
Contra el buen cine no hay revelación anticipada que pueda arruinarlo
El alerta constante en contra de conocer la trama de un film antes de verlo se convirtió en una pesadilla de época; no obstante, suele ser sólo una herramienta de marketing
5 minutos de lectura'

Ya no podemos mirar al costado, patear la pelota afuera, hacernos los distraídos. Los aficionados a la ficción venimos desde hace años barriendo bajo la alfombra un tema tabú que suele tomarse a la ligera o sólo de manera humorística. No es el erotismo o el sexo, no es la pertinencia de la sangre y lo violento. Tampoco la tendencia de mucho entretenimiento contemporáneo a sobre-explicar todo y aleccionar a las masas. El tema es el miedo al spoiler, en inglés “arruinador”, el detalle o dato de una trama que, se saberse de antemano, aniquila un relato.
Esta semana se hicieron virales en X y otras redes declaraciones del especialista en cine Sebastián De Caro sobre el asunto. Su posición es compartida por muchos de los que nos dedicamos a la difusión y la crítica del cine: si saber el desenlace o una escena, o un detalle -por clave que sea- de una película o serie arruina un film, pobre film era. Y, además, que una película o una serie es mucho más que el relato que pone en escena (en general los spoilers son narrativos). Adherimos, aunque con no poca perplejidad y algunos “peros”.
La primera proviene del hecho constatable de que la “spoilerfobia” es algo de generaciones más jóvenes. Es cierto que conocer de antemano el truco final de El Golpe, o enterarnos de que Darth Vader es el padre de Luke Skywalker cambia absolutamente la experiencia de acercarse a esas películas. Pero eso no arruina la visión, ni mucho menos la revisión, del simpático trabajo de Robert Redford y Paul Newman ni las bellas y abundantes aventuras de El Imperio contraataca. La prueba es justamente volver a ver las películas. Si se disfrutan, el spoiler es tan real como un unicornio verde.
La primera visión del final de Sexto sentido genera una trompada emotiva. Pero si uno vuelve a ver la película con el secreto ya conocido, deja de ser una película de terror para convertirse en un melodrama sobre culpas, pérdidas y aceptación del duelo. A su director, M. Night Shyamalan, se lo suele condenar por esos golpes de efecto, esas sorpresas que parecen ser el núcleo de sus películas, en lugar de seguir a sus personajes, que son mucho más interesantes que esos trucos. Shyamalan es un buen ejemplo de realizador que hace del giro y la sorpresa casi una necesidad, lo que convertiría al spoiler en su principal enemigo. Pero conviene rever por lo menos algunas de sus películas (Sexto..., El Protegido, Señales, La Aldea y Fragmentado) para notar que el “truco” no importa: lo que nos conmueve en sus obras buenas excede con mucho la sorpresa.

Dicho esto, es cierto también que es preferible, al menos en las reseñas de estrenos, no arruinar la primera experiencia de visión con detalles que juegan con el espectador. Hitchcock, que fue un genio del cine y un genio del negocio, lo sabía muy bien y por eso es que prohibía que los espectadores entrasen a ver Psicosis con el film empezado. Pero esto no sucede con todos los films ni con todos los detalles de cada película. Hoy ya sabemos que la estrella -Janet Leigh, nombre que en realidad ya no le dice nada a la mayoría de los espectadores contemporáneos- es asesinada a los 40′ del film. E igual volvemos a ver Psicosis porque conocer “el giro” o “la sorpresa”, si una película es buena, incrementa en lugar de disolver el efecto.

Si queremos hablar de cine en serio, si queremos analizar una película o una filmografía, si vamos a discutir un estilo, la idea del “spoiler” es totalmente ajena e inútil. ¿El séptimo sello se basa en si Max Von Sydow le gana el partido de ajedrez a la muerte o no? ¿Alguna secuencia de Amarcord pierde su efectividad si alguien nos contó previamente cómo es? ¿Qué “protegemos” si eludimos en una crítica de Spider-Man: Un nuevo día el nombre “Jean Grey”? Nombre que, agreguemos, no le dice nada a la mayoría de los espectadores ajenos al Universo Marvel o que ya olvidaron las películas de los X-Men (salvo entre fans, es una clase de cine con baja tasa de revisión por parte de los espectadores). En cierto sentido, es un poco nuestra culpa como críticos: proteger los “secretos de un film” es ser socios (inconscientes, quizás) del marketing de una película, y nuestro rol es el opuesto. Y quizás esta moda de “ojo, spoilers” sea no más prueba de la miedocracia en la que nos sumergió, por décadas, la corrección política: callar para no frustrar (ni ofender) a nadie.
1
2Adriana Varela: las anécdotas con el Polaco Goyeneche, la mala costumbre que conserva y el gran logro en su vida
3El caso de Hayden Panettiere: por qué las estrellas jóvenes se vuelven adictas, según los expertos
- 4
Murió Michael Wright, uno de los héroes de la resistencia de V, Invasión extraterrestre
