Garra y esplendor: bella melancolía humorística

Actores músicos en una inteligente apuesta
Actores músicos en una inteligente apuesta
Mercedes Méndez
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22 de febrero de 2018  

Garra y esplendor / Dramaturgia: Aguas Argentinas y Fernando Ferrer / Dirección: Fernando Ferrer / Elenco: Hugo De Bernardi, Facundo Di Stéfano, Gastón Mazières, Nicolás Wio y Juan Ignacio Sicardi / Composición original: Aguas Argentinas / Escenografía: Hernán Bermúdez / Vestuario: Clara Hecker / Coreografía: Cecilia Elías / Luces: Fernando Ferrer / Sala: El Camarín de las Musas / Funciones: viernes, a las 21 / Duración: 90 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Asociar el tango con el fútbol puede ser un lugar común tan recurrente como el escritor alcohólico que escribe con la botella de whisky al lado o el pintor incomprendido que maltrata a sus asistentes. Tango y fútbol representan nostalgia y deseo, formas de la salvación y de la gloria, el amor que se termina y melancoliza la vida para siempre. Conceptos tentadores para el arte, aunque insuficientes para la creación. Lo demás depende, como todo, del trabajo de los artistas: sus motivaciones, el esfuerzo y la búsqueda poética que tenga la potencia de la necesidad. Algo así como sentir que si no estuvieran haciendo eso que hacen se sentirían menos vivos.

Garra y esplendor se encuentra en este lugar: cinco músicos -actores y un director- dramaturgo asumen este universo estético para hacerse cargo de todo su poder. Si la música pide ser pasional, grotesco, asumir roles, exagerar, ellos se entregan. Si el contexto es un viejo club de barrio y jugadores que ya no sirven para la cancha, también incorporan toda la melancolía de ese entorno. Y, para colmo, suenan un bandoneón y un violín.

Con dirección y dramaturgia de Fernando Ferrer -el mismo autor de La fiesta del viejo, otra obra que tomaba como disparador Rey Lear, pero también lo ubicaba en el ambiente místico de un club de barrio-, este espectáculo de teatro musical se presenta en la nueva sala del subsuelo del Camarín de las Musas. En el clima de un bar y con el público sentado entre mesas, los músicos llegan dispuestos a enamorar con su talento, en un presente que ya no es el de ellos.

Hugo De Bernardi (bandoneón, coros), Facundo Di Stéfano (violín), Gastón Mazières (guitarra, coros), Nicolás Wio (voz, saxofón) y Juan Ignacio Sicardi (piano, coros, arreglos) se presentan como la orquesta Aguas Argentinas, que ensaya en el vestuario del club para su gran presentación. Una especie de revancha en la que ellos, galanes maduros y un tanto perdedores, quieren demostrar que todavía tienen algo para decir.

Con una impronta melancólica y humorística, estos músicos que tienen sueños que van en contra del capitalismo y, por ende, fracasan también se permiten ironizar con el amor. Por ejemplo, en la canción "Hay vida", cantan: "Hay días que me siento ilusionado, hay días que me siento pisoteado. Hay días que me siento afortunado, hay días que no quiero revivir, hay días que no paran de venir. Ya ves, mi amor, debo concluir, hay vida sin ti". Entre tangos, boleros y diálogos sobre sus sueños incumplidos, los que se dejen atravesar por estos personajes anacrónicos disfrutarán de artistas formados y pasionales que dejan que la música los suspenda en el aire y logre darle vida a un mundo que ya no existe y se extraña.

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