
X Men 2: mutantes en segunda vuelta
A 40 años de su creación, los personajes del célebre cómic regresan al cine con más efectos especiales
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LOS ANGELES.- En 2000 cuando "X-Men" se estrenó en los cines alrededor del mundo, la película, basada en una historieta que presenta a un grupo de mutantes como los superhéroes perseguidos por la misma gente que pretenden salvar, provocó una reacción diferente en cada una de las personas que la vieron. Para los que no conocían nada de la historia de estos personajes creados en 1963 por el legendario dueño de la empresa Marvel, Stan Lee, la película supuso una novedad y un buen film de acción. Para los fanáticos significó ver sus fantasías infantiles en pantalla grande. Para unos y otros el film cumplió con sus expectativas, al menos es lo que demuestran las cifras: recaudó casi 300 millones de dólares internacionalmente y se transformó en un fenómeno tan impresionante como las revistas que lo inspiraron.
Ahora, pasado mañana se estrenará en todo el mundo, la Argentina incluida, "X-2", la segunda parte de esta historia que utiliza a extraños superhéroes para hablar de temas como la discriminación y el racismo. Con todos los elementos de los mejores films de acción, por supuesto.
Esta vez, el director Bryan Singer ("Los sospechosos de siempre") no tuvo que soportar la presión de tener que conformar a los muchos fanáticos que tiene esta historieta que no sólo ya cumplió los cuarenta años, sino que casi desde sus primeros años es una de las más vendidas en su género. Satisfechos por cómo Singer había retratado esos personajes, situaciones y lugares que ellos conocían desde hace tanto tiempo en papel, los seguidores de los superhéroes mutantes apoyaron el primer film y ahora les tocará juzgar el segundo.
"La otra vez poseía un montón de ideas que por no tener la experiencia y los recursos necesarios no pude explorar y esta vez sí. No sólo en el nivel de la acción y los efectos especiales, sino también en el desarrollo de las relaciones entre personajes. Esta es la película que habría hecho la otra vez si hubiese tenido los recursos", cuenta Singer a LA NACION.
Entre una y otra película hay cosas que permanecen -los personajes centrales-, algunas nuevas y otras que ya no están. Y todo es más grande. Para empezar, el presupuesto pasó de 75 a 125 millones y se nota. Especialmente en los efectos especiales que se lucen desde la primera escena, una secuencia de acción en el corazón de la Casa Blanca. Allí, se presenta uno de los nuevos personajes, un mutante llamado Nightcrawler, interpretado por Alan Cummings ("La fiesta de aniversario"). De color azul, ojos amarillos y pezuñas en lugar de dedos, atacará al presidente de los Estados Unidos, lo que provocará el comienzo de una persecución de los de su clase organizada por el gobierno. Una persecución que tendrá como blanco al profesor Charles Xavier (Patrick Stewart) y a su alumnado de niños y jóvenes mutantes. Claro que en el mundo de los "X-Men" no todo es lo que parece. Detrás de la caza de mutantes está un misterioso militar, el general Stryker (Brian Cox), interesado en eliminar a sus enemigos por razones que no conviene develar.
Más allá de los efectos especiales y de las excelentes escenas de acción, para Singer el verdadero corazón de esta película es la búsqueda de la identidad. Especialmente representada en las tribulaciones del personaje más popular, Wolverine, interpretado por el australiano Hugh Jackman.
"Dirigí películas tan diferentes entre sí como "Los sospechosos de siempre", "El aprendiz" y "X-Men" y si hay un punto en común en ellas creo que tiene que ver con la identidad. En todas hay gente que no es lo que parece en la superficie. En "Los sospechosos..." un criminal peligroso se esconde debajo de la fachada de un discapacitado, en "El aprendiz" un nazi se esconde en el papel del vecino de al lado, y en "X- Men" hay un grupo de héroes en una escuela que se supone es para chicos superdotados. Creo que todas tienen que ver con buscar mi propia identidad. Soy adoptado y por eso me identifico con el proceso de Wolverine. Yo no sé quiénes son mis padres biológicos y siempre hago una analogía entre Wolverine, que no tiene recuerdos de su pasado, no sabe cómo llegó a ser lo que es, y es adoptado por esta familia que son los hombres X, y mi historia. La gran pregunta de la película es cuál es tu verdadero origen y si eso te define como persona", dice Singer.
Desde el primer film, "X-Men" se diferenció de otros basados en héroes de historieta. No se trata de un unipersonal, como "Superman", "El Hombre Araña" o "El Increíble Hulk"; aquí hay un elenco que abarca varias generaciones y necesita de diferentes tipos de actores. Entre las filas de los "X-Men" que vuelven hay dos ganadoras del Oscar: Halle Berry y Anna Paquin, la ex actriz infantil de "La lección de piano", y uno de los actores más prestigiosos del mundo, Ian Mc Kellen. Y, además de Wolverine (Jackman), volverán los personajes más populares de la saga: Cyclops (James Marsden), Jean Grey (Famke Janssen) y Mystique (Rebecca Romijn- Stamos), que esta vez tendrán más protagonismo y mostrarán una faceta más evolucionada de sus personajes. Es que en el universo de los mutantes nada es definitivo, todo cambia, incluso los enemigos. Si en la primera película Magneto, el personaje de Mc Kellen era el villano, aquí es un aliado de los X-Men frente al malvado Stryker .
"Cuando me ofrecieron este papel y me dijeron que era una película basada en una historieta, dudé. Pero después me explicaron que en el elenco estaban Mc Kellen, Stewart y Berry y que la dirigía Bryan Singer. Vi el guión y me encantó. Me di cuenta de que era el tipo de proyecto que te ofrecen, si tenés mucha suerte, una vez en la vida", cuenta Paquin -que interpreta a Rogue, una mutante adolescente que absorbe la energía de los demás con sólo tocarlos-, sentada junto a Shawn Ashmore y Aaron Stanford, Iceman y Pyro, respectivamente, dos nuevos personajes que se incorporarán a la trama. Cada uno de estos papeles tiene, según sus intérpretes, una cuota de profundidad y humanidad que, por sus disfraces y unas escenas cargadas de acción y efectos especiales, puede no percibirse inmediatamente.
El club de los azules
"Cuando tu despertador suena a las dos de la mañana no lo podés creer. Era la hora en la que me tenía que levantar para sentarme en la silla del maquillador", se ríe resignada Romijn Stamos, que en esta película, como en la anterior, aparece casi desnuda cubierta apenas por una espesa capa de pintura azul que tardaban casi seis horas en aplicarle. Sólo ella podía entender el sufrimiento de Cummings, un actor de cine y teatro que nunca imaginó que ser un mutante era tan difícil. "Cuando me ofrecieron el papel y me dijeron que el maquillaje era extenuante, pensé que ya había hecho cosas similares, pero cuando estaba más de cuatro horas sentado con el maquillaje, lentes de contacto y rodeado de gente no podía creerlo. Me sorprendía que nadie dijera que me dejaran en paz", dice el actor británico. Juntos, los mutantes azules formaron una pequeña cofradía en el set de filmación, una complicidad que mantienen a la hora de las entrevistas.
"Parecíamos una vieja pareja de casados quejándonos todo el tiempo. Para soportarlo, creábamos juegos mentales y hasta nuestro pequeño baile de personas discriminadas por ser azules que esperamos que no sea incluido en el DVD", bromean juntos.
Debajo de todo ese maquillaje y de los efectos especiales que los involucran, Mystique y Nightcrawler son los personajes más humanos de la trama. En esta película todos los mutantes, sean azules, tengan garras de metal, poderes telepáticos o la capacidad de congelar lo que tocan, son más humanos que los hombres comunes que los rodean.

