mientras resuelve una trama de espionaje internacional por el control de un combustible ecológico llamado Flama 1.
Se sabe que a la mayor parte del público no le importa demasiado, en este tipo de productos, la coherencia de su trama, pero sí es necesario (fundamental) que la misma tenga el suficiente humor, delirio creativo, capacidad de identificación, tensión y suspenso como para que la combinación entre comedia y aventura fluya y funcione de manera articulada. Es aquí donde el autoproclamado rey del jet set que encarna Isidoro resulta un protagonista tan unidimensional, rudimentario y anodino como la construcción cinematográfica que le da cabida. La animación en la Argentina avanza en términos formales. Es hora de que, al mismo tiempo, se produzca una mejora similar en la eficacia de sus historias.



